El Sahara Occidental es un territorio situado en el extremo oocidental del desierto del Sahara, a orillas del océano Atlántico, cuyo proceso de descolonización fue interrumpido en febrero de 1976, cuando su antigua potencia colonial, España, abandonó el Sahara Occidental en manos de Marruecos y Mauritania, conforme a lo dispuesto en los Acuerdos de Madrid firmados en noviembre de 1975. Cuatro años después, en 1979, Mauritania se retiró, pero Marruecos permanece desde entonces ocupando gran parte del territorio saharaui y considerándolo una provincia marroquí más. Los saharauis, representados por el Frente Polisario, han luchado, desde la retirada española en 1975 del Sahara Occidental, por recuperar el territorio ocupado militarmente por Marruecos y crear un Estado independiente, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
Tras 15 años de guerra, el Consejo de Seguridad de la ONU propuso un Plan de Paz y en 1991 se firmó un acuerdo de alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario. Desde entonces, mantienen una tregua supervisada por Naciones Unidas, que mantiene en este territorio una fuerza, MINURSO, para la organización de un Referéndum, según el cual los saharauis decidirán entre la autodeterminación o prolongar su anexión a Marruecos. Actualmente, las dos partes negocian desde junio en Manhasset, en el Estado de Nueva York, una solución a sus diferencias, estando prevista para enero de 2008 la tercera ronda de negociaciones.
La presencia colonial española en el Sahara Occidental se inició en 1884, motivada por sus intereses pesqueros, con el establecimiento de factorías en las franjas costeras, y estratégicos para proteger el flanco de las islas Canarias.
Las fronteras que delimitan el territorio del Sahara Occidental se definieron en los acuerdos que Francia y España llevaron a cabo entre 1900 y 1912, cuando Francia era el principal colonizador en el norte de África. En 1904, el acuerdo establecido con Francia fijó las fronteras del Sahara español. La población autóctona rechazó este reparto del territorio y combatió la presencia hispano-francesa, con el respaldo del sultán de Marruecos. Pero el apoyo marroquí se fue reduciendo progresivamente, facilitando que las fuerzas galas conquistaran la ciudad de Smara en 1913.
A pesar de que los saharauis no cedieron en su lucha, Francia consiguió avanzar sobre Argelia, Mauritania y Marruecos y España tomó Smara.
En 1934 los notables de las tribus saharauis firman su sometimiento amistoso a los españoles, tras lo cual estos empiezan a usar el nombre de “Sahara Español”.
La ocupación efectiva de todo el territorio del Sahara por la Administración española no se producirá hasta 1936, aunque España llevaba ya 50 años en la región.
Entre 1950 y 1960, cerca de unos setenta países asiáticos y africanos consiguieron su independencia. Así Marruecos conseguía la suya en 1956, dejando solos a los saharauis, que se vieron obligados a replegarse. En sus procesos de liberación, los luchadores saharauis, mauritanos y argelinos pidieron apoyo a Marruecos, obteniendo como resultado la traición por parte de los marroquíes a los resistentes saharauis. España, por ello, recomensó a Marruecos con la provincia actual de Tarfaya, al sur de la frontera marroquí, que había estado hasta entonces bajo dominación española y habitada por saharauis.
En 1955 España ingresaba en las Naciones Unidas, por lo que debía someterse a los principios del organismo en materia de descolonización, pero la actitud española es intentar ganar tiempo para eludirlo.
En 1963 el Comité Especial de Descolonización de Naciones unidas incluía el Sahara Occidental en la relación preliminar de regiones del mundo a las que debía aplicar la Declaración sobre concesión de independencia a países y territorios coloniales.
En el marco del proceso de descolonización que se estaba produciendo en África, Asia y América, la Asamblea General de las Naciones Unidas pidió solemnemente en 1965 a España la descolonización del Sahara Occidental.
Cada año, esta exigencia se repitió desde entonces pero el Ministerio de Asuntos Exteriores español no se mostró muy receptivo a ella. En 1972, Carrero Blanco y la Presidencia del Gobierno asumieron el protagonismo del tema, decretando el secreto oficial e iniciando una serie de maniobras dilatorias.
Tras el asesinato de Carrero Blanco, en diciembre de 1973, el Gobierno español dio un nuevo giro en su postura y empezó a preparar la independencia del Sahara Occidental.
El 20 de agosto de 1974, España anunció que en los seis primeros meses de 1975 se celebraría el Referéndum de autodeterminación tan solicitado por la ONU.
En respuesta a la determinación de España de celebrar el Referéndum de Autodeterminación, el 16 de octubre de 1975 el rey de Marruecos, Hasán II, que ya había manifestado abiertamente su intención de anexionarse el Sahara Occidental, anuncia la “Marcha Verde”, una invasión pacífica multitudinaria de la zona oocidental del Sahara, con el propósito de desalojar a los españoles y ocupar la antigua colonia. El 6 de noviembre de 1975 se inicia la “Marcha Verde” por parte de Marruecos.
