​Esta circunstancia constituye un buen augurio para la tarea que el próximo presidente deberá llevar a cabo a favor del fortalecimiento institucional y el desarrollo del país.

Estas elecciones han sido un ejemplo de transparencia y solidez institucional. Pese a la prolongación del proceso, a causa de las impugnaciones presentadas después de la primera vuelta, el pasado 10 de octubre, los electores, los partidos, la sociedad civil y las instituciones han mostrado una actitud constructiva y respetuosa con la división de poderes.