Cómo es posible que se puedan poner como argumentos válidos los resultados de un referéndum ilegal, donde votó quién le dio la gana, cuántas veces quiso, donde quiso y de la forma que quiso, contra el marco legal establecido, con la connivencia (en muchos casos) de la Policía de la Generalidad-Mozos de Escuadra, y que estos mismos argumentos los utilicen medios de comunicación internacionales (y algunos nacionales que tampoco dicen ni pío de esto) para sacar titulares comerciales de cara a la opinión pública porque venden más.

Lo diga el medio de comunicación que lo diga, por mucho prestigio que pueda tener, lo que tienen que hacer es vivir la historia desde dentro, in situ, apartarse de los mensajes/noticias interesadas que les llegan y gestionar con responsabilidad la situación real, no las que les cuentan opiniones interesadas. Entre otras cosas porque aquí lo que está en juego es el futuro de un País, ¡no es baladí la cosa como para jugar a periodistas!

Aquí lo que está ocurriendo es un golpe de estado contra la Democracia, la Constitución, las libertades y el Estado de Derecho, y eso es así porque lo dice el Derecho Internacional y los expertos de todo el mundo. Surrealismo, cinismo, hipocresía e intereses mediáticos (de todo tipo) que dejan muy a las claras el juego al que muchos, quizás sin saberlo, están entrando.

¿Algún medio de comunicación está analizando y poniendo encima de la mesa que mucha más de la mitad de los catalanes no quieren ni oír hablar de la independencia de acuerdo a las últimas elecciones celebradas (de manera legal)?

Me hago algunas preguntas:

  • ¿Por qué no se tiene en cuenta la opinión mayoritaria de todas esas personas y sí la de una minoría?

  • ¿Qué pasaría si esa mayoría, que no quiere la independencia, hiciera lo mismo que está haciendo esa minoría, es decir, convocar otro referéndum ilegal y saltarse a la torera la legalidad vigente?

  • ¿Es que tiene más valor lo que diga una minoría que lo que digan las mayorías?

¡Surrealismo en estado puro!

No me cansaré de repetir que esto es muy serio, el problema más serio que tenemos que afrontar los españoles desde el otro golpe de estado que llevó a España a una Guerra Civil en el año 1936, por tanto, Sr. Puigdemont y compañía, absténgase de declarar esa independencia de Cataluña porque, no solo va a arruinar una gran región, sino que va a poner en peligro la estabilidad social, política y económica del resto de España, y por sinergia sus relaciones con Europa y el resto del mundo. Y, sobre todo, no le va a servir de nada porque más pronto que tarde las aguas volverán a su cauce. Lo malo es que durante ese tiempo serán muchos los que puedan sufrir las consecuencias de una locura visionaria más de un dictador fanático fascista que de un demócrata.

Para concluir, ¿qué alternativas le deja Puigdemont y sus compañeros de viaje al Estado de Derecho, legalmente constituido, más allá del artículo 155 de la Constitución? Los independentistas buscan el suficiente revuelo para hacerse oír de la forma que sea y a costa de lo que sea dentro de la opinión pública internacional.

Los independentistas están intentando por todos los medios posibles buscar el victimismo entre la opinión pública internacional y para eso pretenden que el Gobierno legalmente constituido en España caiga en sus redes “maquiavélicas” y realice alguna acción que pueda ser suficientemente manipulada y que haga parecer que el Gobierno de la Nación ha ido contra los derechos humanos y la libertad de expresión y de decidir del pueblo catalán. ¡Calumnia, que algo queda! Y si de paso nos acompaña algún compañero de viaje con suficiente poder mediático para hacernos el “caldo gordo” pues mejor que mejor. Fascismo puro impregnado con unas ideas políticas que para sí hubiera querido Nicolás Maquiavelo.

Una contribución del ideario de Maquievelo que influyó en la política de su tiempo fue su idea de separar la ciencia política de la moral y de la religión, “porque el político debe actuar para perseguir el poder cueste lo que cueste, más allá de las cuestiones éticas y morales, el objetivo es lo más importante, no los medios con los que se logra la meta”. Vuelvo a repetir, más allá de la concepción idealista de Maquiavelo, de la época en que vivió y de los Médici y Borgias de turno, lo que ahora están llevando a cabo los independentistas está planificado sobre un tratado de conspiración y golpe al Estado de Derecho con el que los demócratas convencidos debemos de actuar con mucha inteligencia.