En su intervención en el pleno del Parlament, ha asegurado que la comparecencia de Puigdemont ha sido muy ambigua porque “no se puede suspender una declaración que no se ha hecho”, y ha alertado de que el aplazamiento ‘sine die’ de la declaración de independencia de solo ahonda la incertidumbre entre los catalanes y las empresas, según él.

También ha dicho que la votación del 1 de octubre no fue un referéndum y que del resultado no puede desprenderse un mandado democrático de los ciudadanos: “El 38,47% no es el pueblo de Catalunya y una minoría no puede imponerse a la mayoría”, ha repetido en varios idiomas.

Iceta considera que la única salida a la situación actual es convocar elecciones autonómicas para que los catalanes puedan expresarse con garantías y en igualdad de condiciones, y ha dicho que todos los grupos han contribuido de un modo u otro al problema: “Y todos hemos de formar parte de la solución”.

Para el líder socialista, el balance de la hoja de ruta independentista es devastador porque ha provocado fractura social, fuga de empresas y zozobra del autogobierno de Catalunya, y ha destacado que el hecho de que Puigdemont no haya sido claro en su discurso dificultará los términos del diálogo.