Las ansias infinitas e ilimitadas de poder del señor Sánchez le llevan a venderlo todo, incluso la libertad e igualdad de los españoles .

El texto del comunicado conjunto Gobierno-Generalidad orilla la Constitución porque lo que van a hacer es contrario a ella.

Vamos a poner en pie un gran proyecto de refuerzo de la democracia y el constitucionalismo en Cataluña.

Abandonar el Congreso, sede de la soberanía nacional, como hizo ayer Calvo para negociar la soberanía nacional con los golpistas es una profunda afrenta al sistema.

Antes había democracia, Constitución, Ley y Convivencia, y lo que hay ahora es una alfombra. Ayer lo que hizo Sánchez fue pedir perdón a los golpistas y comprometerse con ellos a seguir adelante con el Proceso.

La justicia había derrotado al golpismo en los tribunales y lo que ha hecho Sánchez es resucitarlo otorgando la victoria moral y política a quienes insisten en que volverían a hacer aquello que hicieron: asaltar la legalidad.

En el comunicado conjunto se utiliza el mismo término de la Ley de Transitoriedad que intentó liquidar la democracia en Cataluña, que es “seguridad jurídica” en lugar de Constitución. Si el estuviera comprometido con la Constitución, con la legalidad vigente, hubiera dicho en ese comunicado que solo se hará dentro de la Constitución, pero excluye y orillan la Constitución porque lo que van hacer es contrario a la Constitución.

Ante una de las operaciones de mayor deslealtad y de ruptura de la convivencia entre catalanes y entre el conjunto de los españoles. ¿Qué ha hecho el Gobierno? Darles la razón y la victoria moral y política de haber hecho lo que hicieron.

Los grandes derrotados de esta operación son los constitucionalistas, específicamente en Cataluña. Esa otra mitad que es demócrata, tolerante, que acepta las leyes, que defiende la Constitución y los valores democráticos, ¿dónde está? ¿quién la representa y quién la defiende? Lo que vimos ayer es la gran farsa. Esto no es un diálogo con Cataluña, sino contra la mitad de Cataluña y contra la España del 78.

Otra de las grandes falacias de toda esta operación es decir que nunca se habló en España y que, por tanto, es culpa del Estado de derecho español por no haber hablado lo suficiente con el nacionalismo.

El nacionalismo es una ideología reaccionaria, que busca la exclusión de una parte de la población que no comulga con sus ideas. Vamos a poner en pie un gran proyecto de refuerzo de la democracia y constitucionalismo en Cataluña. Se puede derrotar al nacionalismo en las urnas.

Las ansias infinitas e ilimitadas de poder del señor Sánchez le llevan a venderlo todo, incluso la libertad e igualdad de los españoles en el altar de su proyecto de poder personal.

La primera obligación de la vicepresidenta del Gobierno era venir a contestar al principal grupo de la oposición sobre la constitución de esta mesa. Abandonar la sede de la soberanía nacional para negociar la soberanía nacional con los golpistas es una profunda afrenta al sistema y al .