En estos días se viene criticando el hecho de que la Diputación de Albacete no dé el visto bueno (en el actual momento), por causas económicas claras y explicadas, a la instalación de un Museo de Arte Realista en Albacete.

No son pocos los que, subidos al carro de otros tantos “estómagos agradecidos”, están apoyando una campaña en pro de criticar y censurar a la aprovechando esta cuestión. Un claro intento de desprestigio público vil y ruin que no tiene ni pies ni cabeza, más allá de los aspectos y réditos políticos del tema en cuestión.

¡Y ojo, que cuando hay que criticar a quien sea con argumentos sólidos y sostenibles se hace, pero no es el caso!

Recordarles a algunos de estos críticos que si quieren rentabilizar nuestro patrimonio cultural, y por añadidura la propia ciudad de Albacete, lo hagan empezando por las magníficas instalaciones que ya tenemos y que seguro que muchos ni siquiera han visitado todavía.

Es el caso de nuestro actual Museo de Albacete, una gran muestra arqueológica, que abarca desde el arte rupestre a nuestros días, un viaje de entre dos a cuatro horas por piezas, imágenes y documentos procedentes de hallazgos casuales en yacimientos, prospecciones científicas públicas y donaciones privadas. Podremos admirar tesoros muy diferentes: piezas de oro reales, mosaicos romanos, objetos de uso doméstico, cerámicas trabajadas con gran exquisitez, aperos de labores rurales, textiles y mobiliario en general. Dos delicatessen especiales serían El Candil de Al-Rasiq, de la España andalusí de los omeya, y el Tetadracma heleno de Padornos. El paseo cultural y artístico nos llevará por secciones dispares con numerosas sorpresas escondidas y diseminadas por cada rincón de sus salas: prehistoria, los pueblos iberos autóctonos de la zona, el , la Edad Media y la modernidad, con paradas obligadas en las Bellas Artes, la Numismática, la Etnografía y la fotografía en sepia y blanco y negro. En definitiva, una mañana o una tarde de inmersión en la cultura de forma amena, coloquial e intensa.

Dicho todo esto, me gustaría saber cuantos de los que están criticando y censurando el que no se lleve a cabo la instalación de un Museo de Arte Realista en Albacete han visto y conocen en profundidad el magnífico Museo de Albacete que está ubicado en un marco natural privilegiado como es el Parque de Abelardo Sánchez.

En este país somos muy dados a criticar por criticar, sin criterio y sin un análisis exhaustivo del asunto en cuestión.

Se les llena la boca a muchos de pedir un Museo de Arte Realista para Albacete diciendo poco menos que puede ser la “panacea cultural” para la ciudad cuando ni siquiera conocen el magnífico Museo de Albacete que fue inaugurado (en su actual ubicación) en el año 1978, aunque creado como tal en el año 1927.

Pero el caso es criticar, insultar… ya lo dice el refrán “Calumnia que algo queda”; y así nos va en este país.

Entre otras cosas, les recuerdo a los que estos días están presumiendo de “Culturetas” venidos a menos, que si quieren culturizarse en parte lo hagan con lo que ya tenemos en Albacete desde hace muchas décadas, como es este Museo de Albacete ubicado en nuestro emblemático Parque.

Por ejemplo, en este Museo se pueden ver, entre otras muchas cosas, la Esfinge de Haches, siglo V o VI a.C., vive en desde 1945. Es la Gioconda de Albacete, una joya escultórica muy singular de 71 cm de altura, alada, con cuerpo de animal y rostro de mujer. Los griegos relacionaban las esfinges con las catástrofes y la mala suerte. La colección de 130 cuadros cedidos por el pintor local Benjamín Palencia es otro punto de interés múltiple de los fondos del Museo de Albacete. A destacar también Las Muñecas Articuladas de origen romano, siglo IV d.C., y la escultura en alabastro de Hércules y Anteo, donde el primero, héroe mítico por antonomasia, levanta en vilo al gigante y lo reduce hasta la muerte asfixiándolo, preciso momento que recoge la trágica escena de autor anónimo.

¿Sabíán, señores críticos culturales defensores de otro Museo para Albacete, de todo lo expuesto?

¿Son conscientes del coste/rentabilidad que podría suponer ese Museo de Arte Realista para la ciudad?

Quizás habría que analizar y conocer en profundidad todo el proceso (la historia de esa gestión, su trazabilidad), de la previsible instalación de ese Museo de Arte Realista en lo que fue el edificio de la , para tener mimbres suficientes con los que poder evaluar esa gestión un tanto, digamos, farragosa.

En fin, el caso, como he dicho antes, es criticar, y si de paso me llevo a alguien por delante (políticamente hablando) pues mucho mejor.

Pues eso, como decía el gran Forges ‘País’.

En la imagen, una de las actuales salas del Museo de Albacete ubicado en el Parque de Abelardo Sánchez.