• “Tenemos que poner fin a esta desmoralización y este pesimismo que algunos quieren fomentar”
  • “Del mismo modo que estamos arreglando la economía, vamos a arreglar también nuestra vida política con más reformas”
  • “Desde el minuto uno de la Legislatura, el Gobierno ha venido adoptando medidas para mejorar la calidad de nuestra democracia”
  • “Tenemos que profundizar en las reformas, poner más diques y cortapisas a quienes no vienen a servir”
  • “Voy a comparecer en el Pleno del Congreso de los Diputados para defender la ley de control económico y financiero de los partidos y el nuevo régimen de los altos cargos” e “incorporaremos nuevos elementos que no estaban previstos inicialmente”
  • “Vamos a aprobar (estas medidas) y ponerlas en marcha. Nos encantará hacerlo con el concurso de otros grupos, pero si no es posible, será con nuestros votos”
  • “En todos los casos (de corrupción) que hemos ido conociendo, el partido ha actuado con contundencia, pero con proporcionalidad”
  • “Lo de mañana, se le podrá llamar como se le quiera llamar, pero en ningún caso es un referéndum, ni una consulta legal, pero no tendrá efecto jurídico alguno”
  • “Mientras yo sea presidente, la Constitución se cumplirá, la soberanía nacional estará a salvo y nadie romperá la unidad de España”
  • Sobre el aniversario de la caída del muro de , “ésta es una de las fechas más trascendentales y más positivas que los europeos de nuestra generación hemos tenido la suerte de vivir”
  • “Aquella noche vimos el triunfo de la libertad y volvían a reinar la unión y la concordia entre compatriotas y entre europeos”

Intervención íntegra de Mariano Rajoy

Queridas amigas y amigos, es un honor para mí estar aquí en Cáceres con tantos compañeros y amigos de mi partido. Quiero dar las gracias a la secretaria general por su esfuerzo, por su trabajo y por su dedicación a este partido y también por su dedicación a la responsabilidad institucional que tiene como presidenta de Castilla La Mancha.

Quiero dar las gracias a todos los presidentes del Partido Popular en las distintas regiones de España que hoy nos acompañan aquí. Y quiero dar las gracias a Jose Antonio Monago que es el presidente del Partido Popular de Extremadura. Extremadura nos dice a todos los que somos miembros de este partido muchas cosas, y nos dice cosas muy buenas.

Extremadura nos ha demostrado en los últimos tiempos que este partido sabe dar la batalla hasta ganar; que los populares no desfallecemos nunca; que podemos batir y batimos nuestras propias marcas y que, si somos fieles a nuestras ideas y nuestros valores, el Partido Popular termina por ganarse la confianza de la mayoría de los ciudadanos.

Muchos pensaban que era imposible que el Partido Popular pudiera ganar las elecciones en Extremadura. Y es verdad que tardamos mucho tiempo en llegar a gobernar pero ahora que estamos gobernando os digo una cosa, los extremeños van a pedir que nos quedemos y nosotros nos vamos a quedar.

Decía Monago en su intervención, que Extremadura es tierra de conquistadores, todo el mundo lo sabe. Así ha sido siempre y así lo sigue siendo hoy. Porque hoy estáis conquistando el crecimiento, la recuperación, el empleo y la salida de la crisis en la que otros nos metieron a todos.

Amigas y amigos, a todos muchas gracias y gracias a todos los militantes del PP de Extremadura desde aquí, desde Cáceres, una ciudad orgullo para los españoles, patrimonio de la humanidad. Una ciudad con historia, con tradición, con cultura, con presente y, sobre todo, con futuro. Puedo deciros que tenéis que estar orgullosos de lo que estáis haciendo en Extremadura, tenéis que estarlo.

