El espíritu de servicio a los ciudadanos con labores asistenciales, de auxilio y acciones humanitarias es una de las prioridades recogidas en el Plan Estratégico para el periodo 2013-2016, que fue presentado el pasado 15 de enero. Estas actuaciones policiales son la esencia de la , fruto de la vocación y el espíritu de servicio de todos sus agentes. El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, ha querido impulsar en este Plan Estratégico la puesta en marcha de un sistema de seguimiento informático para el cómputo de actuaciones asistenciales y humanitarias para incorporarlas al sistema de seguimiento estadístico estatal. Diariamente se realizan muchos actos humanitarios por la Policía, algunos menores pero otros llevados hasta el extremo y que traspasan la frontera del deber y rozan la entrega al ciudadano sin límites.

Además, este Plan pretende promover la formación y actuación en materia asistencial y primeros auxilios, así como promover la elaboración de un “Manual de actuación en materia de auxilio ciudadano”. Se establecerán también sistemas de colaboración en formación con Protección Civil, emergencias médicas y Policías locales. Todo ello para reforzar la función de auxilio y protección al ciudadano que viene recogida en la Ley 2/86 de FFCCSS y que establece también que los agentes, siempre que las circunstancias lo aconsejen, llevarán a cabo sus funciones con total dedicación. En los últimos años la función policial de carácter asistencial se ha destacado, potenciado e intensificado los servicios de ayuda, asistencia y auxilio, como ayuda a enfermos y ancianos, a menores abandonados, en intentos de suicidio o auxilios en la vía pública o en domicilios.

Todo ello ha hecho que la Policía Nacional se sitúe entre las instituciones mejor valoradas por los ciudadanos según las encuestas del CIS. Se reconoce esa vocación de servicio a la comunidad, de sacrificio, de compromiso con los más débiles o con aquéllos que se encuentran en peligro. Un compromiso que muchas veces pone en riesgo la propia vida.

Suicidios, asfixias, paradas cardiacas, rescates…

Diariamente hay numerosas actuaciones de agentes de la Policía Nacional vinculadas a servicios humanitarios y, en muchas ocasiones, realizados cuando se encuentran fuera de servicio, lo que supone un plus de dedicación policial. El más reciente es el que se ha producido esta misma semana cuando un policía nacional, de 38 años, rescató a una persona que iba a ser arrollada en las vías del Metro de Madrid. Una mujer sufrió un desmayo y cayó a las vías cuando el convoy entraba en la estación de Marqués Vadillo. El policía escuchó el impacto del cuerpo de la mujer contra el suelo y no dudó en lanzarse a la zona de raíles para sacarla de allí. El conductor del tren pudo frenar a tiempo gracias a que observó al agente corriendo por las vías. Un hecho muy similar al que sucedió hace dos años, también en el suburbano de Madrid, y en el que por décimas de segundo el agente pudo evitar que una persona que perdió el equilibrio y cayó a las vías fuera arrollada por el convoy.

Otro ejemplo de ayuda humanitaria es el de dos agentes que salvaron la vida a un recién nacido en el madrileño barrio de Carabanchel. Los policías tuvieron que derribar una puerta para llegar hasta donde se encontraba el bebé que acababa de nacer en un domicilio y la madre se negaba a abrir la puerta. Los policías consiguieron limpiarle las vías respiratorias y provocarle el llanto. Otro bebé de dos años fue también auxiliado por efectivos de la Policía Nacional que se encontraba en parada cardiorrespiratoria por una asfixia. La madre acudió con su hija en brazos a pedir auxilio a una la comisaría de Policía Nacional en Alicante y los policía que se encontraban recogiendo denuncias y atendiendo a los ciudadanos, realizaron a la pequeña una maniobra de RCP con la que la estabilizaron hasta la llegada de los servicios sanitarios.

A finales de octubre del pasado año, dos agentes salvaron la vida a una adolescente que intentó quitarse la vida arrojándose desde un puente, en una urbanización a las afueras de Jaén. Cuando se personaron en el lugar los policías encontraron a la joven, de 16 años, suspendida en el aire por fuera de la estructura. Las cuidadoras del centro donde se encontraba internada la chica la mantenían sujeta del cinturón con grandes dificultades. Los policías dejaron sus cuerpos suspendidos en el vacío hasta que lograron subirla pese a la fuerte resistencia que ofrecía y a sus intentos decididos de lanzarse.

Un agente de la Policía Nacional rescató en marzo a varios conductores tras una colisión múltiple en la que se desencadenó un incendio. Un camión de grandes dimensiones tuvo un problema mecánico y arrolló a un gran número de vehículos que estaban detenidos en un semáforo en rojo. Como consecuencia de la colisión se vertió una gran cantidad de combustible en la vía que provocó una fuerte deflagración. Entre los coches involucrados se encontraba el de un policía fuera de servicio que también recibió un fuerte impacto. El agente retiró su coche, sacó de los vehículos a las víctimas y los llevó a una zona segura hasta la llegada del resto de servicios de emergencia.

“Orgullosos de nuestros héroes”

Pero el hecho que más repercusión ha tenido y que es símbolo de la vocación de servicio al ciudadano y la dimensión humanitaria de esta profesión, incluso hasta el extremo, es el sucedido hace ahora un año en la playa del Orzán, en A Coruña. En la madrugada del 27 de enero de 2012, tres agentes perdían la vida en la playa del Orzán intentando rescatar a un joven estudiante que terminaba una noche de fiesta en un mar embravecido con olas de más de cinco metros de altura. Otros compañeros de los agentes eran retenidos en la playa para evitar que se adentraran al agua ante la impotencia por no poder socorrerles. Durante esas horas se vivieron escenas inolvidables de grandeza, entrega, humanidad, heroicidad, grandeza y desolación.

Un año después, la ciudad de A Coruña quiere rendir homenaje a estos tres jóvenes policías nacionales. Esta mañana se ha celebrado una eucaristía en la Parroquia de dedicada especialmente a la memoria de los agentes fallecidos. Tras este acto, se ha inaugurado un monumento a los “Héroes del Orzán” en la Coraza del Paseo Marítimo, a escasos metros del lugar donde ocurrieron los hechos. El director general de la Policía ha estado presente en estos actos, junto al delegado del , el Presidente de la Xunta, el Presidente del y el alcalde de A Coruña, entre otras personalidades y altos mandos policiales.