Me temo que el problema de Cataluña va para largo y será muy pero que muy complicado. Pero bueno, por el bien de todos espero que el “espíritu santo” los ilumine a unos y a otros.

Sinceramente evalúo la fractura social de lo que está ocurriendo y el enorme deterioro económico, y el análisis es muy pero que muy complicado. Además, la inconsciencia de los independentistas intentando hacer del tema un problema internacional, no favorece para nada la situación, porque no nos engañemos al final “calumnia, que algo queda”. Hay muchos aspectos terribles en toda esta situación, para mí lo es la fractura social entre hermanos (de nuevo vuelven los fantasmas del pasado) pero, aunque se está hablando de ello, creo que el deterioro económico y la desconfianza empresarial tanto en los mercados internacionales (balanza de pagos) como en la demanda interna dentro del territorio nacional nos va a hacer un daño de unas proporciones que los “inconscientes” o no han tenido en cuenta o se las trae al pairo. Pienso que faltan tecnócratas económicos en el “bando” independentista que puedan evaluar la situación con un mayor grado de realidad, más allá que la pura ideología política.

Desde luego lo que está claro es que como los independentistas consigan movilizar hasta las piedras de la Sagrada Familia para los comicios del 21D y los constitucionalistas no sean capaces de hacerlo, el resultado de estas elecciones puede dar a los primeros los argumentos suficientes para reivindicar su objetivo, no solo ante el sino ante la opinión pública internacional. Que no se nos olvide que los secesionistas lo que quieren es que estas elecciones se conviertan en un plebiscito del sí o el no hacia la independencia.

En fin, me preocupa y mucho, y cuanto más analizo la situación y más profundizo en la misma, tanto teórica, política, como técnica y económicamente, mayor es mi preocupación.