Esta región es hoy un ejemplo de un gobierno dialogante y abierto, un modelo de desarrollo y articulación del territorio. Una referencia en las causas que valen la pena como la transparencia democrática, la nueva industrialización, la atracción de la inversión extranjera o la política cultural, y un hito a la hora de compatibilizar las cuentas claras sin la reducción del déficit, como ha dicho Monago en su intervención, con un impulso decidido y solidario a las políticas sociales. Por esto, os digo que podéis estar muy orgullosos.

Extremadura ha dado la vuelta a una de las peores herencias que se recuerdan. Nos fijemos donde nos fijemos, sea el déficit, la deuda, el comercio exterior o el paro, o el turismo, lo que iba mal ahora va bien y lo que iba bien ahora va infinitamente mejor. Y esa es la Extremadura de hoy. Y digo más, el Gobierno está en plena sintonía con ese proyecto y José Antonio Monago cuenta con el apoyo de todos.

Decía María Dolores en su intervención que dentro de pocos días vamos a cumplir tres años desde las elecciones, que fueron el 20 de noviembre del año 2011. Han sido 3 años, como todos sabéis, muy difíciles para todos los españoles. Y también dentro de los españoles, para otros que también son españoles, los gobernantes en todas las instituciones públicas. Yo quiero, con ocasión de este acto, hacer algunos comentarios sobre lo que ha sucedido. Y también quiero plantear algunas cosas para el futuro.

Amigas y amigos, cuando llegamos al Gobierno, 21 de diciembre del año 2011, el gran objetivo nacional era y sigue siendo superar la crisis económica, crecer y crear empleo. ¿Cómo estaba entonces España en el año 2011-2012? ¿Qué hicimos? ¿Cómo estamos ahora? ¿Y qué vamos a hacer en el futuro? Esas son las preguntas que me gustaría responder ante todos vosotros y ante todos aquellos que quieran oír lo que tenga que decir el Partido Popular.

¿Cómo estaba España en el año 2012? Conviene recordarlo. Hay que recordarlo y hay que repetirlo porque algunos parece que no tienen muy buena memoria. ¿De qué se hablaba en España en el año 2012? Yo me acuerdo perfectamente. Se hablaba de cuándo iba a ser España rescatada.

No se hablaba de si España iba a ser rescatada, se hablaba de cuándo. Se hablaba de que España iba a salir del euro. Se hablaba de la prima de riesgo. Se hablaba de la imposibilidad de financiarse que tenían muchas administraciones públicas. Se hablaba de los desequilibrios de la economía española, del déficit público, del déficit del sector exterior, de la inflación, de la deuda externa, de cómo estaba nuestro sistema financiero. Se hablaba de la recesión.

La recesión es el crecimiento económico negativo, es decir, un país que pierde bienestar y riqueza. Se hablaba de una recesión que ya tenía, por entonces, varios años de historia porque ya llevábamos muchos años en crecimiento negativo. Y también tenía presente esa recesión, y para muchos agoreros tenía también mucho futuro. Se hablaba del aumento del paro después de una legislatura en la que 3.400.000 españoles perdieron su puesto de trabajo y todavía, desde el PSOE, algunos quieren dar lecciones en materia de creación de empleo, después de una legislatura como esta. Y lo peor es que se hablaba sin ninguna confianza del futuro de España. Bien, eso es lo que había en el año 2012 en nuestro país.

¿Qué hicimos? Lo sabéis perfectamente, no voy a reiterarlo. Lo primero que hicimos fue presentar un programa de cinco puntos, tres eran sobre responsabilidad europea y políticas europeas que hoy son muy importantes para nuestro país y para el conjunto de los 28 países de la Unión. Pero había dos cosas que teníamos que hacer en España que eran responsabilidad exclusiva de nuestro partido porque fue quien al final lo hizo. Reducir el déficit público.

Nosotros teníamos un déficit público anual de 90.000 millones de euros, era lo que gastaban en España por encima de lo que se ingresaba. Era muy dura aquella herencia, pero todos dimos la batalla: los ayuntamientos, las CCAA, y el Gobierno.

