El coordinador federal de Izquierda Unida arranca a la ministra de Hacienda en la primera sesión de control al nuevo el compromiso público de que revisará la regla de gasto

El coordinador federal de Izquierda Unida, , ha tachado esta mañana de “mazazo” que el presidente del Gobierno del PSOE, , dé marcha atrás a sus promesas y diga ahora que no puede abordar una reforma de la financiación autonómica hasta la próxima legislatura, a pesar de que pretenda agotar la actual hasta 2020.

Durante su pregunta a la ministra de Hacienda en la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso, Garzón reprochó directamente a que “creo que las palabras de Pedro Sánchez de ayer son un mazazo, incluso, a su propia posición. Usted misma firmó con Izquierda Unida, con Podemos y otras fuerzas en el Parlamento andaluz el compromiso de llegar a un acuerdo conjunto de financiación autonómica nuevo y el señor Pedro Sánchez parece que ha tirado por la borda esta posibilidad. Creo que hace falta mucha más voluntad política”.

El máximo responsable de IU lanzó esta crítica al presidente socialista al término de su intervención, en la que consiguió arrancar a la ministra el compromiso público en sede parlamentaria de que revisará la regla de gasto. En concreto, Montero señaló que ‘la regla de gasto está llamada a modificarse y a hacerse un cálculo más colectivo’.

Previamente, Garzón había advertido a la titular de Hacienda de que el hecho de hablar de estabilidad presupuestaria “implica hablar de muchas más cosas, a veces la estabilidad presupuestaria se utiliza para hablar de la falta de estabilidad de las familias trabajadoras”.

Criticó que la regla de gasto “es un invento sin ningún tipo de fundamento que trata de vincular el gasto público a una variación hipotética en el futuro, en vez de hacerlo con realidades y objetivos políticos, como por ejemplo crear empleo o acabar con la precariedad”.

Garzón razonó también que “el verdadero objetivo de la regla de gasto y de la mal llamada estabilidad presupuestaria es acabar con el Estado social y desmantelar los servicios públicos”. Para demostrarlo, recordó que , que precedió a Montero en Hacienda, incluía en su programa de estabilidad que para 2020 “el gasto público tiene que reducirse al 39%. Para hacernos una idea, en el año 2016 estaba en el 42%”

En este punto, lanzó la pregunta retórica de “¿cómo es posible entonces compatibilizar ese hecho y ese objetivo con el mantenimiento de los servicios públicos?” y no tardó en responder, contundente, que “es imposible”.

Insistió en que “la regla de gasto, por lo tanto, tiene un objetivo político muy claro y, por supuesto, es una palanca para que los ayuntamientos no puedan hacer políticas en beneficios de las familias trabajadoras y las clases populares de sus propios municipios”.

Alberto Garzón señaló, tajante, que “es algo que hay que corregir de forma clarísima”, también porque “tenemos a los ayuntamientos con unas tesorerías de más de 20.000 millones de euros que no pueden utilizar, por ejemplo, para satisfacer las demandas de empleo” o porque, además, “la regla de gasto es injusta”.

“Usted sabe muy bien -dijo a la ministra- que se ha conseguido cumplir los objetivos de déficit del año pasado gracias al superávit de las corporaciones locales y no precisamente de la Administración central. Es injusta y requiere cambiar la fórmula de financiación de toda la Administración territorial, incluida la autonómica”.