Hoy más que nunca hacen falta políticos que crean lo que dicen, que no engañen y que ayuden al Pueblo que les ha votado, por encima de doctrinas de Partidos.

Hoy más que nunca hacen falta estadistas de presente y de futuro. Gentes nobles, de principios rectos en moralidad y ética al servicio del Pueblo. Gentes que vengan a trabajar, a dejarse la piel por su país y no a medrar. España ya no necesita más burócratas institucionalizados y colocados al refugio del “buen patrón”. El Pueblo español está harto de mentiras, hipócritas, cínicos, corrupción, de puertas giratorias, de estómagos agradecidos que son capaces de vender su alma al diablo a fin de consolidar y acrecentar su estatus social y político.

España está harta de ver como unos se pegan la vida padre, con grandes sueldos y bien “colocados”, mientras la inmensa mayoría de los ciudadanos se las ven y se las desean para sobrevivir.

Resulta cada vez más difícil mantener la carga estructural institucional y administrativa de este País. Y eso lo saben nuestros aprendices de políticos, pero claro es políticamente incorrecto decirlo. ¡Cualquiera se mueve del ideario de Partido de turno con lo bien que nos va montados en la “burra”!. Pero hay que decirlo alto y claro: la carga estructural y administrativa del Estado, en la actual coyuntura, productiva y económica española, no es sostenible. Si no mejora la productividad y el empleo, y por tanto el incremento de los tributos, vamos abocados a una quiebra estatal.

Este próximo mes de diciembre tendremos que hacer frente a 18.700 millones de euros para pagar la nomína del mes y la extra de nuestros pensionistas y, como no hay dinero, el Estado (es decir nosotros) hará un préstamo a la caja de la Seguridad Social para poder hacer frente a dichas nóminas. Y ese préstamo, que no es el primero que se realiza, va engordando una deuda que al final la pagaremos todos vía subida de impuestos o irá en detrimento de otros servicios, porque de donde no hay no se puede sacar. ¡Es lo que hay!

El problema es que no hay suficiente gente trabajando y cotizando, y sobre todo la enorme, vuelvo a repetir, carga financiera que supone la estructura actual del Estado. ¡Es imposible de asumir hoy en día. El boom del ladrillo y la especulación ya pasó y dejó una triste herencia económica. Por cierto, etapa aquella consentida por nuestros políticos de turno en connivencia con la Banca. ¡Como siempre! Y “de aquellos polvos estos lodos”, y así seguimos…

Aquí se predica mucho pero se hace poco, muy poco (por supuesto siempre hay excepciones, las menos).

Los tributos que todos pagamos son de todos y el Estado como tal, y a los que muchos se les llena la boca con la palabra, no deja de ser el conjunto de todos los españoles, no es algo etéreo y sin alma sino el esfuerzo conjunto de todos sus habitantes que hacen posible su estructura. El Estado no es el Gobierno, ni el PP, ni el PSOE, ni ningún otro partido político.

España necesita la cercanía de sus dirigentes, que escuchen sus propuestas y que sean valoradas y tenidas en cuenta.

Y, sobre todo, España necesita políticos que vayan más allá de las doctrinas e idearios de Partido donde o se es blanco o negro pero nunca hay tonalidades ni colores. Y es que las necesidades de los ciudadanos son muchas y variadas y por tanto pintadas de muchos colores, no solo en blanco y negro, esa “época” ya pasó, o eso quiero pensar.