• Esta es una huelga golpista y una huelga inútil. Golpista porque se hace contra las leyes, contra la justicia, contra los tribunales, contra los derechos de millones de catalanes a vivir en libertad y en igualdad ante la ley. E inútil porque la democracia no hace huelga: la democracia ni para ahora, ni va a claudicar jamás.
  • Hoy muchos millones de catalanes se han tenido que quedar en casa, no han podido ir a sus puestos de trabajo o llevar a sus hijos al colegio. Pero mañana sí lo harán. Mañana podrán volver a las calles, a la normalidad democrática y constitucional.

  • Quiero decirle a todos estos marchosos antidemócratas que pierdan toda esperanza de conseguir sus objetivos. Y a todos los demócratas catalanes, que vamos a protegerles y ampararles siempre.

  • Los demócratas no nos dedicamos a cazar independentistas, nos dedicamos a hacer lo que estamos haciendo hoy: plantarnos en el centro de la Plaza y decir: aquí estamos, firmes, de pie, defendiendo el orden constitucional.

  • Nosotros no nos vamos a rendir jamás ante la violencia. Ni ante los cortes de autopistas, ni ante los procesos revolucionarios, sediciosos, rebeldes y golpistas. Triunfará la democracia, triunfará la Constitución y nos vamos a encargar de ello.

  • La gran anomalía catalana es que las autoridades políticas sean las que estén jaleando la violencia. Señor : atrévase a convocar un referéndum de autodeterminación. Si lo hace su destino está escrito: o prófugo de la justicia, como Puigdemont; o preso, como Junqueras.

  • Porque el Estado tiene todos los recursos a su disposición para impedir que estas escenas grotescas se produzcan. Pero el Gobierno está desbordado e impotente. No utilizan los mecanismos que tiene un Gobierno constitucional para defender el orden, la libertad y la igualdad de los ciudadanos ante la ley.

  • Yo ya he desistido de pedirle al Gobierno nada. Le pido a los españoles que vayan a las urnas, que restauren el orden constitucional, la libertad, la seguridad y la paz civil, con su voto.

  • El 10 de noviembre tenemos una extraordinaria oportunidad de acabar con este golpismo frívolo, grosero y rotundamente inútil. Hay que quitar al señor Sánchez porque él no va a quitar al señor Torra. Tenemos que ir a las urnas y llamar a los españoles, a los demócratas catalanes, a que salgan a la calle con tranquilidad y digan “vamos a ganar”.