El presidente regional ha iniciado su intervención en la mesa de debate ‘diálogos populares’, moderada por , portavoz del grupo popular en el , recordando que los últimos 40 años representan el periodo “de mayor estabilidad, libertad, progreso y bienestar de toda nuestra Historia contemporánea”. Ha subrayado la percepción “especial” que en se tiene acerca de los más significados valores constitucionales, “tan cotidiana que no requiere de muchas explicaciones”. “Sabemos, desde siempre, lo que supone soportar tensiones, presiones y amenazas verdaderamente singulares, y por vivirlo, no se precisan muchas palabras para valorar la trascendencia que tiene defender la unidad de España y su integridad territorial”.

“En Ceuta somos conscientes”, ha continuado “de que solos no podemos, que necesitamos el apoyo y solidaridad del resto de España para afrontar condicionantes y dificultades igualmente singulares; por eso tampoco requiere de muchas explicaciones comprender la importancia que tiene el principio constitucional que garantiza la igualdad de todos los españoles”, ha explicado.

Además ha destacado Ceuta como modelo de convivencia, donde distintas culturas y credos han aprendido a vivir y a compartir, convivencia sustentada “en el espíritu de la concordia y el respeto al espacio común que delimita la ley”. Por ello, ha subrayado, la vida cotidiana en Ceuta “es el mayor argumento para demostrar que el imperio de la ley es un principio imprescindible para la convivencia”.

En el transcurso del coloquio, el presidente regional ha valorado que el ha sido la “tabla de salvación” para Ceuta cuando así lo ha requerido y ha expuesto, como ejemplo significativo, la crisis que en los años 80 hizo que los pilares sobre los que se soportaba la actividad económica se vinieran abajo. “Fueron años muy duros para nuestra ciudad. En el ánimo, abatimiento, en las calles, en los servicios, en los iconos de nuestro patrimonio histórico, sensación de abandono, de liquidación y cierre. Gobernaba el y era un tiempo en el que los planes de reconversión se extendían por toda la geografía nacional; sin embargo, para Ceuta no hubo ninguno, no hubo respuesta pese a lo delicado de la situación y sus gravísimas consecuencias”. Ceuta tuvo que esperar a que llegara el Partido Popular al “para que se respondiera de una manera decidida y rotunda, dotando a nuestra hacienda de seguridad y estabilidad y reforzando de manera espectacular la inversión pública; equiparando la calidad de los servicios básicos y mejorando sustancialmente los incentivos del ; en definitiva, inyectando oxígeno, confianza y aliento en el corazón y ánimo de los ceutíes”.

La otra ocasión es más reciente. “Todos sabemos las duras y exigentes medidas que, para salir de la crisis, el presidente Rajoy y sus Gobiernos han tenido que adoptar; para evitar el desastre, a nuestro presidente no le ha faltado determinación y coraje, tampoco acierto, ecuanimidad y sensibilidad para preservar lo fundamental, y lo fundamental, junto con los servicios esenciales, las pensiones y los sueldos de los empleados públicos, ha sido la sostenibilidad de nuestras dos ciudades autónomas”. Un comportamiento relevante y revelador “que obedece al compromiso de nuestro partido y del presidente Rajoy con la defensa de la igualdad de los españoles, en definitiva, la firme voluntad de centrar los esfuerzos allí donde más se necesitan”.

Y para Ceuta, algunos retos de futuro, según ha manifestado durante su exposición, entre ellos, la realización de las obras de infraestructuras y dotación de medios que la frontera requiere; continuar avanzando en la mejora de la calidad de los servicios y el abaratamiento de las comunicaciones “un verdadero cordón umbilical en muchos sentidos, también en lo afectivo”.

Y dos consideraciones para terminar, la ciudad puede tener problemas pero Ceuta no es un problema, “porque como dice el presidente Rajoy, son muchos y decisivos los servicios que Ceuta presta al resto de España, en lo tangible y en lo no tangible”. Y la otra, “que no se puede querer a España si no se quiere a Ceuta, ni conocer España sin conocer Ceuta”, a la que se llega “dando un pequeño salto, cruzando el Estrecho, pero sin salir de España”. Un pequeño salto, “para comprobar que, entre las dos orillas, el mismo cielo, la misma luz y la misma Patria”.