Agentes de la han desarticulado una activa organización de narcotraficantes responsable de introducir 1.500 kilos de cocaína en nuestro país. En la operación han sido detenidas veintinueve personas, desde los máximos responsables de la red hasta los encargados de la distribución, y se ha desmantelado un laboratorio para la adulteración del estupefaciente en la localidad madrileña de Fuentidueña del Tajo. Además se han practicado 40 registros (en Madrid, Valencia, Pontevedra Toledo y Murcia) y se han intervenido 667 kilos de cocaína, ocho armas de fuego, dos pistolas eléctricas, diversa munición y veintiocho vehículos. Otros 815 kilos del mismo estupefaciente fueron aprehendidos el pasado mes de julio ocultos en un contenedor procedente de Ecuador. En el operativo han participado más de 100 agentes de la Policía Nacional de Madrid, Valencia, Galicia y Cataluña.

La investigación se centró hace más de un año sobre un individuo, de nacionalidad española y afincado en Valencia, presuntamente relacionado con diversos narcotraficantes que operan en nuestro país. Esta persona contaba con varias empresas dedicadas a diferentes actividades con las que, al parecer, justificaba los elevados ingresos obtenidos con la venta de la cocaína.

A medida que avanzaban las investigaciones se averiguó que la actividad de la organización era muy intensa y que incluso llegaba a suministrar importantes cantidades de esta droga a otros narcos gallegos. Actividad que motivó que agentes especializados en la lucha contra el narcotráfico de Barcelona y Valencia investigaran a distintos integrantes de la red en diferentes puntos de España. Por todo ello se estableció una línea de actuación conjunta con los agentes de la Brigada Central de Estupefacientes, que ha conducido a la total desarticulación del grupo.

Pisos de seguridad para la droga y el dinero

La red tenía un elevado poder económico que se hacía patente a la hora de preparar las importaciones de estupefaciente. La financiación de estas actividades ilícitas era atendida de manera puntual y esto era posible debido a los grandes beneficios que obtenían. Para ello controlaban toda la cadena de distribución, desde que la cocaína entraba en nuestro país hasta su venta en pequeñas cantidades.

Contaban también con pisos de seguridad donde almacenaban grandes sumas de efectivo obtenidas en estas operaciones, así como con otros inmuebles, en Madrid y en Valencia, en los que guardaban cantidades inferiores a los cien kilogramos de cocaína, y que servían como plataforma para su posterior distribución. Los agentes han localizado tres de estos domicilios, en los que residían miembros de la organización, y donde se han incautado en total más de 100 kilos de cocaína.

Además se ha podido constatar que este grupo disponía de una flota de vehículos destinados al transporte seguro, tanto de dinero como de cocaína. Estos automóviles estaban dotados de sistemas de ocultación con apertura electrohidráulica para evitar su detección en caso de ser interceptados por la Policía. Uno de estos correos fue abordado cuando se dirigía desde Madrid a Galicia y en su registro se localizaron 10 kilos de droga ocultos en un habitáculo.

Grandes importaciones desde Sudamérica

La organización estaba en contacto directo con suministradores de Colombia que disponen de importantes cantidades de estupefaciente al que dan salida desde Venezuela y Ecuador.

Desde el inicio de la investigación se siguieron los preparativos de un importante envío de cocaína desde Venezuela ocultos en un cargamento de metal. Ante las dificultades para llevar a cabo la transacción decidieron recurrir a otras vías de entrada. Para ello establecieron durante el mes de mayo nuevas negociaciones con sus proveedores para preparar una nueva transacción que iba a ser coordinada por un conocido narcotraficante español. Este envío fue localizado e interceptado por investigadores del GRECO Galicia en los primeros días de julio, que intervinieron 815 kilogramos de estupefaciente ocultos en un contenedor procedente de Ecuador.

De manera paralela los responsables de la organización recurrieron a sus contactos venezolanos. En esta ocasión, pretendían camuflar la droga en un cargamento de material plástico. Decidieron realizar dos importaciones consecutivas, una en el mes de julio y otra en el mes de agosto. El primero de ellos fracasó pero, a finales del mes de agosto partió desde Venezuela un segundo cargamento oculto en una expedición de diez contenedores que contenían PVC. El envío fue interceptado en el Puerto de Valencia, donde los agentes localizaron camuflados entre la carga 586 kilogramos de cocaína.

Un laboratorio para adulterar la droga

Por otro lado, el complejo entramado de la organización contaba además con la infraestructura necesaria para adulterar la cocaína antes de su comercialización. Disponían de un laboratorio en Fuentidueña de Tajo (Madrid) en una vivienda aislada que permitía la utilización de productos químicos sin alertar a los vecinos. Una vez manipulada transportaban la mezcla resultante a un piso del distrito madrileño de San Blas. Aquí era prensada nuevamente y dispuesta para su comercialización.

Utilizaban un novedoso sistema que con el que conseguían incrementar en un veinte por ciento la cantidad original sin que la sustancia disminuyera su repuesta a las pruebas de pureza. De este modo incrementaban sus beneficios en la misma proporción.

Tras identificar y localizar a los integrantes de la red se estableció un dispositivo coordinado, en el que han participado más de cien agentes, que ha concluido con la detención de 29 personas en Madrid, Valencia, Seseña (Toledo) y Villagarcía de Arousa (Pontevedra). Además se han practicado 40 registros en Madrid, en varias localidades de la provincia de Valencia, Pontevedra, Toledo y Murcia en los que se han intervenido ocho armas de fuego, dos pistolas eléctricas, armas blancas, diversa munición, 28 vehículos y 3 motocicletas.

La investigación ha sido realizada de forma conjunta por agentes de la Brigada Central de Estupefacientes, de la Comisaría General de Policía Judicial, y agentes de las Secciones de Estupefacientes de Barcelona, Valencia y Lloret de Mar, con la participación del GRECO Galicia.