Este es el contenido íntegro del dictamen elaborado por CCOO:

Antecedentes.

En febrero de 2011, nació el para la Competitividad (CEpC) , formado por 17 grandes empresas españolas y el . El presidente elegido fue César Alierta ( Telefónica ) y como director general del Consejo, fue designado .

El resto de miembros del Consejo son: (Santander), (), (La Caixa), (El Corte Inglés), (Repsol), (ACS), José Manuel Entrecanales (Acciona), Rafael del Pino (Ferrovial), (), Pablo Isla (Inditex), José Manuel Martínez (Mapfre), (Planeta), Simón Pedro Barceló (Barceló), Juan Roig (Mercadona), (Mango) y (Havas e Instituto de Empresa Familiar).

En su creación quedaron algunas empresas grandes fuera, seguramente por considerar que estaban controladas por capital extranjero o por otras razones de difícil explicación (por ejemplo en el primer caso o la constructora FCC en el segundo) y como se desprende de su composición, suman un alto porcentaje del PIB nacional, están fuertemente internacionalizadas y pertenecen a sectores estratégicos.

Con el objetivo de influir en los programas gubernamentales, en la anterior legislatura se reunieron una vez con la ministra de Economía, , y en esta, con los ministros de Economía, , y de Hacienda, , para la presentación del Proyecto de Presupuestos Generales del Estado.

Los Informes del CEpC.

· Informe ‘Fortalezas y perspectivas de la economía española, Spain’s Equity Story’ de julio de 2011.

El día 7 de julio de 2011 se presentó, en la sede central de Telefónica , las conclusiones del primer informe realizado por el CEpC.

En dicho informe y sobre las reformas estructurales necesarias se pedía “acelerar los mecanismos disciplinadores de gasto, ingresos y deuda, estableciendo techos y reglas de control”, dado el “elevado endeudamiento regional”, el informe sugería “reconducir la situación”, con “una mejor definición del mapa de competencias y con el objetivo de reducir el número de municipios”.

Por otro lado, el informe afirma que la reforma del mercado laboral debe “profundizarse” para dotar de mayor flexibilidad a la negociación colectiva, reforzar la flexibilidad interna de las empresas, y vincular el incremento salarial no sólo al IPC, sino también a la productividad, reducir la dualidad entre trabajadores en el mercado laboral, así como implantar un mayor control del absentismo.

El Consejo Empresarial para la Competitividad entendía que, aunque era de esperar un crecimiento “modesto” en 2011, en torno a medio punto porcentual por debajo de la media de la zona euro, si se implementaban estas medidas a través de la unidad de todos los agentes económicos, se podía retornar a un crecimientos cuatro décimas superiores a ese promedio desde 2012.

Al respecto de la situación del sistema financiero español se afirmaba que, “El sistema financiero español ha sido más resistente por su elevada rentabilidad y eficiencia, contar con elevadas provisiones (incluidas anticíclicas) y buenos niveles de capital y liquidez. España cuenta con grandes entidades bancarias bien capitalizadas, rentables y diversificadas”.

“España ha llevado a cabo un importante proceso de reforma en el sector, facilitando la reestructuración, recapitalización y cambio en el sistema de gobierno de las Cajas de Ahorro. Las reformas emprendidas han dotado al sistema financiero de mayor fortaleza y transparencia. Estas actuaciones favorecerán la circulación del crédito en la economía, aunque éste se encuentra limitado por una menor demanda de crédito en un entorno de ajuste económico”.

“Permitirán además constituir entidades que puedan acceder en condiciones razonables a los mercados internacionales. En los últimos meses se ha producido una caída en una tercera parte de las peticiones de préstamos al BCE por parte de las entidades financieras españolas.”

Sobre las magnitudes macroeconómicas el informe señalaba que en 2013, “conforme a las previsiones oficiales del déficit público español volverá a niveles consistentes con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento Europeo (3% del PIB)”.

Asimismo, el análisis compartía las previsiones de : “se estima que España destine sólo un 7% de sus ingresos públicos al pago de intereses de la deuda, niveles cercanos a los de Alemania y Francia. Por último, la deuda se encuentra entre las más diversificadas a nivel de vencimientos en Europa, siendo la tercera con una mayor vida media, lo que reduce el riesgo de refinanciación”.

Añadiendo que, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional, el ajuste en las cuentas públicas proseguirá acercando nuestro déficit a niveles más cercanos al de países centroeuropeos. No obstante, “a pesar de los déficits públicos, la deuda como porcentaje del PIB se situará a finales de 2013 en niveles similares a los de Alemania y muy alejada de los del resto de países mediterráneos”.

