El vicepresidente del Grupo del (PPE), , ha asegurado hoy que España está viviendo “un infierno” por el coronavirus y ha pedido a los 27 gobiernos de los países de la UE más solidaridad para afrontar juntos esta grave crisis.

“En España, con menos de 50 millones de habitantes llevamos más muertos que en China, que tiene más de 1.000 millones de habitantes. En mi país, más de 5.000 médicos, enfermeras, auxiliares y personal de ambulancias se han contagiado, y muchos hospitales están desbordados, los pacientes de coronavirus mueren solos, sin un familiar que les cierre los ojos, y se entierran solos”, ha explicado durante un debate en el Pleno del en el que ha intervenido en nombre del Grupo PPE -el mayoritario de esta cámara- y en el que ha participado también la presidenta de , Úrsula Von der Leyen.

González Pons ha añadido que además de con España, el virus se está cebando sobre todo con Italia y Francia, pero “no sabemos si se va a extender igual por otros países europeos y cuándo, y no sabemos si volverá en otoño y por dónde, no sabemos si explotará en África, Oriente Próximo o Rusia y qué consecuencias tendrá entonces para nosotros”.

Por todo ello, ha insistido en la necesidad de mayor colaboración y solidaridad entre los países de la UE: “la solidaridad que hoy damos es la que mañana recibiremos, de eso va ser europeos”.

“No están fallando las instituciones europeas, está fallando la solidaridad entre los gobiernos europeos; no falla la UE, falla el europeísmo de los líderes nacionales europeos”, ha explicado.

En este sentido, González Pons ha lamentado que “frente a un único problema, los estados de la UE han dado 27 respuestas diferentes, más de 50 si se tienen presentes a las regiones con competencias en sanidad, como si el virus se detuviera en cada frontera”.

“Mientras la (OMS) ha tratado al virus como lo que es, una pandemia, una enfermedad contagiosa de alcance planetario, los gobiernos europeos lo siguen tratando como si se tratara de 27 infecciones nacionales, o incluso, infecciones regionales”, ha lamentado.

“No es una guerra, es una epidemia. Los médicos no nos piden melladas al valor, nos piden presupuesto en sanidad; no nos piden discursos de sangre, sudor y lágrimas, sino cosas más sencillas como piedad y mascarillas, dignidad y respiradores, consuelo y test del virus”, y ante esta situación se ha preguntado: ¿de verdad no podemos compartir eso entre los europeos? ¿De verdad los europeos no vamos a ayudarnos unos a otros cuándo pase la enfermedad?”.

“La Comisión Europea está haciendo todo lo que le permiten sus competencias, y ningún gobierno le ha pedido a la Comisión que haga nada más que lo que le permiten las competencias”, ha subrayado el vicepresidente de los populares europeos, que ha valorado positivamente las medidas tomadas hasta ahora por la Comisión y que hoy serán votadas y previsiblemente aprobadas por .

Pero ha señalado también que, a corto plazo, es necesario desbloquear todos los recursos de la industria sanitaria para combatir el virus, garantizar la libre circulación de productos y medicinas a través de las fronteras interiores europeas; garantizar las pensiones y los salarios para que nadie quede atrás; y asegurar el buen funcionamiento de las infraestructuras clave, tanto las físicas como las digitales.

A largo plazo, González Pons ha abogado por relanzar la producción de equipamiento médico en la UE, invertir más en la investigación médica para combatir enfermedades y afrontar el impacto económico de la crisis para que las economías europeas puedan sobrevivir a ella: “Nuestros trabajadores, pymes, pescadores, agricultores deben sobrevivir a esta crisis”.

González Pons ha recordado también que el virus está atacando más a la generación de los padres de Europa, “la generación que nació en la posguerra, la generación que construyó la economía europea, que generalizó la sanidad pública y la educación pública, la generación que devolvió la democracia a España, Portugal, Grecia, la que derribó el Muro de , la generación que renunció al franco y al marco en favor del euro”.

Por eso, ha dicho, “lo mínimo que se merecen es que nosotros les demostremos que Europa está ahí cuando más lo necesitan”.

También ha pedido que el Parlamento Europeo sea “el de la Europa que pese a estar confinada habla el mismo idioma de balcón a balcón, y no el de esa otra Europa que pese a tener traductores no sabe entenderse”.

“Este Parlamento no debe cerrar durante la crisis porque el Parlamento es la casa de la esperanza”, ha recordado.