A su vez, Mauritania lanza desde el sur su ejército en un plan organizado para repartirse con Marruecos el territorio. Así comienza la invasión militar marroquí y mauritana y la huida masiva de población civil saharaui. El 14 de noviembre de 1975 España firma los Acuerdos Tripartitos de Madrid, por los que entrega el territorio del Sahara Occidental a Marruecos y Mauritania.
Los refugiados saharauis se establecen en campamentos, en la desértica región argelina de Tinduf, país que le presta desde entonces ayuda y acogida.
En la noche del 26 de febrero de 1976, España finalizaba su presencia colonial en el Sahara.
Los campamentos de refugiados saharauis, situados en la parte occidental del desierto argelino, una de las regiones más inhóspitas del mundo donde la temperatura en verano supera los 50 grados a la sombra y en invierno el frío llega a congelar, están distribuidos en cuatro distritos o “wilayas” (Aaiún, Esmara, Dajla y Auserd), subdivididas a su vez en pueblos o daïras.
En ellos vive desde hace más de 30 años la población del Sahara Occidental. Cuando llegaron no encotraron nada más que arena, pero mediante una sólida estructura organizada y grandes sentimientos de solidaridad fueron capaces de construir una sociedad organizada en este desierto.
La alimentación es deficitaria y desequilibrada, puesto que la inmesa mayoría de los alimentos deben ser importados. El agua, otro bien escaso, es suministrado mediante camiones cisterna. Su economía se centra en el pastoreo nómada, la pesca y la extracción de fosfatos.
En sanidad se trabaja con medios muy primarios y en circunstancias difíciles, agravadas por las condiciones específicas de una región muy árida. Con el objetivo de crear una sociedad igualitaria y moderna, en materia educativa se está realizando un gran esfuerzo: en cada daïr hay guarderías y en cada provincia hay escuelas primarias; para la educación secundaria han construido internados y un cierto número de estudiantes va a la Universidad en Argelia, además de que algunos países amigos también ofrecen la Enseñanza Superior. En definitiva, se trata de mejorar el potencial de la población saharaui, no sólo para mejorar las condiciones de vida en los campos de refugiados, sino sobre todo estar mejor preparados para la reconstrucción de su propio país después de su independencia.
Como resultado de la ocupación militar marroquí y mauritana del Sahara Occidental, se sucedieron violentos combates que se intensificaron al proclamar el Frente Polisario la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) el 27 de febrero de 1976.
El 5 de agosto de 1979 Mauritania renuncia a sus reivindicaciones sobre el territorio y firma un Acuerdo de Paz con el Frente Polisario y más tarde reconoce a la RASD, pero Marruecos extiende su invasión anexionando lo que fue la parte mauritana del Sahara según los Acuerdos de Madrid de 1975.
Después de 16 años de guerra, el 6 de septiembre de 1991 se firmó una tregua entre el Gobierno de Marruecos y el Frente Polisario, declarándose un alto el fuego que debía conducir a la celebración del Referéndum de Autodeterminación a principios de 1992. Para tal fin, la ONU creó la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO), un Referéndum que viene siendo aplazado una y otra vez.
Al poco tiempo de la firma del Plan de Paz de 1991, el proceso se paralizó como consecuencia de la pretensión marroquí de incluir a un elevado número de sus ciudadanos en las listas de los posibles votantes en la consulta refrendaria.
Ante las manifiestas violaciones del acuerdo, durante el IX Congreso del Frente Polisario de 1995, amplios sectores consideraron fracasado el Plan de Paz y sugirieron el retorno de la lucha armada.
Debido al estacamiento de los votantes y con el fin de llevar a cabo alguna iniciativa que desbloquease el punto muerto al que se había llegado, se nombró a James Baker enviado personal del Secretario General de la ONU para el Sahara Occidental. Bajo sus auspicios, en 1997 Marruecos y el Frente Polisario firmaron los Acuerdos de Houston. En enero de 2000 se finalizó el proceso de identificación de votantes para el Referéndum de Autodeterminación. Se presentaron 120.000 apelaciones pero, en lugar de tramitarlas de acuerdo con los procedimientos pactados por las dos partes, el Secretario General de la ONU congeló el proceso.
Para superar el bloqueo, el Secretario General propuso un plan para la repartición del Sahara entre Marruecos y el Frente Polisario, solución que fue aceptada por el Frente pero rechazada por Marruecos. Para salir de este nuevo bloqueo, en 2003 James Baker propuso otro plan, llamado plan Baker II. Sin embargo, Marruecos, no aceptó dicho Plan, porque según los responsables marroquíes el Plan no garantizaba la participación de todos los saharauis en el Referéndum de Autodeterminación.
