Le podemos buscar los tres pies al gato argumentando lo que cada uno quiera al respecto y de nuevo no queriendo ver la realidad de lo que ocurre, pero la culpa de no traer a la la tiene únicamente el problema “visual”, social y económico que está causando el independentismo en la opinión pública internacional. Buscar otro tipo de culpables o de variables que hayan impedido la instalación de este Organismo en España (Cataluña) demuestra poca altura de miras objetivas y racionales, e incluso bastante radicalizadas en la mayoría de las veces por cuestión de ideología y/o pensamientos político-dogmáticos.

Pasa igual que con las cerca de 2.600 empresas que han trasladado su sede social fuera de Cataluña desde la celebración del referéndum del pasado 1 de octubre, según datos del Colegio de Registradores Mercantiles de España. ¿También en esta decisión de trasladar estas empresas fuera de Cataluña hay otros problemas que no sean la incertidumbre y los problemas causados por el independentismo? ¡Hipocresía, cinismo y alejamiento total de la realidad!

Las 62 principales empresas que han trasladado su sede social fuera de Cataluña suponen un impacto directo en el PIB de 11.540 millones de euros, lo que representa un 5,4% de la economía catalana y un 1% de la economía española en su conjunto, según ha publicado el periódico EXPANSIÓN. La cosa no es para banalizarla ni para aplicar criterios dogmático políticos para mayor gloria de quien corresponda.

El desafío independentista no es un conflicto de suma cero. La tensión política generará pérdidas a todos: a Cataluña y al resto de España. La cuantía dependerá de la duración.

La fuga de empresas, la inseguridad jurídica, el incremento de las incertidumbres económicas -que perjudica a la inversión y al gasto en consumo privado- y la sensación de que la tensión política será larga -lo que afecta a los mercados financieros y tiende a encarecer la prima de riesgo- acabarán pasando factura a la evolución de la actividad. La cuantía del daño, obviamente, dependerá de la duración y de la intensidad del conflicto.

Según los máximos organismos nacionales que velan por el buen cumplimiento y reparto del dinero de todos, si el conflicto catalán no se resuelve a la mayor brevedad, se enquista y se prolonga durante el próximo año, las cuentas públicas acusarán la situación. La (AIREF) estima que los números rojos del conjunto de las Administraciones Públicas aumentarían en unos 5.841 millones de euros el próximo año si se produce esta situación. Es decir, AIREF calcula que el déficit público ascendería el próximo año al 2,7% en lugar del 2,2% del PIB estimado inicialmente por el

Quien no quiera ver el grave problema que la revuelta independentista está causando a España y dentro de ella a Cataluña, con todos mis respetos creo que desconoce los elementos básicos mínimos para la consolidación de un Estado económicamente y socialmente sólido tanto dentro de nuestras fronteras como fuera de ellas.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) avala las previsiones del escenario macroeconómico del Gobierno para el Proyecto del Plan Presupuestario 2018, según el Informe publicado el 18 de octubre en su página web (www.airef.es), y considera que “el escenario macroeconómico del Gobierno es realista en su conjunto”. No obstante, la AIREF advierte en el Informe del impacto de la incertidumbre sobre Cataluña y apunta a una corrección significativa a la baja de la senda inercial de PIB, así como a un deterioro asociado de las finanzas públicas.

Según la AIREF, el impacto del componente común para el conjunto de la economía española del shock de incertidumbre en 2018 se estima entre 0,4 y 1,2 puntos porcentuales de PIB, dependiendo del grado de permanencia del escenario estresado. A ello, podría añadirse el impacto idiosincrático solo sobre Cataluña, que también repercutiría en el conjunto de la economía española.

La AIREF estima que el déficit subirá hasta el 2,7% en 2018 si se prolonga la crisis catalana y valora como “improbable” la previsión dibujada por el Gobierno en el plan remitido a .

Teorizar se teoriza mucho, y filosofar todavía más, pero bajar al “ruedo” de la realidad y afrontar los problemas tal y cómo son y con números en la mano, ¡eso ya es otra historia!

La inmensa mayoría de las veces nos dejamos llevar por lo superficial que vemos, nos cegamos por nuestros dogmas de todo tipo y nos cuesta aplicar criterios de rigor y calado para con el conjunto de la sociedad en general y en beneficio de la misma. Esto se da casi al cien por cien en la clase política actual, no son capaces de dar su brazo a torcer si hay que “remover” la ideología de partido aunque sea para aplicar políticas que beneficien a todos. Es lamentable, pero así es.

Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio, y sobre todo que no estamos por la labor de pensar con políticas y miras de Estado para el bienestar de todos los ciudadanos, sino con el adoctrinamiento e ideario de partido que a cada uno le imponen o que está dispuesto a asumir.

En definitiva, volvemos a insistir, mucha teoría, muchos dogmas de fe, excesiva retórica de disciplina de partido.. y luego están los números, los fríos números que ponen a cada uno en su sitio y que avalan la realidad social en la que vivimos.

Y así no va y así seguimos, teorizando y filosofando. Pues sigamos…