La CSI pide que las normas fundamentales de la OIT se incluyan en la Carta Mundial para una actividad económica sostenible, que debatirá el G20
El secretario confederal de Internacional de CCOO, Javier Doz, y el de UGT se reunen con el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho
Los responsables de Internacional de CCOO y UGT, Javier Doz y Manuel Bonmati, respectivamente, que participan en la Conferencia Internacional de la OIT, han transmitido al Ministro de Trabajo de España, Celestino Corbacho, en la reunión que mantuvieron en la tarde de ayer, las propuestas de la CSI sobre las propuestas de creación de un Grupo de Trabajo del G20 sobre empleo, en el que estén presentes la OIT y los representantes de los interlocutores sociales mundiales y sobre la Carta Mundial para una actividad económica sostenible, que deberá debatir la próxima Cumbre del G20, que se celebrará a finales de septiembre. El Ministro de Trabajo manifestó su acuerdo con las propuestas que le formularon CCOO y UGT y aseguró que algunas de ellas las incluiría en su intervención, en la tarde de hoy, en el plenario de la Conferencia.
Este lunes se distribuyó un borrador bastante avanzado de la propuesta de resolución de la Comisión especial sobre la crisis y el empleo de la 98 Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Durante todo el fin de semana el Grupo de Redacción de la Comisión trabajó para que la propuesta pudiera conocerse por parte de los jefes de estado y de gobierno y los ministros de trabajo de los 182 países miembros de la OIT que ayer y hoy se reunieron para, por iniciativa de su director general Juan Somavía, impulsar las conclusiones de la Conferencia Anual sobre el modo de enfrentarse a la crisis de la economía y del empleo en el mundo.
Aunque, debido a las propuestas de los empleadores y algunos gobiernos y a la necesidad de alcanzar un consenso general, el documento ha perdido fuerza y precisión en relación con la Memoria del Director General, utilizada como base para la discusión, los puntos mínimos que exigía el Grupo de los Trabajadores se han incorporado al mismo. El texto todavía debe ser sometido a una primera ratificación por los tres grupos de la Conferencia -gobiernos, empresarios y trabajadores- y a las sugerencias de la mencionada reunión política de alto nivel.
Algunos de los puntos más significativos del proyecto de resolución sobre el Pacto Mundial para el Empleo son:
La coordinación de las políticas económicas de reactivación de la demanda y la regulación internacional de los mercados financieros son base imprescindible para la recuperación de la economía y el empleo. El objetivo del empleo pleno y productivo y el trabajo decente deben ponerse en el centro de las respuestas a la crisis.
Los Principios y Derechos Fundamentales del Trabajo (1998), las demás componentes del Trabajo Decente (1999) y los compromisos asumidos por la OIT y sus mandantes en la Declaración sobre la justicia social para una globalización equitativa (2008) deben informar el Pacto y las medidas concretas que lo desarrollen en las distintas regiones y países.
Hay que establecer una coherencia entre las normas de la OIT y las normas internacionales económicas, comerciales, financieras y medioambientales de las demás instituciones multilaterales del sistema de Naciones Unidas.
Hay que promover una protección social adecuada para todos, sustentada en un régimen básico de protección social (“piso social”) que incluya el acceso a la atención sanitaria, la seguridad del ingreso para los ancianos y las personas con discapacidad y otras prestaciones básicas que protejan al conjunto de la población.
Las medidas que se mencionan para: evitar los despidos -reducción de jornada y otras- con ayudas públicas al mantenimiento de los puestos de trabajo; fomentar la creación de empleo; reforzar los servicios públicos de empleo; mejorar la formación de los trabajadores y su empleabilidad; aumentar las inversiones en infraestructuras, servicios públicos y productos y servicios verdes; etc., etc.
Establecer salarios mínimos, mediante norma o convenio, evitar las espirales salariales deflacionistas, y reforzar el diálogo social y la negociación colectiva.
Sostener e incrementar la cooperación internacional para el desarrollo y exigir el cumplimiento de los compromisos para alcanzar los Objetivos del Milenio.
El resorte político más importante para garantizar la eficacia del Pacto es que el G20 lo hiciera suyo y se comprometiera a impulsarlo. Este fue la idea principal que la delegación de CCOO y UGT en la Conferencia, presidida por Javier Doz y Manuel Bonmati, transmitió al Ministro de Trabajo, Celestino Carbacho, en la reunión que mantuvieron en la tarde de ayer. Se le entregaron los escritos de la Confederación Sindical Internacional (CSI) que contienen las propuesta de creación de un Grupo de Trabajo del G20 sobre empleo, en el que estén presentes la OIT y los representantes de los interlocutores sociales mundiales, y sobre la Carta Mundial para una actividad económica sostenible, que deberá debatir la próxima Cumbre del G20, que se celebrará en Pittsburgh a finales de septiembre. El que las normas fundamentales de la OIT se incluyan en dicha Carta es el objetivo esencial del movimiento sindical mundial. El Ministro de Trabajo manifestó su acuerdo con las propuestas que le formularon CCOO y UGT y aseguró que algunas de ellas las incluiría en su intervención, en la tarde de hoy, en el plenario de la Conferencia.
Doce jefes de estado y de gobierno van a intervenir en la Conferencia. En la tarde de ayer lo hicieron, entre otros, los presidentes de Brasil, Francia y Argentina. Los tres afirmaron rotundamente que defenderán la presencia de la OIT en el G20. Lula da Silva, en un emotivo discurso, se refirió a la perspectiva de la crisis desde los países pobres y emergentes; afirmó que estos no podrán hacer frente a las consecuencias de la misma y caminar hacia el desarrollo mientras que no tengan sistemas fiscales más sólidos y que era imprescindible acabar con los paraísos fiscales y tener una visión positiva de las migraciones y garantizar la igualdad de derechos para los trabajadores migrantes. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, pronunció un discurso bien estructurado y de contenido progresista. Consideró imprescindible que la OIT tuviera instrumentos propios para hacer cumplir sus normas; afirmó que estas debían ser tenidas en cuenta por las demás instituciones multilaterales, arremetió contra los paraísos fiscales y las retribuciones de los altos ejecutivos y desarrolló su concepción sobre el gobierno del mundo en torno a tres dicotomías: la razón frente a la revuelta, las normas solidarias, frente a la violencia y las leyes razonables que nos protejan frente al proteccionismo.






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