(1929-1968), religioso estadounidense, premio Nobel de la Paz, fue uno de los principales líderes del movimiento para la defensa de los derechos fundamentales e importante valedor de la resistencia no violenta ante la discriminación racial.

Nacido en Atlanta (Georgia) el 15 de enero de 1929, era el hijo mayor de un ministro baptista. Ingresó en el Morehouse College a los 15 años y fue ordenado ministro baptista a los 17. Graduado en el Seminario Teológico Crozer en 1951, realizó su trabajo de posgrado en la Universidad de Boston.

Sus estudios en Crozer y Boston le llevaron a investigar los trabajos del nacionalista indio Mohandas Gandhi, cuyas ideas se convirtieron en el centro de su propia filosofía de protesta no violenta. En 1954 aceptó el nombramiento de pastor en la Iglesia baptista de la avenida Dexter, en Montgomery (Alabama).

Ese mismo año, el Tribunal Supremo de Estados Unidos prohibió la educación pública segregacionista que mantenían numerosos estados del sur. En 1955 se pidió a King que dirigiera un boicoteo contra una compañía de transportes públicos en Montgomery, a raíz del arresto de una mujer negra tras negarse a dejar su asiento a un pasajero blanco. Durante la protesta de 381 días, King fue arrestado y encarcelado, su vivienda acabó destrozada y recibió muchas amenazas contra su vida. El boicoteo finalizó en 1956 con una orden del Tribunal Supremo prohibiendo la segregación en el transporte público de la ciudad. El boicoteo de Montgomery fue una victoria evidente de la protesta no violenta y King se convirtió en un líder muy respetado. Conscientes de ello, los clérigos negros del sur estadounidense fundaron la Conferencia de Líderes Cristianos del Sur (SCLC), siendo King elegido presidente.

En una visita a la India en 1959, King pudo desarrollar más claramente su comprensión del satyagraha, principio de persuasión no violenta de Gandhi, que King había determinado utilizar como principal instrumento de protesta social. Al año siguiente ejerció con su padre en la Iglesia baptista de Ebenezer, en Atlanta, participando más eficazmente en el liderazgo nacional del movimiento en favor de los derechos civiles.

En ese momento, el liderazgo negro sufría una transformación radical. En un principio centrado en la reconciliación, ahora pedía un cambio “por cualquier medio posible”. Las diferencias de ideología y jurisdicción entre la SCLC y otros grupos (Poder Negro y Musulmanes Negros) fueron inevitables, pero el prestigio de King aseguró que la siguiera siendo la estrategia principal de resistencia. En 1963 dirigió una multitudinaria campaña a favor de los derechos civiles en Birmingham (Alabama) para lograr la inclusión en el censo de los votantes negros, acabar con la segregación y conseguir mejores escuelas y viviendas dignas para los negros en los estados del sur. Durante estas campañas no violentas fue arrestado varias veces. Dirigió la histórica marcha a Washington (28 de agosto de 1963), donde pronunció su famoso discurso “I have a dream” (“Tengo un sueño”). En 1964 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

Según pasaba el tiempo, King se preocupó cada vez más por la variedad de formas que la violencia podría adoptar. También le resultó evidente que muchas ciudades de los estados del norte que habían enviado manifestantes a la protesta en el sur hacían poco por corregir la discriminación racial. Al final, King llegó a la conclusión de que una implicación tan fuerte de los Estados Unidos en la guerra de Vietnam llevaba a confundir el activismo por los derechos civiles con las manifestaciones antibélicas.

En estos dos últimos aspectos, las estrategias de King sufrieron distintas objeciones. En Chicago, donde se lanzó su primera campaña importante en el norte, los baptistas negros locales se le opusieron públicamente. También allí los manifestantes se enfrentaron con bandas de blancos, armados con palos y dirigidos por neonazis uniformados y miembros del Ku Klux Klan. Por lo que se refiere a la guerra del Vietnam, muchos sintieron que sus problemas perdían prioridad y que el liderazgo negro debería concentrarse en la lucha contra la injusticia racial dentro de Estados Unidos. Sin embargo, a comienzos de 1967 King se había asociado a los dirigentes del movimiento contrario a la guerra, independientemente del color de su piel.

La posterior preocupación de King por Vietnam y su determinación a la hora de dirigir una “marcha del pueblo pobre” sobre Washington incrementaron las posibilidades de un atentado. El 4 de abril de 1968, King fue asesinado en Memphis (Tennessee). James Earl Ray, un preso blanco que había escapado de la cárcel, fue arrestado por el asesinato; declarado culpable, en marzo de 1969 recibió una sentencia de 99 años de cárcel. No obstante, en abril de 1998, el presidente estadounidense Bill Clinton instó a la fiscal general Janet Reno, a petición de la viuda y los cuatro hijos de King, a que abriera una nueva investigación. Pocos días más tarde, falleció el propio James Earl Ray. El 8 de diciembre de 1999, un jurado popular determinó que King fue víctima de una conspiración y no de un asesino solitario.

En 1986, el tercer lunes de cada mes de enero fue designado fiesta nacional en su honor y en conmemoración del reconocimiento de los derechos civiles de la población negra. Su lugar de nacimiento y su tumba en Atlanta se convirtieron en lugares históricos.