¿Podemos medir nuestra felicidad con los dígitos de nuestra cuenta bancaria? Muchos se preguntan si ser feliz depende del dinero, sin embargo, pocos han podido comprobarlo. Algunos de los que han dado respuesta a nuestras preguntas han sido Mavis L. Wanczyk, ganadora del Powerball de 758.7 millones, quien (tras dejar su trabajo para centrarse en una vida simple y sin estrés) confiesa estar más feliz . Otros como Jack Wittaker convirtieron el dinero en su peor enemigo tras comprar caprichos innecesarios. Ante diferentes situaciones como ésta nos queda preguntarnos: ¿depende de nosotros mismos? A continuación, algunas respuestas:

Serás tan feliz (o infeliz) como siempre

De acuerdo a un artículo de Business Insider, tras un estudio realizado en 2008 se detectó cómo las personas que ganan más dinero son más felices que aquellas que ganan menos. Sin embargo, esta teoría es cierta hasta un punto pues ganar grandes sumas de dinero no va a afectar tu felicidad a largo plazo pero que lo hará a corto plazo. Y es que, ¿a qué jugador de loterías no le hace feliz recibir un premio millonario? Hoy en día es tan accesible como acceder a Internet y probar tu suerte online en webs como loterias.com

En otras palabras, recibir un estímulo positivo tan fuerte como ganar la lotería tendría un efecto significativo en tu nivel de felicidad en el momento inmediato, pero, tras el plazo de adaptación, los niveles se adaptarán al inicio. Este proceso se trata del llamado adaptación hedónica y Robert Puff lo explica a la perfección en Psychology Today, haciendo una alegoría con un termostato, que en algunos individuos está calibrado inclinado hacia encontrar la felices, el de otros lo está hacia la depresión; al suceder un evento importante (ya sea ganar la lotería o estar en un accidente) el termostato sufre cambios, pero con el tiempo regresa a su estado normal.

Lo que SÍ puedes hacer con el dinero para que te haga feliz

Del mismo modo que un accidente catastrófico en ocasiones no afecta a la víctima tan negativamente como pensamos, grandes sumas de dinero repentinas no tienen por qué afectar al agraciado tan positivamente como imaginaríamos.

Y es que, todo está en qué hacemos con el dinero: podemos llenarnos de caprichos que se conviertan en nuestros enemigos o podemos decidir llevar una vida basada en el minimalismo en la que damos prioridad a lo que realmente nos importa. Para esto último existen una serie de hábitos sanos sobre el manejo del dinero que repercuten positivamente en la vida de aquellos que los adoptan, entre ellos los siguientes:

Invertir dinero en cultivar la salud realizando ejercicio, mejorar las relaciones sociales con nuestros más queridos mediante actividades memorables, comenzar a estudiar aquello que siempre quisimos aprender, apuntarnos a nuevos cursos para nutrir nuestra mente, viajar a destinos que nos aportarán lecciones de vida, entre otros.

En definitiva, el dinero nos puede aportar la felicidad cuando lo invertimos en experiencias que nos ayuden a crecer y nos aportan bienestar. Visto así, soñar con ganar la lotería nos vuelve a traer una sonrisa de aquellas que sí que continúan a largo plazo.