En la madrugada del 18 de agosto de hace 80 años (1936), junto a un olivo en la carretera que une las localidades de Víznar y Alfacar, fue fusilado , uno de los escritores con mayor talento del siglo XX. Su muerte en las primeras horas de la guerra civil le convirtió en una leyenda que todavía perdura.

Federico , el poeta español más reconocido internacionalmente, símbolo de la mejor época de la poesía española, fue asesinado en Granada en agosto de 1936. Su delito: Ser republicano, homosexual y sobre todo una voz prodigiosa que denunciaba la situación de la mujer y en contra de las tradiciones más injustas.

Lorca está considerado uno de los principales valores de la poesía española. Hijo de un rico labrador granadino y de una maestra de Fuente Vaqueros, vivió en el campo, en las fincas de su padre, hasta los ocho años. Cursó el bachillerato y la carrera de letras en Granada, donde empezó a escribir versos, y estudió música con Manuel de Falla. Aprendió pronto a tocar el piano y la guitarra, y aunque por consejo de Falla pensó trasladarse a para ampliar sus estudios musicales, decidió dedicarse por entero a la poesía.

Federico García Lorca, uno de los poetas más insignes de nuestra época, nació en Fuente Vaqueros, un pueblo andaluz de la vega granadina, el 5 de junio de 1898—el año en que España perdió sus colonias. Su madre, Vicenta Lorca Romero, había sido durante un tiempo maestra de escuela, y su padre, Federico García Rodríguez, poseía terrenos en la vega, donde se cultivaba remolacha y tabaco. En 1909, cuando Federico tenía once años, toda la familia—sus padres, su hermano , él mismo, sus hermanas Conchita e Isabel—se estableció en la ciudad de Granada, aunque seguiría pasando los veranos en el campo, en Asquerosa (hoy, Valderrubio), donde Federico escribió gran parte de su obra.

Más tarde, aun después de haber viajado mucho y haber vivido durante largos períodos en , Federico recordaría cómo afectaba a su obra el ambiente rural de la vega: “Amo a la tierra. Me siento ligado a ella en todas mis emociones. Mis más lejanos recuerdos de niño tienen sabor de tierra. Los bichos de la tierra, los animales, las gentes campesinas, tienen sugestiones que llegan a muy pocos. Yo las capto ahora con el mismo espíritu de mis años infantiles. De lo contrario, no hubiera podido escribir Bodas de sangre.”

En sus poemas y en sus dramas se revela como agudo observador del habla, de la música y de las costumbres de la sociedad rural española. Una de las peculiaridades de su obra es cómo ese ambiente, descrito con exactitud, llega a convertirse en un espacio imaginario donde se da expresión a todas las inquietudes más profundas del corazón humano: el deseo, el amor y la muerte, el misterio de la identidad y el milagro de la creación artística.

En 1918 publicó su primer libro, Impresiones y paisajes, una colección de prosas poéticas y de recuerdos de un viaje por España. En 1919 se trasladó a Madrid para continuar sus estudios universitarios y se instaló en la Residencia de Estudiantes, donde trabó amistad con S. Dalí y los poetas E. Prados y J. Moreno Villa. En 1920 estrenó su primera obra dramática, El maleficio de la mariposa, que puso en escena G. Martínez Sierra, y que fracasó rotundamente. Pero este fracaso inicial no le desanimó, y en 1921 publicó su primer libro de poesía, Libro de poemas, que pasó casi inadvertido para la crítica.

Hasta 1927 no publicó un nuevo libro, Canciones, y ese mismo año se estrenó con éxito, en Madrid y , el drama , escrito en Granada entre 1923 y 1925. Su primer gran éxito poético lo obtuvo con la publicación en 1928 del Romancero gitano, muchos de cuyos romances se hicieron populares al pasar a formar parte del repertorio de los recitadores profesionales y aficionados.

En 1929 hizo un viaje a . La estancia en dio como fruto un nuevo libro, Poeta en Nueva York, que se publicó en 1940, en México. En América escribió también una farsa, La zapatera prodigiosa (1930), en la que los elementos populares, de una gracia y una frescura inimitables, sirven teatralmente a una anécdota breve pero suculenta.

En la primavera de 1930 se trasladó a , invitado por la Institución Hispanocubana de Cultura. En La Habana dio conferencias y recitales de sus poemas y trabó amistad con los poetas cubanos del grupo Avance. Ese mismo año escribió también algunas escenas de dos nuevas obras dramáticas: El público (1930) y Así que pasen cinco años (1930).

En septiembre regresó a España y preparó el estreno de su obra La zapatera prodigiosa, que tuvo lugar en Madrid en diciembre, por la compañía de . La proclamación de la República en 1931 representó para García Lorca una nueva aventura. Su amistad con F. de los Ríos, ministro de Instrucción Pública, le permitió realizar uno de sus sueños: la creación de un teatro universitario, al que llamó La Barraca, con el que viajó por muchas regiones españolas, y que llevó a pueblos y ciudades lo mejor del teatro español clásico, de los entremeses de a los dramas de y .

Esta actividad de animador teatral, muy intensa de 1932 a 1935, no le impidió seguir la elaboración de su obra. Fue precisamente entre 1931 y 1935 cuando escribió sus mejores obras dramáticas y algunos de sus más notables poemas, como el Llanto por (1934), inspirado por la muerte del que fue gran torero y amigo suyo.

En marzo de 1933 obtuvo un formidable éxito teatral con el estreno del drama Bodas de sangre en el teatro Infanta Beatriz, por la compañía de Josefina Díaz de Artigas, y al mes siguiente estrenó su farsa Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín, en el Español, bajo su propia dirección escénica. En septiembre, invitado por la del Arte, viajó a , en cuya capital dio recitales y conferencias. La estancia en , donde fue acogido con entusiasmo, duró de octubre de 1933 a marzo de 1934. Uno de sus mayores éxitos lo obtuvo al dirigir su adaptación de La dama boba, de Lope, que representó la compañía de Eva Franco.

Tras una breve estancia en , donde pronunció varias conferencias, regresó a España en abril de 1934, y a fines de ese año obtuvo otro gran éxito con el estreno de la tragedia Yerma, que representó M. Xirgu en el teatro Español de Madrid. En marzo de 1935 dirigió en el teatro Coliseum la versión completa de La zapatera prodigiosa, interpretada por L. Membrives, y en mayo, con motivo de la Feria del Libro en el paseo de Recoletos, unas representaciones al aire libre de su farsa para guiñol El retablillo de don Cristóbal, con la colaboración del pintor M. Prieto. En diciembre de ese mismo año se estrenó en Barcelona Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores, por la compañía de Margarida Xirgu.

Al comenzar 1936 Lorca trabajaba en la tragedia La casa de , que terminó en junio y leyó ante un grupo de amigos en casa del doctor Eusebio Oliver. También publicó Primeras canciones, escritas en 1922. El 16 de julio marchó a Granada para pasar el verano en el campo. Allí le sorprendió la Guerra Civil; en agosto fue detenido y fusilado en la madrugada del día 19, en Víznar, cerca de Granada. En 1937 tuvo lugar el estreno póstumo de Los títeres de Cachiporra, tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.