• Estamos viendo las cenizas y escombros de un Proceso fracasado. El aquelarre adolescente de estos días es el paisaje que muestra los estertores de ese fracaso. Fracasaron el golpe, el referéndum del 1 de octubre y la huelga golpista de ayer. Incluso las cifras de la Guardia Urbana, que hablan de 500.000 personas, son menores que las de cualquier convocatoria anterior del independentismo.
  • El eje principal del fracasado Proceso ha sido un profundo odio a Cataluña. Ha buscado incendiar la ciudad, y levantar barricadas. Solo quien odia a Cataluña es capaz de convertir a sus vecinos en rehenes de su ideología reaccionaria con fuego y destrozos.
  • A la revolución ya solo le queda la rabia. Enfrente hay demócratas, constitucionalistas, ciudadanos de distintos partidos e ideologías que dicen ‘no queremos vivir en una Cataluña dividida, enfrentada e incendiada’.
  • Por fin se ha visto la cara oculta del independentismo y el nacionalismo. Veíamos la punta del iceberg, pero bajo el agua se ocultaba la profunda violencia estructural que acompaña al separatismo y al nacionalismo.
  • Quiero manifestar mi absoluta gratitud, admiración y apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que están actuando para defender los derechos y las libertades de todos los catalanes, y de todos los españoles.
  • Estos días van a ser un punto de inflexión. Vamos a construir una nueva Cataluña tolerante, democrática, pacífica, respetuosa, que ama la libertad y la igualdad. Esa Cataluña existe y está representada por personas que durante muchos años se han sentido desamparadas, solas, abandonadas por el Estado y por sus representantes políticos. Tienen todo el derecho a ser defendidas y nunca más se sentirán solas.
  • Vamos a construir una nueva Cataluña adoquín sobre adoquín, piedra a piedra, y lo vamos a hacer con convicción, coraje y capacidad de desafío. Abriremos una nueva etapa de fortaleza constitucional, de despliegue del Estado y de defensa de la libertad y la igualdad en todos los rincones de Cataluña. Lo haremos con un discurso de amor a Cataluña, de defensa de los catalanes que quieren la democracia. Lo haremos con el discurso de la libertad.
  • Después de 40 años de abdicación y sobre las cenizas del Proceso vamos a levantar una Cataluña tolerante y profundamente democrática, donde se imponga la ley que es igual para todos.