PSOE: “Asistimos a la contraposición de dos visiones del futuro, dos modelos ideológicos y dos caminos para afrontar la crisis”
Reunión en Ferraz

Los coordinadores de la campaña del 7-J repasaron la estrategia de cara a los comicios
(Reproducimos por su interés la intervención de Leire Pajín esta tarde en la reunión de coordinadores de la campaña del 7-J en toda España, que ha tenido lugar en la sede de Ferraz)
“Quiero empezar esta intervención enviando desde aquí un saludo y toda nuestra solidaridad a Patxi López, que mañana se convertirá en lendakari. Estoy segura de que todos compartís conmigo la emoción y la esperanza por la nueva etapa que se abre en el País Vasco. Todos estaremos con Patxi y todos ayudaremos para que su Gobierno sea un éxito.
Estamos aquí para hablar de las elecciones europeas que son tremendamente importantes para los socialistas. Se van a celebrar en la situación económica más difícil que ha conocido Europa y le mundo en las últimas décadas. Una crisis extraordinariamente agresiva, que no ha nacido en Europa pero que nos ha golpeado de forma muy contundente y con mucha dureza, como al resto del mundo.
En España, la crisis nos ha golpeado sobre todo donde más nos duele: en el empleo. Cientos de miles de trabajadores y trabajadores han perdido su empleo. Y lo peor es que ha ocurrido en un tiempo muy breve, en muy pocos meses. Os recuerdo que hace poco más de un año España era el país de Europa que más empleo creaba y mayor crecimiento económico registraba.
Nos hemos tenido que adaptar a gran velocidad para pasar de una dinámica de crecimiento y fuerte creación de empleo a una de recesión y muy intensa destrucción de puestos de trabajo.
En un principio, nos hemos dedicado a parar el golpe, a evitar que la oleada de la crisis financiera se llevase por delante elementos estructurales básicos de la economía.
Hemos tomado, junto con el resto de países, la decisión estratégica de estimular la economía inyectando grandes recursos públicos. Una decisión que han compartido todos los gobiernos y todos los partidos políticos de Europa salvo el Partido Popular de España, que cree seguir viviendo en los tiempos de Reagan y Thatcher y no hay forma de que abandone el fundamentalismo ultraliberal, que es precisamente el que nos han conducido a la crisis.
Los planes de estímulo que hemos puesto en marcha comienzan ahora a llegar al tejido económico. Y pronto notaremos sus efectos. Algunos de ellos se están empezando a notar ya, como la apuesta de Audi por la planta SEAT de Martorell para construir el Q3, decisión que supondrá el mantenimiento de miles de empleo. Y ha sido posible por la apuesta decidida y contundente del Gobierno para apostar por el sector del automóvil español. Muchas de las medidas que el Gobierno tomó hace meses tenían que rodar y empezamos a ver ahora sus consecuencias positivas.
No quiero decir que ya podamos contar con la recuperación. Hay que asumir que la crisis continúa: probablemente los datos seguirán siendo negativos durante un tiempo, pero tenemos que conseguir que sean cada vez un poco menos negativos hasta que vuelvan a ser positivos.
No podemos esperar que la recuperación llegue tan rápidamente como llegó la crisis. Hay que hacerla retroceder centímetro a centímetro.
Y mientras tanto, hay que mantener dos objetivos irrenunciables:
• El primero es que la crisis no la paguen los más débiles. Mantener las políticas sociales, ayudar más en estos tiempos de dificultad a quienes más lo necesitan.
No sólo porque es más justo. También porque es más eficaz contra la crisis. Dejar abandonados a su suerte a sectores enteros de la población no va a ayudar a restablecer la actividad económica, ni el consumo.
Antes que resolver los problemas de quienes tienen la vida resuelta con crisis o sin ella, está ayudar a aquellos para quienes la vida se convierte en un problema cuando pierden su puesto de trabajo o disminuyen sus ingresos.
• El segundo es sentar nuevas bases para el crecimiento futuro. Queremos recuperar la economía, pero no volver al modelo económico que dejamos atrás.
No queremos volver a una economía montada sobre una montaña de cemento y sobre una gigantesca burbuja inmobiliaria, no queremos volver a una economía que dependa del petróleo, a una economía de la contaminación y del envenenamiento de la atmósfera, no queremos volver a un sistema financiero descontrolado que permita que la codicia de algunos ponga en peligro la prosperidad de todos.
