Pues esto es lo que hay, siento decirlo pero nos estamos cargando la gallina de los huevos de oro.

Así no, un país no se levanta presionando una y mil veces más a los que ya de por sí les es imposible pagar sus cuotas de autónomos y mantener sus precarias y pequeñas estructuras empresariales, generalmente de tipo familiar y trabajando 24 horas diarias, 365 días al año.

La solución no es esa, ni mucho menos. Con estas medidas, y otras parecidas de “presión” de todo tipo, lo único que se conseguirá es que estos autónomos y las pequeñas empresas terminen por despedir a los dos o tres trabajadores que tienen y por último cerrar.

La presión fiscal y otras cotizaciones referidas a la Seguridad Social deben ir dirigidas hacia las grandes corporaciones bancarias, financieras, telecomunicaciones, energéticas, aseguradoras… la economía sumergida, los paraísos fiscales y otras muchas. Es obvio que todas estas grandes corporaciones campan a sus anchas por esta “piel de toro” con la connivencia y beneplácito de nuestros dirigentes políticos (de todos).

Y por otro lado disminuir de nanera drástica el enorme gasto institucional, burocrático, funcionarial, personal de confianza y un largo etcetera que está apalancando y axfixiando las arcas del Estado de una manera muy pero muy preocupante. La deuda del Estado es del 100% del PIB. Estas cifras, en un país como España, no industrializado, y sin más capacidad económica que la que generan los servicios y el turismo es para echarse a llorar. Ya lo decía Platón, “El mayor error de no meterse en política es que acabarás siendo gobernado por personas inferiores a ti”.

Tal y como yo lo veo, lamento decirlo, este país no tiene arreglo.

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