El medio rural posee una serie de elementos culturales, tradicionales y naturales que confieren la identidad propia de cada zona y su desarrollo debe armonizar la conservación de esos elementos con la prosperidad socioeconómica, de manera que esos valores intrínsecos y autóctonos no sólo perduren en el tiempo sino que sirvan de motor para el desarrollo.
En este sentido, los grupos de acción local, que tienen una visión muy cercana del mundo rural, son imprescindibles para fijar la orientación de los programas de desarrollo rural potenciando los recursos propios de cada zona, la creación de puestos de trabajo y la mejora de la calidad de vida.
Ciertamente, la propia evolución de la sociedad ha generado actividades agresivas contra la naturaleza. Por ello, es fundamental adoptar medidas para que no existan efectos transgresores contra el medio ambiente, logrando así un importante desarrollo sostenible y para ello se hace necesaria la implicación de todos los sectores sociales, de ahí la incidencia en la concienciación ciudadana como pilar fundamental de la conservación del medio natural. Indudablemente, en esta época estival, en la conservación del medio natural se encienden las alertas en torno a los incendios forestales aunque la campaña está operativa todos los meses del año mediante actividades de prevención. A través de la siguiente entrevista, Antonio Mompó, delegado de Medio Ambiente y Desarrollo Rural en la provincia de Albacete, incide en la importancia de contar con la colaboración de la ciudadanía en la lucha hacia el desarrollo sostenible en general y, particularmente en esta época del año, en la campaña contra incendios.
El desarrollo rural requiere una apuesta decidida de los poderes públicos adoptando medidas para conservar lo mejor del espacio rural y garantizar su óptimo desarrollo, proveyendo para ese fin los recursos humanos y económicos, así como el apoyo político e institucional necesario.
En este sentido, los programas LIDER y PRODER han sido diseñados para que la propia población pueda, de alguna manera, dirigir la planificación, “lo que ha supuesto un avance en la contribución a la autogestión territorial, ya que desde estos programas están representados, dentro de los grupos de acción local, todos los sectores sociales de una zona, pudiendo debatir y discutir cuál es su problemática y cómo resolverla”, asevera Antonio Mompó, delegado de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, para continuar subrayando que las decisiones salen del propio debate interno de esos grupos para ver qué tipo de medidas y actividades se deben apoyar “con el fin de conservar lo más preciado que tienen que es el medio natural como recurso y, por otra parte, ayudar para que actividades ancestrales puedan persistir creando empleo”, afirma.
En palabras del Delegado, “los proyectos LIDER y PRODER están consolidados y asentados”, justificando esta aseveración recordando el reciente convenio, firmado por el consejero de Medio Ambiente y Desarrollo Rural y la consejera de Cultura, para realizar las cartas arqueológicas de todos los municipios, menos la capital, con el fin de obtener un análisis y un estudio de todo el patrimonio cultural-paleontológico, sobre todo de los recursos arqueológicos en general, para que ante cualquier acción realizada no se deterioren “porque son obra de nuestros antepasados y nosotros debemos intentar conservarlo. Por eso, hay que buscar siempre el equilibrio compatibilizando el desarrollo socioeconómico con la conservación del medio natural: es un binomio muy difícil pero ésta es la clave”, dogmatiza.
La educación ambiental, considera Antonio Mompó, “es un pilar fundamental que a nosotros nos preocupa enormemente y en el estamos intentando incidir cada día más porque, si queremos ganar la lucha de conservación del medio natural y del medio ambiente en general, tiene que ser a través de la concienciación ciudadana para que seamos todos conscientes de lo que tenemos y qué hay que hacer para conservarlo y no maltratarlo”, argumenta.
En opinión del Delegado, para conseguir la conservación del medio ambiente es fundamental la educación a través de programas de actuación como el que se realiza en el Centro Provincial de Educación Ambiental de Albacete que cuenta, entre otras instalaciones, con el Centro de Recuperación de Fauna, donde se acogen animales heridos y enfermos para, una vez recuperados, devolverlos a su hábitat natural. Otra de las instalaciones es el Centro de Interpretación de Fauna, donde se explica a los visitantes el cometido de las instalaciones “y por el que suelen pasar entre cinco y seis mil chavales todos los años a los que se sensibiliza con el problema de los animales heridos que en su hábitat no se pueden recuperar”, subraya el Delegado.
