En este sentido ha explicado que, aunque todos los deportistas hacen deporte, los jueces imparten justicia y los periodistas informan, “no todos son iguales”. “Exactamente eso ocurre en la política”, ha insistido.

En su intervención en la clausura del debate Los políticos no son el problema, que se ha celebrado hoy en Madrid y que representa el segundo de los debates abiertos que bajo el título Juntos Salimos está llevando a cabo el , el ministro ha explicado que “todos conocemos casos de deportistas que se han dopado, sin embargo, no es verdad que todos se dopen sino que la inmensa mayoría compite a partir del esfuerzo, el sacrificio y el entrenamiento duro”.

“Hay políticos que son deshonestos y, sin embargo, la mayor parte de ellos son personas honestas que, sea cual sea la formación política en la que militan y, sean cuales sean sus ideas, son personas que luchan por altos ideales y quieren que la sociedad mejore”, ha reiterado.

Ser ejemplares

El ministro ha solicitado a toda la clase política “ser ejemplares”, mucho más que los que se dedican a otra profesión porque “los políticos tenemos una relación distinta con los ciudadanos, que se produce a través de un contrato que libre y legítimamente asumen con los políticos cuando cada cuatro años nos presentamos a unas elecciones y pedimos, nada más y nada menos, que su confianza para administrar y gestionar en distintos ámbitos, los problemas de la sociedad”.

“En base a esa petición de confianza - ha continuado - el activo más importante que puede tener un político es la honorabilidad y cuando ese activo es atacado, el político pierde prácticamente todo lo que es su fortaleza. Puede tener gran trayectoria, preparación, balance de gestión pero sin honorabilidad, un político es mucho menos”.

La condena del telediario

José Manuel Soria ha recordado su propia experiencia, cuando fue acusado por un medio de comunicación de cobrar una supuesta comisión o cuando, años después, dijeron falsamente que un empresario le había pagado unas vacaciones. “Aquello duró varios años, durante los cuales estuve condenado. La pena del Telediario, créanme, existe y, no es dura para quien ejerce la política porque todos los que estamos aquí, estamos libremente y sabemos que existen este tipo de costes, pero la familia no tiene ninguna responsabilidad”.

Por último, el ministro ha lamentado que “por las conductas deshonestas de algunos, se nos descalifique a todos los políticos”. “El deber que tenemos por delante es el de la reconciliación de la sociedad con la política, que debe estar basado hoy en una conducta más ejemplar que nunca”, ha concluido.