El nombre por el que se conoce al movimiento intelectual influido por las ideas del filósofo alemán Karl Christian Friedrich Krause se conoce por Krausismo y tuvo una destacada preponderancia en España en la segunda mitad del siglo XIX. Julián Sanz del Río introdujo en España las ideas de Krause, de quien fue discípulo en (1843), y su influjo tuvo aplicación en el ámbito jurídico y social, como respuesta a la búsqueda de los estudiosos de la época, pretendiendo encontrar un sistema social más ético y más justo. Sanz del Río buscaba una nueva concepción del mundo y creyó encontrarla en el racionalismo armónico de Krause.

El krausismo tuvo un gran ascendiente sobre algunos grandes pensadores muy críticos con la decadente situación intelectual española, como fueron Joaquín Costa, Francisco Pi i Margall, , Rafael María de Labra o . Los llamados krausistas desempeñaron un papel muy destacado en el proceso de protesta y enfrentamiento con los poderes constituidos, que llevó a la revolución de 1868; el triunfo de ; la promulgación de la Constitución de 1869, muy influida por las ideas krausistas; el desarrollo de la Sociedad Abolicionista, contra la esclavitud en la América española; la instauración de la I República. El krausismo español cristalizó en un impulso de renovación y crítica social que tuvo una notable representación en la Institución Libre de Enseñanza.

Se da por acabado el krausismo en 1939, con el final de la II República española y el exilio de los últimos krausistas, como Fernando de los Ríos, , , José Jiménez Franco… El krausismo se extendió por toda Latinoamérica y ejerció notable influencia en su modernización y desarrollo intelectual.

La institución española de renovación cultural y pedagógica, Institución Libre de Enseñanza (ILE), fue creada en en 1876 por un grupo de profesores universitarios de pensamiento liberal y humanista bajo la dirección de Francisco Giner de los Ríos. Los integrantes de este grupo, entre los que se encontraban Eugenio Montero Ríos, Nicolás Salmerón, Gumersindo de Azcárate, Segismundo Moret y otros, fueron retirados de sus cátedras por mostrarse disconformes con las medidas contrarias a la libertad de cátedra adoptadas por Manuel Orovio, ministro de Fomento, animados por la filosofía del krausismo que había sido introducida en España por Julián Sanz del Río.

La ILE hizo una importante tarea de renovación cultural y pedagógica sin precedentes en los siglos XIX y XX en España. En sus estatutos se declaraba ajena a todo interés religioso, ideología o partido político, proclamando el derecho a la libertad de cátedra, la inviolabilidad de la ciencia y el respeto a la conciencia individual.

Giner de los Ríos y, a su muerte en el año 1915 (Ronda, 10 de octubre de 1839 - Madrid, 18 de febrero de 1915), , orientaron la ILE hacia la forja de un hombre nuevo e íntegro, abierto a todos los ámbitos del saber, mediante una educación moderna encargada de formar minorías, intelectualmente despiertas, capaces de elevar el nivel sociocultural del país. En su ideario pedagógico, la ILE apostó por una escuela neutra, tolerante y abierta a la realidad exterior. Un centro sin separación entre primaria y secundaria, con enseñanza cíclica y en régimen de coeducación, donde la actividad personal y la experiencia creativa del alumno, utilizando diversas fuentes de aprendizaje, constituía el eje del trabajo escolar.

Los ideales y metas de su afirmación pedagógica cristalizaron en otras instituciones que la Institución fomentó: el Museo Pedagógico Nacional (1882), la Junta para la Ampliación de Estudios (1907), la Escuela Superior de Magisterio (1909), la Residencia de Estudiantes (1910), el Centro de Estudios Históricos (1910), la (1915), el Instituto-Escuela (1918) y las Misiones Pedagógicas (1931). El Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, que hoy se sigue editando en su segunda época, comenzó a publicarse en 1877.

La ILE inspiró el programa educativo de la II República española y, pese a la incomprensión social y política posterior, su estilo ha permanecido en el quehacer de otros centros e instituciones sociales y educativas, de manera más o menos explícita, en España y en América Latina. En estos países, a lo largo de más de un siglo, la obra y la influencia de los hombres y mujeres formados en la Institución Libre de Enseñanza y demás centros creados por ella, ha sido muy notable. Destacar la labor de la Junta para la Ampliación de Estudios, los repetidos viajes de Rafael Altamira, Menéndez Pidal, Ortega y Gasset y Jiménez de Asúa, o la influencia del Centro de Estudios Históricos, semillero de historiadores hispanoamericanos. El exilio republicano español llevó a los países de América a miles de intelectuales, científicos, poetas y pedagogos, miembros y discípulos de esta Institución.

En 1916, tras la muerte de Francisco Giner de los Ríos, se creó la Fundación que lleva su nombre con el objetivo de proteger el patrimonio de la ILE y avanzar en su labor. En 1940, los bienes de la Institución fueron incautados y hasta 1978 la no los recuperó. Desde entonces, ha reanudado sus actividades en el mismo edificio que fuera sede de la Institución. En diciembre de 2002 se firmó un acuerdo entre la citada Fundación, el , la Comunidad de Madrid y varias instituciones privadas para la rehabilitación del patrimonio histórico la Institución.