Tuvimos que cortar el presupuesto, simplemente porque no había dinero, y porque en aquel momento, los mercados nos financiaban a unos precios astronómicos porque no había confianza en la economía española. Tuvimos, además, que pagar todas las facturas que había en los cajones de

Sanidad, muchísimas. El plan de pago a proveedores, el fondo de liquidez autonómica. Tuvimos que arreglar el desaguisado que nos encontramos y todavía quedan cosas por hacer. Pero antes nos financiábamos a 10 años al 7% y ahora lo hacemos al 2%.

Hicimos muchas reformas estructurales porque durante años en España no se hizo ni una sola reforma estructural. Y si no se hacen, pasa lo que pasa, no eres competitivo, no creces, no creas empleo y por tanto, no puedes mejorar el bienestar y riqueza de la gente sino que lo que consigues es exactamente todo lo contrario.

Hicimos reformas muy importantes que quedan ahí, para la historia. La reforma de Estabilidad Presupuestaria, la reforma laboral, la reestructuración del sistema financiero. Si es que llegamos a nacionalizar tres entidades financieras en España –nosotros, quién nos lo iba a decir–, pero había que hacerla. Tuvimos que hacer una reforma energética. Hemos puesto en marcha la reforma de la Administración, la de la unidad de mercado. Liberalización en muchos sectores y hay que continuar la reforma de la Educación.

Fue la gran operación de esta legislatura y, con ello, no sólo ha empezado la recuperación, lo más importante es que se han sentado las bases para el futuro, para que no vuelva a ocurrir la pesadilla que han vivido todos los españoles a lo largo de estos últimos años.

Tercera pregunta, ¿cómo estamos ahora? Voy a responder con algunas preguntas: ¿quién habla del rescate de España hoy? ¿quién habla de que España va a salir del euro? ¿quién habla de que el euro se rompe? ¿quién habla de dos tipos de euros? ¿quién habla de la prima de riesgo? Nadie, porque como la prima de riesgo es buena y las buenas cosas no interesan, pues ya no se habla de ella.

¿Quién habla de la recesión de la economía española y del crecimiento negativo? Nadie, porque después de años de crecimiento negativo en el tercer trimestre del año 2013, España empezó a crecer y en

el tercer trimestre de este año, España crece más que Alemania, Francia, Italia y que el conjunto de la Unión Europea.

¿Y quién nos iba a decir en febrero de este año que después de 68 meses llegó un mes en el que había más afiliados a la Seguridad Social que el mismo mes del año anterior?

Por primera vez en 68 meses, le dimos la vuelta a la tortilla del empleo y en los últimos seis meses, hay 500.000 nuevos puestos de trabajo en España. Pues este es el cambio. Aunque algunos no lo vayan a reconocer nunca y ni si quiera sé si les gusta que se haya producido este cambio. El cambio es que, antes, cada trimestre más recesión económica y más crecimiento negativo y ahora, cada trimestre más crecimiento positivo. Y el cambio es que antes, cada trimestre más paro y ahora, cada trimestre más empleo.

Cuarta pregunta ¿Y qué va a pasar en el futuro? Pues que según los organismos internacionales, no según el Gobierno de España, y la Comisión Europea, España en el año 2015 va a crecer más que la zona euro, que el conjunto de la Unión Europea, que Francia, Italia y que Alemania. Esto es lo que dice la Comisión Europea. Vamos a crecer al 2% y vamos a crear más empleo que en el año 2014 y vamos a cerrar la legislatura con menos paro que cuando llegamos al Gobierno y, sobre todo, con bases sólidas de cara al futuro.

Pues bien, amigas y amigos, superar la crisis, crecer y crear empleo, como os dije al principio de esta intervención era y sigue siendo el gran objetivo de esta legislatura. Estamos camino de cumplirlo. Ya sabemos que quedan muchas cosas por hacer pero es que partíamos de una situación de extrema dificultad. Algunas cosas ya se han hecho, algunos frutos podemos verlos. Sabemos que hay gente que tiene problemas, mucha. Y sabemos que hay gente en dificultades. Vamos a seguir perseverando, trabajando y manteniendo una política económica que se ha demostrado ha sido útil para España.

