El coordinador federal de Izquierda Unida afirma “¡qué bien le sale a la banca chantajear al poder judicial! y pide reaccionar de forma masiva el próximo sábado, día 10, a las 18,00h. frente a la sede del alto tribunal

El coordinador federal de Izquierda Unida, , ha tachado de “lamentable” e “indignante” la decisión de los 28 magistrados que componen el Pleno de lo Contencioso-Administrativo del que, dividido prácticamente en dos -15 votos frente a 13-, ha ignorado una sentencia firme de hace tres semanas y decidido que sean de nuevo los clientes de los bancos que firman una hipoteca y no las propias entidades bancarias quienes tengan que pagar el Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados. Este tributo, el más importante que hay que pagar al hipotecarse, encarece la compra de una vivienda entre el 1,5 y el 5%.

Garzón, que realizó vía las primeras valoraciones de este grave y polémico resultado de las más de 16 horas de discusión de los magistrados iniciada ayer, adelanta que Izquierda Unida llama a la ciudadanía a movilizarse de forma masiva el próximo sábado, día 10, a las 18,00h. frente al Tribunal Supremo “ante la situación de desprestigio en la que queda la justicia de este país y ante el chantaje inaceptable de la banca privada”.

De igual forma, Izquierda Unida ha informado a través de sus redes en Internet de una concentración mañana miércoles, a las 13,00h., también en la Plaza Villa de París donde se encuentra el alto tribunal, bajo el lema ‘En España manda la banca. Queremos una banca pública’.

“¡Qué bien le sale a la banca chantajear al poder judicial! ¡Qué bien relacionados algunos jueces del Supremo, que hacen de todo menos justicia! Indignante, lamentable, un despropósito impropio de una democracia: el Supremo decide que pagan los clientes”, ha denunciado Alberto Garzón.

El máximo responsable de Izquierda Unida se ha mostrado muy duro con las entidades bancarias, a las que ha responsabilizado de haberse convertido en el “principal enemigo de las democracias”, así como “los responsables de saquear nuestras economías”.

“Hoy, la mayoría del Tribunal Supremo se sitúa de su lado, ratificando que la justicia tiene un precio y que el sistema está podrido y agotado”, apostilló.