Los gamberros, fascistas y dictadores que proclaman la libertad para los que han atentado contra el Estado de Derecho en España, con el enorme coste social y económico, casi imposible de cuantificar, sin contar la nefasta imagen que estamos dando en el mundo por su culpa, ¿cómo ven el secuestro, amenazas y agresiones que ellos mismos están llevando a cabo a los propios ciudadanos catalanes que no “comulgan” con sus ideas, o a los vehículos que se ven obligados a parar en las carreteras que están cortando con el perjuicio que todo ello conlleva?

Eso sí que es hacer presos a multitud de trabajadores que quieren trabajar y no pueden a causa de unos “mercenarios”, pagados por no se sabe quién, y que están intentando minar el Estado de Derecho y la Democracia en España. Y todo ello consentido por una clase política catalana que, amparados y protegidos por un sistema democrático, se permiten el lujo de tensar al máximo la paciencia de los conceptos democráticos que impregnan nuestra Constitución.

¿Cuánto más hay que seguir soportando?

¿Hasta que haya desgracias humanas?

Estamos jugando ya con demasiados rescoldos que pueden provocar un fuego difícil de apagar.

¡Todo tiene un límite, todo!