​Esta disponibilidad está condicionada a que ese grupo de inmigrantes desembarque en Italia y a que Italia acepte igualmente acoger a una parte de ellos.

Cada país examinará caso por caso el de cada una de las personas que sean aceptadas.

España, Portugal y Francia muestran así su responsabilidad y solidaridad y su voluntad común para aportar una solución europea a los flujos migratorios y el drama humanitario que se da en el Mediterráneo.