Una movilización electoral sin precedentes ha significado la derrota de las expectativas del partido racista y de extrema derecha (PVV) en las elecciones celebradas ayer en los Países Bajos y la victoria del partido que representa el ala más de derechas del liberalismo, (VVD) el del primer ministro Rutte.

A pesar de que el partido del candidato xenófobo Wilders no ha logrado situarse en primera posición, como amenazaban las encuestas, ha conseguido situarse en segunda posición con más de un 13% de los votos, por eso es importante que no olvidemos que los riesgos siguen presentes y una parte del daño político y social ya se ha producido.

Hay que analizar las causas de la subida electoral de la extrema derecha en muchos países de Europa. Las políticas austericidas de muchos gobiernos, alentadas, auspiciadas y animadas por han generado millones de excluidos y excluidas, han multiplicado la desigualdad a niveles desconocidos y han convertido en fenómeno político la rabia y el desconcierto de muchas sociedades.

En los Países Bajos, el reciente vencedor de las elecciones, el primer ministro Rutte, endureció su discurso anti inmigratorio en un intento de ganarse a sectores próximos a la extrema derecha, eso además de haber puesto en marcha medidas ultraliberales en lo económico o mantener situaciones discriminatorias como el salario reducido para los menores de 18 años.

La derrota de los partidos xenófobos debe ser también la derrota de las políticas que les han hecho crecer electoralmente. Continuar con las mismas políticas económicas, sociales o de rechazo a las personas migrantes y refugiadas seguirá abriendo espacios para que la ‘marea negra’ de este neofascismo contemporáneo siga creciendo e instalándose con normalidad en nuestras sociedades.

En este sentido, la debacle de la socialdemocracia en estas elecciones es la evidencia de que se han roto las lealtades electorales de otro tiempo y que las trabajadoras y sectores populares buscan proyectos de sociedad que no sean una visión amable del proyecto de las clases dominantes.

La alternativa a las políticas que generan desigualdad debe construirse desde la izquierda y, por eso, felicitamos a las compañeras y compañeros del que comparte compromiso con nosotras en dentro del GUE/NGL y se sitúan como primera fuerza política de la izquierda, así como al partido animalista PvdD, que ha tenido un incremento considerable del número de votos.

El conjunto de la izquierda europea necesitamos reflexionar sobre por qué las fuerzas con voluntad transformadora no canalizamos en mayor medida el descontento y la rabia de las clases populares, y poder de esta manera ofrecer un proyecto ilusionante e integrador. Sin duda el buen resultado del PS así como del partido verde ofrece en este sentido esperanzas para el crecimiento de una alternativa política a la austeridad, la desigualdad y el racismo.

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