Se afirmaba igualmente que “La economía española ha sentando las bases de la recuperación, ya que se ha afrontado la recesión con ajustes sustanciales en los desequilibrios generados por la expansión y con reformas estructurales en aspectos clave. Los procesos de ajuste están avanzados pero no han concluido con lo que el crecimiento en 2011 será todavía modesto pero se han sentado las bases para una nueva etapa de crecimiento”

Y se señala que los “inversores financieros manifiestan que la visión de España en los mercados internacionales ha variado de manera positiva en los primeros meses de 2011 respecto a los últimos meses de 2010”, concluyendo que “Actualmente, la opinión generalizada sobre España desde un punto de vista económico es que ha tocado fondo”.

· Informe ‘Crecimiento y sostenibilidad de la economía española’ de mayo de 2012.

El informe estima que la economía tocará fondo en el cuarto trimestre de 2012, pero espera una mejora progresiva a partir del tercer trimestre de este año, apoyada por la actividad exterior. Para 2012 prevé una caída del 1,4% del PIB, y para 2013 una subida del 0,5%. De esta forma se distancia claramente de las previsiones de la Comisión Europea, del FMI y de la .

De no mediar la inyección de 57.000 millones para el pago de proveedores de bienes y servicios por parte de las administraciones territoriales, afirman que estos porcentajes serían peores y, además, no se generaría un efecto positivo que estiman: la creación de entre 75.000 y 100.000 puestos de trabajo.

En cuanto al ajuste fiscal, el CEpC considera que es viable, y que el esfuerzo a realizar en 2013 será la mitad de grande que el realizado en 2012, lo que ayudará a la recuperación económica. La venta de activos inmobiliarios del Estado, añade el estudio, permitiría reducir el déficit en 10.000 millones de euros adicionales. Por otra parte, el informe considera que vamos hacia una senda de estabilidad presupuestaria “sin excesiva penalización para el crecimiento”. El CEpC cree que la Administración General del Estado alcanzará el déficit estimado para este año (“de manera holgada”), aunque no expresa la misma seguridad respecto de las Comunidades Autónomas. El CEpC constata también que el crecimiento de las exportaciones “refleja ventajas competitivas de las empresas españolas

La reforma laboral afirman, será positiva para crear empleo, y de haber estado en vigor ya desde hace años, el estudio cree que ahora habría 700.000 empleos más (tres puntos porcentuales menos de paro) en empleo directo y otros 800.000 empleos vía contratos parciales (cuatro puntos menos)

Sobre la situación del sector financiero, a finales de año pronostican que se habrán hecho saneamientos y dotaciones por valor de 200.000 millones de euros, un 20% del PIB.

El CEpC afirma taxativamente que las “la pérdidas esperadas en el sector bancario están acotadas”. Desde 2007, dice el informe, el sector ha asumido 190.000 millones “incluyendo los dos últimos RDL de febrero y mayo de 2012”. Tras verificar que la tasa de mora hipotecaria se mantiene “en niveles moderados (en torno al 3%)”, no es de “esperar un repunte importante”.

Después de argumentar sobre el desarrollo de la crisis en el sector concluye que “tenemos argumentos sólidos que nos permiten justificar que nos encontramos cerca del final de la absorción de pérdidas derivadas de la crisis “.

Sobre el complicado mercado inmobiliario, el informe considera que el stock de viviendas se estabilizará a niveles normales en tres o cuatro años, y que en 2012 hay margen para un 10% de caída de los precios.

Algunas observaciones sobre el contenido del Informe.

En estas notas, hemos hecho referencia a los vaticinios que el CEpC realizaba en su informe de julio de 2011 con el fin de que se pueda valorar el alcance de sus trabajos de prospectiva, ya que la sola lectura de las principales conclusiones que alcanzaban hace nueve meses, es por sí misma muy clarificadora al ponerlas en relación con lo acaecido realmente.

Sobre la afirmación principal relacionada con cuándo “toca fondo” la economía española, es más la formulación de un deseo que el resultado del análisis, ya que en julio de 2011 ya afirmaban que “…la opinión generalizada sobre España desde un punto de vista económico es que ha tocado fondo” y ahora el augurio es “…que la economía tocará fondo en el cuarto trimestre de 2012”.