No se trata de salir de la parte baja del ciclo para volver a la situación anterior. Esta no es una crisis cíclica, es una crisis de sistema y de modo de producción. Se trata de construir un nuevo orden económico; y lo que está en juego, lo que se está decidiendo en este período, es si ese nuevo orden económico va a estar al servicio de la mayoría o al servicio de una minoría.
El mundo ha dado un paso trascendental con el cambio en Estados Unidos. El país más poderoso del mundo ha decidido poner fin a una pesadilla de ocho años y tomar el camino del progreso y de un nuevo modelo económico y social.
Pero no es suficiente con el cambio en Estados Unidos. Ahora necesitamos una mayoría progresista en Europa que siga el mismo camino. Estados Unidos y Europa avanzando juntos en la misma dirección pueden ser una fuerza incontenible a favor de un mundo por el que siempre hemos luchado los y las socialistas. Pero si Europa opta por el otro camino, el de la derecha neoconservadora y ultraliberal que encarnan Aznar, Mayor Oreja y Rajoy, será mucho más difícil para todos construir ese nuevo orden económico y mundial.
En las elecciones europeas vamos a asistir a la contraposición entre dos visiones del futuro. Dos modelos ideológicos, pero también dos caminos para afrontar la crisis.
Tenemos que ser capaces de trasladar a los ciudadanos, y muy en especial a los trabajadores, que muchos de los derechos que hemos conquistado durante estos años, muchos de sus intereses básicos, muchas de las cosas que tiene que ver con su vida cotidiana, no están aseguradas y pueden dar marcha atrás. Y, por tanto, dependen de qué tipo de Europa nazca de las elecciones del 7 de junio, de qué tipo de Parlamento, de qué voz y de qué votos nazcan mayoritariamente las decisiones que se tomen en el Parlamento Europeo.
Sin el trabajo de los socialistas españoles, hoy estaría implantada en toda Europa la jornada laboral de 65 horas. Este debate no ha tenido toda la repercusión que debería haber tenido y es un debate que debemos llevar a cada rincón de este país. El debate ha sido tan real como el riesgo que hemos corrido. Si no llega a ser por un trabajo ingente de nuestros compañeros y compañeras del PSE y, especialmente de un socialista español, de Alejandro Cercas, hoy derechos fundamentales de los ciudadanos europeos estarían claramente mermados. Esa batalla no ha terminado, como tantas otras, y esa directiva se puede seguir imponiendo y, por tanto, necesitamos una voz progresista contundente en el Parlamento Europeo.
La derecha pretende aprovechar la crisis para implantar un modelo social y económico que responda a sus intereses. Venden como necesidades objetivas derivadas de la crisis lo que no son sino productos ideológicos de contrabando. De hecho, llevan haciéndolo mucho tiempo.
Y la derecha española es la más derechista de todas las derechas de Europa. Rajoy se quedó sólo hace unos días en la reunión en Varsovia del PPE; las propuestas que lanza en España y pide que Zapatero lleve a cabo –abaratamiento del despido o abaratamiento de la protección social- no se atreven a verbalizar otros partidos conservadores europeos. Son medidas que van incluso en contra de lo que los miembros del G-20 –incluidos partidos conservadores- adoptaron hace pocos días. Cuando ya todos los gobiernos y todos los partidos han asumido en el G-20 que la solución de la crisis para fundamentalmente por la inversión pública, el PP sigue aferrado al noeeoliberalismo más ortodoxo y desacreditado por hechos evidentes.
• Ellos quieren recortar drásticamente la inversión pública y el gasto social. Nosotros queremos aumentarlo porque es la pieza esencial para reactivar la economía
• Ellos quieren aumentar la jornada laboral hasta 65 horas. Nosotros queremos defender una conquista histórica de los trabajadores.
• Ellos quieren reducir la protección por desempleo. Nosotros queremos aumentarla precisamente cuando más necesaria es.
• Ellos quieren facilitar los despidos. Nosotros queremos defender la estabilidad y la calidad del empleo.
• Ellos proponen mermar los ingresos del Estado. Nosotros pensamos que en todo caso habría que pensar en exigir más esfuerzo a las rentas más altas.
• Ellos quieren paralizar las políticas sociales. Nosotros, impulsarlas y fortalecerlas para hacer un estado social europeo todavía mucho más potente.