Cumpliendo una doble función, en el Centro Provincial de Educación Ambiental se desarrolla una actividad hospitalaria recuperando tanto rapaces, nocturnas y diurnas, como mamíferos y una labor docente explicando a los visitantes las causas por las que se encuentran esos animales en el centro y el proceso de recuperación que deben seguir hasta que puedan ser devueltos a su hábitat natural, difundiendo así una concienciación social, primordial para la conservación de la naturaleza “que no sólo abarca la fauna sino también la flora, a la que hay que cuidar protegiendo espacios, especialmente en los que la flora es endémica; los ríos y nuestras aguas en general, que deben conservarse limpios; y la contaminación atmosférica, que también se produce por nuestras acciones”, recuerda Antonio Mompó.
En Albacete, el sector cinegético, actividad de gran influencia en la economía y en la sociedad castellano-manchega, constituye un patrimonio importante y un recurso alternativo en el medio rural que contribuye al desarrollo económico de toda la provincia.
En caza menor, las especies cinegéticas más importantes son la perdiz, el conejo y la liebre mientras que en caza mayor es el jabalí, junto con el ciervo, la especie más abundante en la provincia.
Según el delegado de Medio Ambiente y Desarrollo Rural de la Junta de Comunidades en Albacete, Antonio Mompó, lo fundamental es que esta actividad sea de calidad, para lo que “existen planes técnicos de caza, que es el instrumento que tienen los titulares de los cotos, para intentar que la caza sea sostenible, es decir, que no agoten las crías porque es mejor criar de forma autóctona que tener que repoblar”, mantiene el Delegado.
Para proteger las especies que forman parte del paisaje autóctono castellano-manchego, se han puesto en marcha planes de conservación y recuperación, con los que se ha producido en los últimos años una mejora notable en la gestión de la defensa de las especies amenazadas, especialmente el lince ibérico, el águila real y el buitre negro.
Las actuaciones para promover la pervivencia del lince en sus hábitats naturales “se centran en la zona de Alcaraz y estamos intentando recuperar Sierra Morena, que ha sido zona de linces hasta hace 25 ó 30 años”, concreta Antonio Mompó, apuntando que, quizás, sea ésta una de las especies más amenazada.
Dentro de la provincia, continúa el Delegado, “El Bonillo e Higueruela son zonas de especial protección de las aves con planes de protección que compensan a los agricultores y a los cazadores con el fin de que sus actividades sean compatibles con la pervivencia de las aves esteparias”, señala Mompó, para especificar que ahora mismo, tras un aumento paulatino, “tenemos poblaciones estables de avutardas bastante importantes, de manera que actualmente nos estamos estabilizando y vamos a más”, asegura.
En cuanto a las aves rapaces, las especies más amenazadas son el águila perdicera, el águila real y el buitre negro, “del que vamos teniendo paulatinamente una población cada vez mayor dentro de la provincia: tenemos dos buitreras en la provincia, una en la zona de Riópar y la otra en la zona de Nerpio, donde hay una colonia importante de buitres”, certifica el Delegado.
En la campaña de incendios, planificada a nivel regional, se trabaja durante todo el año y dentro del mismo hay una época de bajo riesgo, otra de riesgo medio y la época de alto riesgo, del 1 de junio al 30 de septiembre, que es cuando están todos los medios materiales y humanos en pleno funcionamiento.
Durante todo el año se trabaja en la prevención haciendo análisis de campañas anteriores, mejorando y conservando las infraestructuras, realizando tareas de selvicultura preventiva y, sobre todo, incidiendo en la formación del personal en todos los niveles, desde el peón que está en un retén hasta el coordinador (ingeniero de montes), que es el director de la campaña, así como los demás técnicos que dirigen día a día los trabajos.
