El titular de las elecciones en Andalucía podría ser: Cerca de un 42% de los posibles votantes no ejercen su derecho al mismo.

¿Por qué? ¿Por qué no acuden los ciudadanos a las urnas?

La clase política constitucional debe hacerse mirar y reflexionar muy profundamente sobre estos resultados.

Las Elecciones en Andalucía han sido toda una sorpresa, dicen algunos.

De momento lo más llamativo y que tiene que hacer pensar a los ciudadanos, no solo a los andaluces sino al resto de españoles, es la escasa participación (58,65%, casi cuatro puntos menos que en 2015), la irrupción de Vox y la subida de Ciudadanos que han acabado con la hegemonía del socialismo y de la izquierda en la comunidad.

La baja participación, la menor desde 1990, especialmente acusada en feudos socialistas, como las provincias de o o los municipios sevillanos de Alcalá de Guadaíra o , trastocó las expectativas del PSOE.

Un tiempo nuevo se abre en Andalucía, con la novedad de la relevante presencia de un partido de extrema derecha por primera vez en España.

Se podrían hacer muchas conjeturas y análisis pero lo que está claro es que nuestra clase política actual (Constitucional) deberían de hacérselo mirar, apelar a sus conciencias y no mirarse tanto al ombligo. Realizar un acto de humildad y de reflexión al respecto de por qué la ciudadanía no los quiere ya votar.

Los ciudadanos están hartos de tantas y tantas mentiras, de tantos cantos de sirena, de oír promesas en periodos electorales que nunca se cumplen, de corrupción, de puertas giratorias, de ver como dentro de los distintos partidos políticos se producen verdaderos cismas solo por ver quiénes controlan el poder, de mirar por ellos y no por el pueblo llano que es quien les paga y los mantiene; de ver cómo existe una connivencia entre las grandes corporaciones y multinacionales bancarias, financieras, energéticas, telefónicas, entre otras, y la clase política, que solo y exclusivamente beneficia a esas empresas a costa y en perjuicio del “españolito de a pie”. Y claro, todo tiene un límite, que nadie se rasgue ahora las vestiduras. La Ciudadanía está diciendo ¡Basta!. Es un aviso del cual la clase política debe hacer una lectura sosegada y afrontarla con humildad, y desde luego aprender muy bien la lección.

Este país necesita políticos honrados, honestos y serios que miren a las necesidades de los ciudadanos de frente y hagan políticas de Estado, no de Partido, y que no hagan de la política una carrera profesional muy bien pagada a costa de los ciudadanos que se dejan la piel a diario para llevarse a sus casas unos pocos dineros que apenan les dan para pagar las hipotecas y/o alquileres, la luz, el gas, los impuestos, etc, etc, Por cierto, todas estas partidas sobre dimensionadas de acuerdo al poder adquisitivo de la inmensa mayoría de los españoles. Pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Uno de los grandes errores de los partidos políticos es que la ideología de Partido (la de uno) la intentan llevar también al resto de ciudadanos de este país, y en política hay que saber gobernar para todos no solo para los que me votan, me doran la píldora o me dicen lo bueno que soy,

Ellos, solo ellos (los políticos actuales) son los culpables de que aparezcan “rescoldos del pasado” en la Democracia Española cuando estamos celebrando el 40 aniversario de la Constitución Española.

Lejos de avanzar en Democracia y en política participativa, de todos y para todos, lo que estamos haciendo es retroceder en derechos, esos que a tantos les costó (a muchos la vida) sangre, sudor y lágrimas.

Según el barómetro del CIS del mes de septiembre, a la pregunta, ¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España?, los españoles han situado a “la corrupción y el fraude”, junto con “los/as políticos/as en general, los partidos y la política” en el segundo lugar tras “el paro”. Esto es un hecho, es lo que piensan los españoles, estos datos no están sacados de una novela de ciencia ficción, es la pura realidad. Y esta realidad ha sido visualizada y puesta en valor este domingo, 2 de diciembre, dentro de las urnas de las Elecciones en Andalucía.

Pues eso, a reflexionar y a trabajar por el Pueblo.