En estas elecciones se habla poco o nada de Economía.

Nuestros políticos llevan los debates hacia otro lado, no les interesa hablar de lo que realmente importa. O no les interesa o simplemente es que no saben.

Hablar de Economía supone poner la “carne en el asador” y el “dedo en la llaga” de la precaria situación que arrastra España desde la llegada de la crisis.

Mientras no se tomen las riendas del verdadero problema de España, que es la falta de inversión, especialmente del sector privado (también del público), que haga posible la generación de empleo y por tanto el pago de Tributos (Impuestos, Contribuciones y Tasas), y por consiguiente la posibilidad cierta de llenar las arcas del Estado para poder hacer frente a los enormes gastos en materia sanitaria, de dependencia, educativa, de pensiones, etc. etc, no saldremos del bucle de precariedad que arrastra este país año tras año.

El enorme gasto institucional que tenemos en España no se soluciona solo con palabras, la solución viene por llevar las ideas a la práctica, ejecutarlas, controlarlas y modificar las desviaciones que se deriven de los imprevistos o de los aspectos no tenidos en cuenta en su momento.

Se hace imprescindible aumentar la tasa de población que, encontrándose con capacidad de trabajar (población activa), llegue al mercado laboral. De ello depende el aumento de los ingresos Tributarios de los que hablaba antes y, de manera especial, entre otros aspectos cruciales, de poder garantizar el futuro de las pensiones a futuro.

Por mucho que la clase política quiera marear la perdiz hacia otros intereses, que en poco o nada benefician al colectivo de la Nación, la única solución para poder afrontar con solvencia el futuro de España viene por aumentar la capacidad productiva mediante el trabajo digno y bien remunerado.

La ecuación de la rentabilidad, competitividad y productividad de un país es directamente proporcional a su capacidad laboral, tanto en términos de cantidad como de calidad. ¡No hay otra cuando de una Economía, en un Mercado de Libre Competencia, se trata!

Cuantos más y mejor trabajemos, y mejor remunerados estemos todos, más y mejor podremos hacer frente a los gastos/inversión que un Estado Democrático y de Derecho debe afrontar para hacer frente a los pilares básicos del Estado de Bienestar al que todos tenemos derecho. Cualquier otro debate político que no tenga en cuenta esta premisa básica y principal, deja de tener fundamento y por tanto viabilidad.

Por otro lado, el enorme gasto estructural institucional que tenemos en España es inasumible en la actualidad.

Fue el sector público quien salvó la creación de empleo en la recta final de 2018 y no el sector privado.

La ocupación aumentó durante el cuarto trimestre de ese año en 43.400 personas en el sector público y descendió en 6.900 en el privado, si bien en los 12 últimos meses el empleo se incrementó en 430.000 personas en el sector privado y en 136.200 en el público. El total de empleados en el sector privado se situó en 16.353.600 personas, mientras que en el público se alcanzó una cifra de 3.211.000, la más elevada en siete años.

En definitiva, por mucho que los políticos nos quieran hacer ver lo blanco, negro, la realidad es que quien tira del carro del empleo es el sector público, a costa de las ya pobres arcas del Estado. Esta situación hay que revertirla, o al menos controlarla hasta que se consiga un balance adecuado de ingresos y gastos en nuestra Caja del Estado. Lo contrario supone que cada vez tendremos más gasto público al que no podremos hacer frente. Es decir, iremos a un apalancamiento financiero estatal del que nos será muy difícil salir.

Según datos de Eurostat de principios de marzo de este año, el paro de la UE marcó un mínimo histórico del 6,5% en enero.

La tasa de paro de la zona euro se mantuvo estable en enero en el 7,8%, repitiendo así su nivel más bajo desde octubre de 2008, mientras que en el conjunto de la UE, el desempleo bajó una décima respecto al mes anterior, situándose en el mínimo histórico del 6,5%, según informó Eurostat, que mantiene a España como el segundo país de la UE con peores cifras de paro, con un 14,1%, solo por detrás del 18,5% de Grecia, que únicamente dispone de datos hasta noviembre de 2018.

Si España quiere salir del furgón de esta triste cola del paro europeo necesita hacer más inversión, dar más facilidades para la constitución de empresas, crear más empleo, ser mucho más productivo y competitivo, invertir mucho más en I+D+i, ofrecer mejores salarios… con todo ello se conseguirán más ingresos en las arcas del Estado (vía Tributos) en pro de poder hacer frente al gasto público sanitario, educativo, de infraestructuras, etc, etc… y, por otro lado, disminuir el gasto institucional improductivo y superfluo que asfixia la Cuenta de Resultados española.

Todas estas son medidas claves y básicas para sacar a España del letargo económico y laboral en el que nos encontramos.