Las variables sobre la que se sustenta tal afirmación son igualmente llamativas. Sobre el estado de salud del sistema financiero en julio de 2011 afirmaban que “España cuenta con grandes entidades bancarias bien capitalizadas, rentables y diversificadas” y que “España ha llevado a cabo un importante proceso de reforma en el sector, facilitando la reestructuración, recapitalización y cambio en el sistema de gobierno de las Cajas de Ahorro. Las reformas emprendidas han dotado al sistema financiero de mayor fortaleza y transparencia”

Pese al evidente fracaso de sus previsiones de 2011, como demuestra la imposición de auditores internacionales para conocer el estado verdadero de nuestro sistema financiero, el control estatal mediante la posible creación de una banca pública con las entidades nacionalizadas , cuya cuantía sumaría un total de 450.000 millones de euros en activos bancarios, o la falta de concreción aún del apoyo público necesario a las entidades no nacionalizadas para cumplir los nuevos criterios de solvencia, no les impide afirmar que “…tenemos argumentos sólidos que nos permiten justificar que nos encontramos cerca del final de la absorción de pérdidas derivadas de la crisis” o que “las pérdidas esperadas en el sector bancario están acotadas”.

En julio de 2011 afirmaban que “La economía española ha sentando las bases de la recuperación, ya que se ha afrontado la recesión con ajustes sustanciales en los desequilibrios generados por la expansión y con reformas estructurales en aspectos clave” y que “…en 2011 el crecimiento será todavía modesto pero se han sentado las bases para una nueva etapa de crecimiento”

Es más, sus previsiones determinaban que “España destine sólo un 7% de sus ingresos públicos al pago de intereses de la deuda, niveles cercanos a los de Alemania y Francia” y que “…la deuda se encuentra entre las más diversificadas a nivel de vencimientos en Europa, siendo la tercera con una mayor vida media, lo que reduce el riesgo de refinanciación”

Ahora, en mayo de 2012 para el CEpC el ajuste fiscal previsto es viable, y que el esfuerzo a realizar en 2013 será la mitad de grande que el realizado en 2012, lo que ayudará a la recuperación económica, yendo hacia una senda de estabilidad presupuestaria “sin excesiva penalización para el crecimiento”, pese a que hasta el Gobierno reclama que los “países cumplidores” con las medidas de estabilidad presupuestaria deben encontrar nuevos plazos para el cumplimiento de la estabilización de las cuentas públicas, o en palabras del ministro de economía “no podemos hacer más que lo que estamos haciendo y eso debe ser valorado por las instituciones europeas”.

Las posibilidades de alcanzar las previsiones de actividad de la economía española en 2012 manejadas en el Informe (-1,4%) son limitadas y, desgraciadamente mucho más, la de retornar a tasas positivas de crecimiento en 2013, en un contexto de reducción muy acelerada del déficit público (del -8,5% al 3% en dos ejercicios) y una gran inestabilidad en Europa como consecuencia de la falta de confianza que actualmente genera su proyecto. Conseguir una tasa positiva de crecimiento de la actividad en un territorio cuando al mismo tiempo que se reduce en 5,5 puntos del PIB el saldo de las cuentas públicas es un hecho sin precedentes que reta la consistencia de la teoría económica, pero también, la experiencia conocida en la economía moderna.

Sobre la evolución de la presión del diferencial de la deuda, el desplome bursátil y la parálisis del crecimiento y entrada en una nueva recesión por parte de los países periféricos de la Unión, entre ellos España, nada se dice.

Y ello a pesar de que el (BCE), en su informe de coyuntura del pasado mes de abril, sitúa a España entre las naciones más “vulnerables” y con elevados “riesgos de liquidez”.

Las peticiones de la banca española al Banco Central Europeo se han triplicado en un año, ya que en febrero de 2011 la cifra fue de 49.268 millones de euros y superaron en enero, por primera vez en la historia, los 152.000 millones de euros, lo que representa cerca de la mitad del total de solicitudes por parte de la banca europea al organismo, alcanzando en febrero 152.432 millones de euros, el 47,3 % del total solicitado por las entidades europeas durante el mes y eso a pesar de las previsiones del CEpC que afirmaba en julio de 2011 que debido a la credibilidad que supone las reformas emprendidas en el sistema financiero “…ya se están observando en la apelación por parte de las entidades a los préstamos del BCE que han caído”.

Sobre el papel que está llamado a jugar nuestro sector exterior, l as exportaciones españolas muestran una positiva evolución desde 2010, pero los datos correspondientes a los dos últimos trimestres muestran una fuerte ralentización en el ritmo.

