El Índice de Precios de Consumo (IPC) subió en junio cuatro décimas respecto al mes anterior, pero la inflación bajó una décima en tasa interanual, hasta situarse en el -1%, a causa del precio de los productos energéticos y de la continuación de la bajada del consumo interno. La inflación subyacente, que no tiene en cuenta ni los ni el precio de los carburantes, también disminuye una décima y se coloca en el 0,8%. No obstante, aún se mantiene un diferencial de casi 2 puntos respecto a la tasa general de inflación.

El IPC interanual en junio bajó una décima hasta el -1,0%, y se sitúa por cuarto mes consecutivo en valores negativos. Desde julio de 2008 el IPC interanual ha registrado una fuerte caída, muy influido por el fuerte descenso de los precios de la energía que alcanzó su máximo a mediados del año pasado (del 5,3% al -1,0%).

La mayor parte de los grandes grupos que componen el IPC registran caídas interanuales en junio y solamente dos de ellos compensan de forma relevante esta caída y evitan que sea mayor: bebidas alcohólicas y tabaco, que sube de forma acusada en términos interanuales y aporta una décima de incremento de los precios (atribuible en su mayoría al efecto del incremento de los impuestos especiales sobre el tabaco) y el transporte, que modera ligeramente su caída y aporta 0,5 décimas de subida al IPC (a pesar de esto, algunos apartados de transporte registran fuertes descensos interanuales como carburantes y lubricantes y descensos más moderados en el caso de automóviles).

No obstante, a pesar del descenso interanual del IPC, sigue habiendo apartados de bienes y servicios con relevantes incrementos de sus precios, aunque su ponderación en el IPC agregado es menor y no compensan los descensos que se están produciendo en rúbricas más relevantes.

El IPC subyacente, excluidos alimentos no elaborados y productos energéticos, se sitúa en junio en el 0,8%, una décima menos que mayo. El IPC subyacente muestra una importante moderación en sus tasas de variación, aunque de forma menos brusca que el IPC general, pero consolidando claramente una tendencia de fuerte moderación. La crisis económica, y la debilidad de la demanda, está detrás de esta contención del núcleo estructural (y menos coyuntural) de los precios.

El descenso del consumo que refleja el IPC pone en evidencia las dificultades de las personas para mantener el poder adquisitivo, en especial de las personas desempleadas y las que tienen rentas bajas, por lo que en opinión de CCOO “es necesario que el Gobierno ponga en marcha medidas urgentes para reactivar la economía, facilitar el crédito a las empresas y garantizar el poder adquisitivo de las personas, en concreto que se incrementen los salarios más bajos por encima de la previsión de inflación del BCE (2%), para garantizar la capacidad de compra y consumo de las familias, así como que se garantice la protección social de las personas en paro y sobre todo las que no cobran prestación.

Para ello, CCOO considera que se tienen que poner en marcha medidas urgentes por reactivar la economía, facilitar el crédito a las empresas y garantizar el poder adquisitivo de las personas, en concreto que se incrementen los salarios más bajos por encima de la previsión de inflación del BCE (2%), para garantizar la capacidad de compra y consumo de las personas y las familias, y que se garantice la protección social de las personas en paro, sobre todo las que no cobran ninguna prestación.