Este trámite pone en marcha la compleja operación necesaria para localizar su cadáver y entregarlo a su familia, proceso que se repetirá en el caso de otros seis represaliados del franquismo enterrados en el recinto ubicado en la localidad madrileña de San Lorenzo de .

El 30 de marzo de 2016, el Juzgado de Primera Instancia número 2 de San Lorenzo de El Escorial (), reconoció a los familiares de los hermanos Manuel y Antonio Ramiro Lapeña Altabás, naturales de Villarroya de la Sierra (), también fusilados por las tropas franquistas en 1936 y re-inhumados en el Valle de los Caídos en 1959, el derecho a recuperar sus cadáveres y trasladarlos a su localidad natal.

A raíz de este fallo judicial, y a petición de sus familiares, la dirección de Patrimonio Nacional reconoció a la familia de los hermanos Lapeña Altabás el derecho a exhumar sus cadáveres, decisión que reiteró en caso de la familia de Marco de Viedma. El organismo tramita además las peticiones de exhumación presentadas por los descendientes de otros cuatro fusilados en 1936 y cuyos cadáveres acabaron en el Valle de los Caídos en cumplimiento de las órdenes cursadas por el mediante la circular de mayo de 1958, con motivo de la inauguración del recinto.

En el caso de la sobrina de Marco de Viedma, residente en Madrid, la toma de muestras de ADN se ha realizado en la sede central del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses en las afueras de la capital. Dada la elevada edad de los familiares a los que hay que someter a este proceso en el resto de los casos, y para evitarles desplazamientos, sus muestras se tomarán en laboratorios de , Zaragoza y , que posteriormente las remitirán al instituto madrileño.

Banco nacional de ADN

El director general para la Memoria Histórica, , y la directora general de Relaciones con la , , se han reunido este viernes con el director del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, , con quien han analizado los pasos necesarios a dar para la creación de un banco nacional de ADN que permita la identificación de los miles de cadáveres de víctimas de la Guerra Civil y el franquismo que aún permanecen enterrados en las fosas comunes localizadas en todo el territorio español.

Para la creación de ese banco nacional de muestras genéticas será necesario conectar el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses con los distintos laboratorios dependientes de las comunidades autónomas con competencias en la materia, muchos de los cuales han empezado ya a recopilar datos de ADN en sus respectivos territorios.