• Ellos quieren aumentar la edad de jubilación, como han dicho claramente en el Manifiesto del Partido Popular Europeo que ha firmado Rajoy. Nosotros hemos subido las pensiones mínimas y seguiremos haciéndolo porque es nuestra seña de identidad y nuestro compromiso con los ciudadanos.
• Ellos quieren que los mercados financieros, desprovistos de cualquier control, gobiernen a la sociedad. Nosotros queremos que la sociedad gobierne a los mercados, los controle y los supervise para que no se repita una catástrofe como ésta, que es su catástrofe.
Pero en el caso español, hay una diferencia aún más sustancial:
• Nosotros queremos ganar a la crisis. El PP quiere ganar votos con la crisis.
• Nosotros queremos vencerla y superarla cuanto antes. El PP sólo piensa en vencernos, aunque sea aprovechándose de ella.
• Nosotros hablamos de la crisis. El PP la jalea. Esto es lo que va a suceder durante esta campaña electoral.
El PP ha decidido cabalgar sobre la crisis de la misma forma y por los mismos motivos por los que en la Legislatura anterior cabalgó sobre la crispación incluso utilizando temas de Estado que nunca se habían utilizado en el debate político. Siempre es la misma estrategia: cuanto peor le vaya al país, el PP piensa que mejor les irá a ellos. Pero se equivocan ahora como se equivocaron entonces.
En momentos tan difíciles como el que estamos viviendo, la mayoría de la ciudadanía no admite otra política que no sea la de la unidad, la de la concertación, la de arrimar el hombro para salir junto, la de cooperación entre las instituciones, y la de la suma de esfuerzos entre países y entre agentes económicos y sociales.
Aprovechar el malestar derivado de una crisis como ésta no sólo es una deslealtad; es un gran error que lo van a pagar igual que lo pagaron en la legislatura anterior. Es algo propio de esos ratoncitos de la política de los que habla Aznar pensando sin duda en lo que anda por los pasillos y los despachos de la calle Génova y que no hacen otra cosa que intentar sacar partido de una crisis que golpea a nuestros ciudadanos.
Nosotros no necesitamos desnaturalizar las elecciones europeas ni presentarlas como primarias de nada para darlas toda la importancia que tienen. Para el PSOE las europeas tienen una gran importancia por lo que se juega nuestro país. Es curioso que quienes las presentan como unas primarias son quienes han perdido ya incluso las elecciones en un par de ocasiones y deberían haberse ido a casa ya hace mucho tiempo. No tienen credibilidad para pedirlo.
El PSOE tiene que lanzar un mensaje muy claro: precisamente por la crisis que vivimos, que es mundial y europea, estas elecciones son más importantes que nunca. Son muy importantes las acciones, las respuestas y medidas que el Parlamento europeo y la Comisión tomen para salir de esta crisis.
El PSOE siempre ha creido en Europa. Nosotros no necesitamos ajustar liderazgos; necesitamos una Europa justa, una Europa sólida que responda a los retos que tiene hoy el planeta en el que vivimos y nuestro país.
Las elecciones son muy importantes porque afectan a todos los ciudadanos. Porque se decide también la forma en que vamos a afrontar la lucha contra la crisis a partir de ahora.
Y son importantes porque la mejor casa que tenemos es Europa y no podemos permitir que ganen quienes están dispuestos a entregarla de nuevo a los mismos mercaderes que han estado traficando con ella de manera egoísta.
Por eso tenemos que ganar el 7 de junio. Tenemos que ganar los españoles y los ciudadanos que sabemos que saldremos de esta crisis reforzados si somos capaces de elegir el camino que los estadounidenses eligieron hace muy poco.
No tenemos ninguna duda de que vamos a ganar estas elecciones. Lo que hace falta es que pongamos toda nuestra maquinaria en esta campaña electoral para movilizar a los militantes, para que nuestros mensajes lleguen a todos los rincones y para hacer ver que quien se la juega en estas elecciones son los ciudadanos. Queremos que el resultado sea una respuesta contundente a quienes pretenden recortar nuestros derechos y políticas sociales.
Esta reunión pretende precisamente marcar nuestra hoja de ruta y salir de aquí con todos las herramientas necesarias para ganar este partido en el que nos jugamos es la respuesta a la crisis y el futuro de nuestro país.”




Envíenos sus comentarios