ha asegurado que “la cultura es un factor clave para reforzar nuestra competitividad y adaptarnos mejor a la globalización. Transmite una marca de vanguardia, pluralidad y creatividad, una marca indispensable en nuestra proyección exterior”.

Más de 3.000 empresas editoriales en España publican 105.000 títulos anuales, lo que, según ha apuntado el presidente, nos convierte en una de las principales potencias editoriales del mundo. La capacidad expansiva y el alcance del sector editorial español se convierte así en una fortaleza que va más allá de los números: “Las empresas editoras aportan valores sociales, culturales y educativos y contribuyen al sustento de una sociedad”, ha dicho.

A partir de la pujanza de este sector en auge, el presidente ha reivindicado el papel de la Biblioteca Nacional “como institución de cabecera del sistema español del libro. Un organismo de carácter integrador que alberga, protege y difunde la producción cultural de todas las lenguas españolas, patrimonio común sin distinción de todos los españoles”.

El presidente, que ha participado en el acto de celebración del tercer centenario de esta institución, ha destacado que su constante renovación le “ha permitido adecuarse al entorno digital y convertirse en el centro de gestión de información más moderno de nuestro país”. También ha destacado su enorme legado, de incalculable valor, que hace de la Biblioteca Nacional, “un orgullo para todos y una casa común para todos los españoles”.

Nuevo estatuto

Mariano Rajoy ha hecho referencia a la próxima modernización del régimen jurídico de la Biblioteca Nacional “para que, al igual que el Museo del Prado y el Reina , disfrute de una ley y de un estatuto propio. Un verdadero encaje a medida que, además de adaptarse al perfil propio de esta institución, se traducirá en una mayor apertura y presencia en la sociedad”.

Su objetivo será integrar a la institución “en un marco de libertad que forma parte de un modelo que fomenta la responsabilidad y favorece la participación de la sociedad en la actividad cultural”.

Una modernización que, no obstante, no olvidará su vocación iberoamericana como “referente del libro en español y memoria escrita de la veintena de naciones que tienen el español como lengua oficial”. También como referente para los casi 500 millones de personas “que utilizan una lengua convertida hoy en el producto más internacional y prestigiado que tiene España tras superar las duras pruebas del paso del tiempo, las barreras geográficas y el desafío de la unidad de la lengua”.

Un sistema educativo basado en el mérito

El presidente ha defendido que la cultura es pensamiento, reflexión, creatividad, “pero también está vinculada a la instrucción, al conocimiento, a la capacidad de juicio crítico y a la formación de ciudadanos libres e independientes”.

Por este motivo, ha señalado, es obligación inexcusable de los gobiernos articular políticas que ayuden a desarrollar un sistema educativo que explique lealmente los retos del presente y se proyecte hacia un futuro integrador. “Un modelo basado en la capacidad, el esfuerzo, el mérito, la mejora de contenidos y sistemas de evaluación externa. Una educación que propicie ciudadanos conscientes de la importancia de la cultura como elemento vertebrador económico y social y, en consecuencia, como oportunidad estratégica de futuro para nuestro país”, ha afirmado.