Al tratarse de una actividad de riesgo, el tema de la formación es muy importante porque el personal tiene que saber qué hacer en cada momento. Un incendio es un tema complejo y no se producen dos iguales, “por lo que no hay un manual que diga cómo se debe actuar sino que son fundamentales las decisiones de las personas que dirigen”, apunta el Delegado, haciendo una mención especial a los agentes medioambientales, “que son los grandes profesionales que hay en la lucha contra el fuego”, magnifica.
Además, continúa Antonio Mompó, “realizamos reuniones de coordinación en las que participan el Servicio de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA), a través de la Subdelegación y Protección Civil; la Diputación Provincial, a través del Servicio de Extinción y Prevención de Incendios (SEPEI), con los que colaboramos con convenios; los bomberos de Albacete y nosotros con el fin de que todo el engranaje de la lucha contra incendios no sea solamente del equipo que hay en Medio Ambiente, sino de todos los medios que hay tanto provinciales como regionales, incluso, tenemos convenios con las comunidades vecinas con el fin de que si hay algún problema nos podamos apoyar mutuamente; así como con el ministerio de Medio Ambiente que pone medios a nuestra disposición”, especifica detalladamente Antonio Mompó.
A parte, este año, por primera vez, se han impartido una serie de cursos de formación, desarrollados en virtud de un convenio suscrito entre la consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, el SEPECAM y los agentes sociales, dirigidos a los trabajadores que se incorporan por primera vez a la campaña, con los que obtendrán un certificado de profesionalidad como trabajadores forestales.
Según las estadísticas, cada día está más claro el auge del turismo rural como alternativa al turismo de playa, tan fomentado en épocas anteriores.
Por ello, son fundamentales actuaciones que fomenten el desarrollo de un turismo sostenible y de calidad que impulse el crecimiento económico y social, para lo que “tenemos que ser imaginativos con el fin de aprovechar nuestras tradiciones y nuestros recursos naturales y paisajísticos, de una belleza excepcional”, opina Mompó.
Para aumentar la rentabilidad económica y social es fundamental potenciar la profesionalización en la gestión mediante una oferta cada vez más diversa de turismo cinegético, enológico, así como la multitud de deportes que se pueden practicar en el entorno natural: senderismo, ciclismo de montaña, piragüismo, pesca, vuelo sin motor, rutas a caballo…, “sin olvidar nunca que tienen que ser actividades compatibles con el mantenimiento del medio natural y prácticas que no atenten contra la naturaleza”, insiste el Delegado.
Antonio Mompó continúa resaltando la importancia de este tipo de turismo para mantener la actividad rural. Así, se han estabilizado muchísimos empleos que “estaban más dirigidos a la agricultura, selvicultura, etc., pasando sobre todo al sector servicios y, fundamentalmente, al sector turístico”, mantiene, para afirmar a continuación que, a pesar de que cada día se van consolidando más estos puestos, “lógicamente tenemos que seguir mejorando en cuanto a la calidad de esos servicios”.
Los efectivos para la campaña contra incendios de este año, en medios humanos, son 625 personas, entre las cuales hay 105 funcionarios –técnicos y agentes medioambientales- y el resto son contratados.
Respecto a los medios materiales del programa de defensa contra el fuego, existen 30 torres de vigilancia fijas y 18 móviles que son todoterrenos que patrullan las 18 zonas en que se divide la provincia, así como una red de comunicaciones radiotelefónica. En medios aéreos, Albacete cuenta con cuatro aviones de carga en tierra y dos helicópteros con base aérea en Canadillas, en el término municipal de Molinicos, y en Carcelén. Además, según destaca el delegado de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Antonio Mompó, “tenemos todas las coordenadas de los embalses, tanto públicos como privados, porque en caso de necesidad la normativa nos apoya, de manera que podemos cargar agua en un tiempo máximo de 5 minutos”.
En lo que se refiere al Plan de extinción de incendios, los medios disponibles se dividen en cuadrillas retén, concretamente en Albacete hay un total de 21 retenes: 18 unidades mixtas, provistas de autobomba y un número de personas que oscila entre cuatro y siete, y dos retenes helitransportados, cuya misión, a parte de ayudar a la extinción del fuego, es la de transportar personas.
