Me estoy dando una “vuelta” por las Redes Sociales y una vez más resulta repugnante y muy triste ver cómo hay algunos que aprovechan esta fiesta del 12 de Octubre para desproticar, criticar y hasta insultar a aquellos que, dentro de su derecho de pensar, hacer y opinar líbremente, están celebrando este día a su manera y, además, con orgullo.

Qué duda cabe que el problema de este país no son los colores de su bandera y que lo que verdaderamente importa es el empleo, la sanidad, la educación, el crecimiento económico, las pensiones, el bienestar social para los que más lo necesitan, la vivienda… y así un largo etcetera. Por todo ello es por lo que deben de trabajar nuestros políticos de turno.

Dicho todo ello, el llevar con orgullo el “apellido” de español y que los que así lo deseen enarbolen la bandera española y presuman de ello, además de ser un gesto de personalidad supone un derecho por el mero hecho de vivir en un Estado Democrático de Derecho.

Algunos todavía confunden “la velocidad con el tocino”, y así nos va.

Construyamos una Democracia desde el respeto y la comprensión y seguro que algún día seremos un país unido, sólido y próspero.

Porque, efectívamente, no se trata de banderas, pero hoy la que tenemos es la que hay, la que nos identifica a todos como españoles en el mundo, le pese a quien le pese, y si mañana hay otra pues la luciremos igualmente.

¡¡¡Feliz Día 12 de Octubre!!!