En lugar del Referéndum, la propuesta de Marruecos es conceder al Sahara Occidental una amplia autonomía bajo su soberanía, cuyas condiciones no han sido todavía concretadas, y la creación de CORCAS (Consejo Real para los Asuntos del Sahara) compuesta por miembros de distintos clanes y tribus saharauis designados por el rey de Marruecos, pero esta solución ha sido rechazada por el Frente Polisario, apoyado por Argelia, y reivindinca la independencia mediante un Referéndum de Autodeterminación.
Entre el 14 y el 19 de diciembre, se ha celebrado el XII Congreso del Frente Polisario en Tifariti, en los “territorios liberados” y considerada por Marruecos una “zona tapón”, no armada, entre el Sahara Occidental y las fronteras argelinas, para elegir un nuevo Secretario General, renovar la dirección de 41 miembros y decidir si continuar las negociaciones con Marruecos o retomar la lucha armada.
Es la segunda vez desde su creación en 1973 que el movimiento independentista celebra su Congreso en los “territorios liberados” de la ocupación marroquí, tras el precedente de 2003. El Gobierno de Marruecos había pedido la intervención de la Misión de la ONU con el objetivo de impedir la celebración de ese Congreso, dado que a su juicio suponía una nueva violación del alto el fuego declarado en 1991.
Coincidiendo con la celebración del XII Congreso del Frente Polisario y a tan solo unos 100 kilómetros de Tifariti, el Consejo Real Consultivo para Asuntos del Sahara (CORCAS) se reunió el 17 de diciembre en su segunda sesión ordinaria para el año 2007, en la que se pidió al Frente Polisario que acepte la oferta de autonomía propuesta por Marruecos.
Por su parte, el Frente Polisario, sigue defendiendo que Marruecos debe aceptar el Reférendum de Autodeterminación. Habrá que esperar a la tercera ronda de contactos, prevista para enero de 2008 en Nueva York, tras las dos rondas mantenidas en junio y agosto en las que no hubo avances significativos.
Existen asociaciones de ayuda a la causa saharaui repartidas por todo el mundo. La Conferencia Europea de la Coordinación de Apoyo al Pueblo Saharaui (EUCOCO) se organiza desde los primeros años del conflicto año tras año en diferentes ciudades europeas. Este año, se ha celebrado en Roma la XXXIII Conferencia, en la que se anunció que en 2008 se celebrará en España.
Desde 1993 la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Albacete viene realizando una dinámica labor que ha ido en aumento a lo largo de estos años. En la actualidad, cuenta con cerca de 250 socios que junto a las aportaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Diputación Provincial de Albacete, el Ayuntamiento de la ciudad, empresarios y particulares, consiguen año tras años aumentar la efectividad de sus actividades.
La vicepresidenta de la Asociación de Albacete, Dory Andrés Martínez, destaca el enorme trabajo realizado por todas las personas que desinteresadamente colaboran con la Asociación, así como la total transparencia en la gestión de las aportaciones económicas, y resalta en especial la magnífica atención que recibe la Asociación por parte del Ayuntamiento de Albacete, hermanado con una wilaya de los campamentos.
Además de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui ubicada en la capital, la provincia de Albacete cuenta con otras Asociaciones en Hellín, Almansa y Villarrobledo que realizan sus propios proyectos y actividades.
La vicepresidenta de la Asociación de Albacete realiza un reconocimiento público a la solidaridad de nuestra provincia con el pueblo saharaui, tanto a nivel institucional como ciudadano, si bien es cierto que cree que la participación a nivel empresarial podría ser más comprometida.
Desde su creación en 1993, la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Albacete ha conseguido grandes logros. Con la ayuda de la Junta de Comunidades se han construido tres colegios: Castilla-La Mancha I; Castilla-La Mancha II, construido en “territorio liberado” pensando que en 1998 el Referéndum iba a hacerse efectivo; y Jesús Alemán, nombre que recibe en honor al primer presidente de la Asociación en Albacete por su activa participación.
Una vez al año la Asociación realiza una campaña de ayuda humanitaria para aminorar las carencias del pueblo saharaui, contribuyendo así a su subsistencia en el desierto.
Además, la Asociación tiene puesto en marcha el programa de lengua de signos, mediante el cual se ha elaborado un dactilológico en hasanía, dialecto del árabe que habla el pueblo saharaui. Con este programa, “hemos conseguido que se tenga en cuenta a los niños con esta minusvalía, que estén escolarizados y se puedan comunicar con sus familias”, significa la vicepresidenta de la Asociación.
No obstante, “Vacaciones en Paz” es el programa de mayor envergadura, gracias al cual muchos niños saharauis salen de los campos de refugiados durante los meses de julio y agosto y vienen a convivir con familias de Albacete, con el fin de que practiquen el español, tengan acceso a revisiones médicas especializadas y tomen contacto con otra forma de vivir muy distinta a la que están acostumbrados en los campamentos y a la que deben aspirar a través de su preparación escolar.
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