Por otra parte, según matiza Mompó, para poder hacer cortafuegos hay cuatro máquinas orugas de cadenas situadas en Almansa, Alcaraz, Elche de la Sierra y Yeste.
Después de un incendio, en primer lugar, hay que evitar la erosión porque sin suelo no puede haber vegetación y, en segundo lugar, observar la respuesta de la naturaleza porque la repoblación espontánea es más natural. En este caso, explica Antonio Mompó, “nosotros ayudamos a la aceleración de esa reforestación natural”.
Sin embargo, cuando se ha producido más de un incendio en el mismo lugar, la ausencia de plantas adultas supone una insuficiencia de semillas que imposibilita la regeneración natural.
“Cuando un incendio se produce en montes privados, existe un programa de reforestación de tierras agrarias mediante el cual se conceden primas por realizar plantaciones con ayudas durante cinco años para el mantenimiento y simultáneamente damos una prima compensatoria durante 20 años”, precisa el Delegado, significando a continuación la importancia de estas acciones: “En Albacete se han reforestado 25.000 hectáreas de tierras marginales, con lo que la provincia va ganando en bosques a través de la reforestación”, destaca.
Toda la provincia, por su situación geográfica dentro de la Península Ibérica, es una zona de riesgo. Aun así, se pueden determinar, por sus valores medioambientales y por su abundancia en masa forestal, dos zonas de mayor riesgo: una sería las sierras de Alcaraz y Segura, que son inseparables porque es toda una masa forestal, y la otra zona se podría delimitar desde Almansa a las zonas de los ríos Júcar y Cabriel; además de La Manchuela, una llanura donde hay muchas viñas con alguna zona de bosque de encina adehesado, es decir, con grandes claros, “lo que no quiere decir que cualquier incendio que se produzca allí no cause daños sino que el riesgo no es equiparable”, matiza el Delegado.
En la predicción de incendios se suele tener en cuenta la pluviosidad del año. Si ha llovido mucho, sobre todo en primavera, habrá más combustible que si no ha llovido, pero en este caso la masa arbórea tiene menos humedad. Antonio Mompó cree que siempre es preferible que llueva porque aunque haya mucha materia seca también hay más humedad en el suelo y en las plantas. Para Antonio Mompó, “aventurar un año es muy complicado porque, aun siendo buenas las condiciones climatológicas, si se produce un incendio en un sitio inaccesible un día con mucho viento puede haber una gran tragedia, por lo tanto hay que estar preparados”, advierte.
En cuanto a las causas fundamentales de los incendios, según las estadísticas de 2005 sobre incendios en superficie forestal, un 29% se produjeron por rayo; un 59% por negligencia –quemas agrícolas, quema de pastos, trabajos forestales, hogueras, fumadores, quema de basuras y vertederos, quema de matorrales, colillas arrojadas desde el ferrocarril, líneas eléctricas y otras-; un 6% fueron intencionados y un 6% desconocidas.
En la labor de prevención de incendios es fundamental la campaña de sensibilización y concienciación ciudadana que, por un lado, se dirige al público general, a través de los medios de comunicación tanto audiovisuales como escritos; y por otro lado, a dos colectivos concretos: a los agricultores y ganaderos, a través de cartas y folletos con un decálogo contra los incendios forestales y consejos para prevenirlos; y a los visitantes de los parajes naturales, a través de la distribución de información en los establecimientos turísticos y las estaciones de servicio, “evitando así que, lo que para los excursionistas es en principio un día para disfrutar de la naturaleza, se convierta en una jornada trágica”, advierte el Delegado.
La campaña de este año, bajo el título “Abre los ojos”, pretende mostrar la riqueza natural de la Región y recordar el deber de todos los ciudadanos de cuidar y vigilar nuestro patrimonio natural.
En definitiva, apunta Mompó, “estamos poniendo todos los medios a nuestro alcance para que, ante cualquier sospecha de alarma, nos puedan avisar inmediatamente llamando al 112, a la Delegación, a la Guardia Civil o a los propios ayuntamientos”, confía encarecidamente Antonio Mompó.
Grupo de Comunicación La Cerca