La campaña Apadrina un becario, de la que se van a distribuir más de 500.000 dípticos en los centros de trabajo, no tiene como destinatarios exclusivamente a los becarios ya que una beca fraudulenta perjudica al becario pero también a los trabajadores de la empresa dado que el fraude destruye empleo y “tira a la baja” las condiciones del que ya existe.

CCOO ha creado en sus locales el “punto de encuentro del becario” donde informará y asesorará a los becarios de las condiciones que debe cumplir sus prácticas. El punto de encuentro del becario también existe virtualmente, en la web apadrinaunbecario.org

Según declaró Nuria Rico, “CCOO no va a seguir consintiendo la utilización del becario en las empresas como mano de obra gratuita y sin derechos, no va a permitir que siga aumentando esta forma de empleo cualificado sumergido. No va a permitir que jóvenes sin contrato pasen jornadas completas trabajando por apenas 400 euros al mes”.

“De todas las formas de becas y prácticas en empresas”, explicó Nuria Rico, “a CCOO le preocupan especialmente la de los becarios titulados, que han finalizado su periodo formativo y están plenamente capacitados para acceder al mercado de trabajo; las prácticas y becas ofrecidas unilateralmente por las empresas sin mediación de ente educativo alguno y los becarios de las Administraciones Públicas, que no están acogidas a ninguna legislación Para CCOO, estas tres fórmulas encubren puestos de trabajo y por tanto son ilegales”.

CCOO siempre ha defendido la conexión del sistema educativo con el productivo para facilitar una inserción de calidad, pero no a cualquier precio, no dando a los jóvenes que realizan prácticas responsabilidades propias de un puesto de trabajo, pero sin derechos. Las prácticas deben ser estrictamente formativas y destinadas a estudiantes. Estas becas rondan anualmente las 200.000 en todos los sectores productivos. Algunas grandes empresas públicas y privadas tienen en sus departamentos hasta un 25% de becarios, lo que evidencia que no están allí para insertarse sino para ser sustituidos por nuevos becarios.

CCOO reclama la regulación. Para Nuria Rico, “debe existir una cobertura legal como en otros países europeos, que regule la prohibición explicita de realizar becas a jóvenes titulados, y que la oferta de becas a estudiantes pueda partir unilateralmente de una empresa ya que no son agentes educativos. Y, además, la creación de organismos públicos donde se registren las becas realizadas y aporten datos y que estos velen para garantizar la formación de los estudiantes sin incidir de forma real en la organización del trabajo. “Hay que garantizar además que esas prácticas sean compatibles con los estudios cursados, darles contenido pedagógico y dotar de funciones y responsabilidades a los tutores. Es decir, promover toda una batería de cambios que garanticen la formación”.

Por su parte, José María Fidalgo señaló que la situación de los becarios tiene que ver con la bajísima valoración social de la primera riqueza de un país, que es el trabajo, demandando un cambio del modelo productivo que garantice la cohesión y el crecimiento económico a través del empleo de calidad y atendiendo la mano de obra más cualificada del país.