El sondeo de GAD3 para La Vanguardia ofrece una división casi al 50% entre los partidarios de la independencia en Cataluña y los constitucionalistas que quieren seguir formando parte de España. Así no se puede pretender una independencia pero tampoco se puede mantener esta incómoda y tensa situación que ha provocado, e irá a más, una fractura social en Cataluña histórica y de tintes dramáticos, además de un perjuicio y retroceso económico que solo el tiempo podrá determinar, o al menos intuir, su cuantía.

El núcleo cesante de la total inactividad política y casi económica ya está empezando a pasar factura y de hecho este mes de octubre el paro ha registrado la mayor subida en octubre en Cataluña desde el año 2008. Esto no es una opinión ni es refutable, es una auténtica realidad. Y estamos empezando…

Si del resultado del 21 de diciembre (tras las elecciones autonómicas en Cataluña), la diferencia entre los que quieren la independencia y los que no la quieren está partida por la mitad (más o menos), mucho me temo que vamos abocados a una muy difícil solución donde ni siquiera con la ley en la mano se podrán aplacar los “sentimientos” de unos y otros. Jamás se podrá contentar a todos salvo algún tipo de híbrido político/social/territorial/fiscal/económico que, aun siendo posible (casi todo lo es), costará mucho tiempo conseguir.

La situación de Escocia, país en que en el año 2014 y tras un referéndum, ganó la permanencia por un 55% frente a 45%, podría ser un caso parecido en cuanto al sentimiento nacionalista se refiere y los porcentajes conseguidos por uno y otro sector, con respecto a la situación en Cataluña.

Y ojo que en ningún caso estoy diciendo que el caso Cataluña sea igual que el de Escocia, que de hecho no lo es. Estoy hablando en relación a los sentimientos nacionalistas y la gran igualdad entre ambos “bandos”.

Aquel año 2014 los independentistas perdieron el plebiscito pero ya se sabía que eso no quedaría así, que la diferencia no era excesiva y que tarde o temprano volverían a aparecer los brotes secesionistas que no se terminan de conformar con lo ocurrido ese año. Tanto es así que de nuevo el Partido Nacional de Escocia promete que habrá un segundo referéndum de independencia.

El tema Cataluña ha empezado y viendo cómo se desarrollan los acontecimientos habrá que cambiar y moldear muchas cosas para que poco a poco unos y otros busquen su acomodo sin perder su dignidad.

Pero por otro lado esto, aun siendo complicado y aparentemente imposible de resolver, no es ni más ni menos que la evolución normal de los tiempos, de las sociedades y de los pueblos.

Habrá que cambiar, si llegara el caso, lo que “haga falta”, para si efectivamente existe una sociedad partida políticamente en Cataluña buscar la mejor de las soluciones. Repito que se avecinan tiempos complicados donde no debe de haber NI VENCEDORES NI VENCIDOS, sino el marco de consenso adecuado donde todos encuentren sus propuestas respetadas y escuchadas.