​ L a Comisión Mixta está integrada, además, por , presidente del Real Patronato del Museo ; , presidente del Real Patronato del Museo Reina ; , director del Museo ; , director del Museo Reina Sofía; y , director general de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas.

Ordenación de 886 obras

La propuesta presentada por ambos museos nacionales responde a una exhaustiva revisión de sus fondos y a un riguroso control de inventarios, que ha conllevado un profundo proceso de análisis, documentación e investigación de las colecciones por parte de ambos museos.

La ordenación aprobada afecta a un total de 886 obras. De ellas, 423 pinturas, 89 esculturas, 92 piezas de Artes Decorativas, 135 dibujos y 57 estampas pasan a ser adscritas al Museo del Prado, mientras que el Museo Reina Sofía recibe la adscripción de 33 obras: 3 pinturas, 1 escultura, 1 dibujo, 26 estampas y 2 piezas de Artes Decorativas que se mantendrán como depósito en el Museo del Prado.

El Prado toma también la gestión de 57 obras identificadas que continúan desaparecidas, situación heredada de la gestión de las instituciones extintas que anteriormente fueron sus custodias; estas obras sin localizar se concretan en 44 pinturas, 12 esculturas y 1 dibujo.

Obras anteriores al nacimiento de Picasso

El criterio de esta reordenación cumple con el mandato del Real Decreto 410/1995, de 17 de marzo, sobre Ordenación de las colecciones estables del Museo Nacional del Prado y del Museo Nacional Centro de Reina Sofía, en virtud del cual corresponden a las colecciones adscritas al Museo Nacional del Prado las obras de autores cuya fecha de nacimiento sea anterior a la fecha de nacimiento de -1881- y al Museo Reina Sofía las obras de autores posteriores a la misma.

E l propio Real Decreto, en su Anexo, establece como excepciones al criterio anterior las obras de 31 autores (Anglada Camarasa, Nonell, , Zuloaga, etc…) que, aunque nacidos antes de 1881, participaban de la modernidad, por lo que son asignados al Museo Reina Sofía. Todos ellos son pintores y escultores representativos de las corrientes artísticas que ya habían coexistido con el impresionismo, que tuvieron relación con las tendencias postimpresionistas y con los movimientos intelectuales que arrancan de 1898; de esta forma, el Museo del Prado terminaría su discurso con la renovación del paisaje y naturalismo de finales del siglo XIX, representada en obras de Beruete, Pinazo y Sorolla.

P ara la escrupulosa aplicación de los criterios arriba señalados se ha contado en todo momento con la total supervisión de las diferentes Áreas de Conservación de ambas instituciones y con el conocimiento y la aprobación de la Dirección de los dos museos.​