En este país se confunde la velocidad con el tocino, poner las cosas en su sitio, decir verdades como puños y hacer pública nuestra historia más reciente no implica (no debe) que tenga que haber enfrentamientos entre unos y otros españoles.

Quizás se puedan llegar a perdonar muchas barbaridades producidas tiempo atrás, lo que no se debe es olvidar determinados hechos que llevaron a España a una de sus etapas más oscuras y tristes. Y todo ello para evitar que se vuelvan a producir.

Un pueblo que olvida sus raíces, de dónde viene, su historia… en definitiva su razón de ser, está abocado a volver a cometer los mismos errores.

La concordia entre españoles debe de venir de la mano del perdón, sí, pero para ello “unos” tienen que estar dispuestos a pedir perdón y los “otros” a tener la firme y más fuerte voluntad de perdonar.

La concordia es la base de la paz. Luchemos entre todos por ella haciendo justicia a los que más sufrieron y menos tuvieron en favor de los que todo consiguieron. Cuando seamos capaces de pedir perdón y ser perdonados España alcanzará el sosiego y la paz político-social que este país necesita. Y ya va siendo hora de que esto ocurra porque nos estamos ahogando en nuestros rencores y odios.