La tasa intertrimestral de las exportaciones de bienes y servicios ha sido negativa en el IVT de 2011 y el IT de 2012 (-1,6% y -0,9%) y, tan sólo el mayor hundimiento de las importaciones provocado en mayor medida por el descenso de consumo interno, permite conseguir un saldo positivo en el comercio exterior. Las tasas interanuales no muestran un signo negativo pero se han visto ralentizadas bastante. La buena marcha de los dos últimos años, se ha visto frenada, probablemente por la menor actividad en el resto del mundo pero también por un agotamiento de la capacidad determinada por la dimensión del tejido empresarial español y, de iniciativas coyunturales adoptadas por algunas empresas como remedio de urgencia ante la fuerte crisis de la demanda nacional que les hizo elegir la opción exportadora aunque implicara asumir pérdidas.

Constatada la modificación, no parece lo más conveniente utilizar la información correspondiente con el pasado reciente como único elemento para realizar las previsiones sobre el futuro.

Otro elemento que se destaca en el informe es el efecto que a su juicio se derivará del mecanismo de pago a proveedores. Para acogerse al mismo es necesario presentar un Plan de Ajuste que tiene como objeto garantizar solo aquellos servicios públicos que se financien con sus ingresos corrientes, ya que se fija la obligación de que dichos servicios no pueden ser deficitarios y debiendo cubrirse mediante el cobro de tasas y precios públicos. Se otorga prioridad absoluta al pago de la amortización de la deuda contraída.

Los mecanismos de cumplimiento de los planes en la práctica, llevan a que las entidades locales estén colapsadas por las retenciones del PIE y sin mecanismos de viabilidad, lo que explica la exigencia que señala el Fondo para que los planes de ajuste contengan una reforma estructural que reduzca los gastos del municipio y que incluyan modificaciones de la organización de la corporación local.

El Gobierno ha planteado a los 4.622 consistorios que se han sumado al plan de pago a proveedores bajar los sueldos a sus trabajadores e, incluso, despedirlos con veinte días de indemnización por año trabajado. El 60% de las 646.627 personas que trabajan para la administración local (384.273) puede verse afectado en mayor o menor medida por los planes de ajuste presentados, y la merma en el catálogo y calidad de los servicios públicos ofrecidos, está afectando al volumen de empleo de los grandes grupos empresariales que actúan como concesionarias de las administraciones públicas. Y ello sin olvidar que muchas de las deudas contraídas lo están con pequeñas empresas y autónomos que ya no mantienen actividad alguna fruto de la crisis.

Con respecto a los beneficios esperados en términos de empleo por la entrada en vigor de la reforma laboral y otras “reformas estructurales”, no solo se apartan de las previsiones sobre desempleo estimado por el conjunto de las instituciones europeas e internacionales, sino también de las del propio Gobierno que prevé una tasa de paro del 22,13% en 2015, más elevada que la de 2011.

Con respecto a la situación del sector inmobiliario el exceso de oferta y la debilidad de la demanda unidos al tenue crecimiento económico provocarán en el mejor de los escenarios posibles, caídas del precios de la vivienda del 12,3% en 2012 y del 11,9% en 2013. Esto es, un ajuste adicional cercano al 25% durante los dos próximos años, existiendo importantes desajustes entre oferta y demanda, por lo que los precios de la vivienda continuarán cayendo por lo menos hasta 2015 y con carácter global.

Se podrían destacar numerosas incongruencias más, que lógicamente no son consideradas por los autores del informe ya que no merecen ni la más minima referencia autocrítica por su parte, con respecto a sus afirmaciones de julio de 2011.

Parece que las únicas previsiones acertadas son las que se han derivado de su actividad como lobby, en las materias de “profundización de las reformas estructurales” en el campo del mercado de trabajo y de la negociación colectiva, de las que ahora sí, se muestran plenamente satisfechos o a las que hacen referencia a la rebaja de cotizaciones empresariales, reorganización de la estructura de las administraciones públicas o enajenación de bienes de titularidad pública, entre otras, que con el fin de “lograr un mayor equilibrio presupuestario” que el Gobierno tiene en estudio actualmente.

El contenido del Informe elaborado por el Consejo Empresarial para la Competitividad contiene unas conclusiones excesivamente optimistas, apoyadas en algunas consideraciones de dudosa credibilidad y apoyadas en determinadas afirmaciones que distan de ser reales.

La nueva terminología pretende sustituir las anteriores apelaciones a los “brotes verdes” por los “rayos de esperanza” que se percibían en el futuro inmediato como afirmó recientemente el ministro de economía.

Las conclusiones del informe están más cerca de la propaganda (que no modifican la realidad, solo alteran la percepción de la misma) que del análisis concienzudo y realista de la economía española y europea, sus problemas y las posibles soluciones.