Éramos un lastre para Europa en el año 2012, era lo que nos decían todos. Nos lo reiteraban hasta la saciedad. Y tiene gracia que ahora muchos nos pongan como ejemplo de reformas estructurales a seguir. Ese es el cambio que se ha producido en nuestro país.

Amigas y amigos, hablando de Europa, mañana se cumplen 25 años de la caída del muro de Berlín. Algunos que proliferan por nuestro país supongo que estarán bastante disgustados con lo que pasó hace 25 años pero para nosotros, esta es una de las fechas más trascendentales y más positivas que los europeos de nuestra generación hemos tenido la suerte de vivir.

Aquella noche, muchos europeos vimos el triunfo de la libertad a través de las pantallas de televisión. Por fin volvían a reinar la unión, la libertad y la concordia entre compatriotas y entre europeos, entre amigos, entre hermanos, entre iguales, se cerraba una herida en el corazón de Europa y se abría un nuevo periodo. Es una fecha como para pensar en ella y por un motivo muy claro.

La experiencia y la historia nos ofrecen sus lecciones, siempre. Y es bueno no olvidarlas y qué aprendimos los europeos del muro, que dividir a los ciudadanos empobrece, mientras que unir y acerca es fuente de riqueza para todos.

Que ningún proyecto de separación puede llevarse a cabo sin un coste grave para una sociedad. Que ningún gobierno está legitimado para alzar barreras y divisiones entre sus ciudadanos. Y que el valor de la unidad como demuestra el proceso europeo, como demuestra el proyecto de la Europa unida, tiene la suficiente fuerza moral para derribar cualquier frontera artificial.

Europa derribó sus muros. Dejó a un lado la discordia y la desconfianza, y al derribarlas no solo ganó la libertad, la unidad y la democracia, sino que al mismo tiempo vimos que con ellas, con la libertad, con la unidad y con la democracia llegaban la prosperidad y el bienestar de los hombres y mujeres que tenemos la fortuna de ser europeos.

Yo me siento europeo y español y, ahora que estamos oyendo de todo en nuestro país, recuerdo que en los últimos 50 años, España está entre los cuatro países del mundo donde más ha crecido la renta per cápita. Por tanto, que no nos hablen de sistema, el único sistema que queremos es democracia, libertad, derechos humanos, progreso y bienestar.

Y ahora, amigos, quiero hablar de algo que me preocupa y mucho, me preocupa a mí y sé que a todos vosotros.

Me refiero a la acumulación de casos relacionados con la corrupción y la alarma que han generado en nuestra sociedad.

La corrupción es mala en sí misma, la corrupción es un delito, pero lo peor de la corrupción es que mina la confianza entre los ciudadanos y quienes les representamos; deteriora el crédito de las instituciones; extiende una mancha de sospecha generalizada e injusta sobre todos quienes nos dedicamos a la vida pública y esa desmoralización acaba por socavar la base misma de un sistema democrático.

No voy a entrar en si son muchos casos o pocos, ni qué partido tiene más, ni siquiera voy a insistir en lo evidente: que no hay impunidad y que estamos asistiendo cada día a la constatación de que las instituciones funcionan, detectan a los que hacen lo que no deben y los ponen a disposición de la justicia. No voy a hacerlo. No voy a hacerlo porque a pesar de todo eso la gente sigue estando preocupada y quiere respuestas.

Cuando llegamos al Gobierno teníamos un objetivo prioritario: superar la crisis, crecer y crear empleo, sentar las bases de una economía sólida para un futuro. Pues bien, está claro que tenemos más tarea. Ahora tenemos otro objetivo para esta legislatura, una meta que nos compromete a todos: tenemos que devolver a los españoles la confianza en la política, la confianza en sus instituciones y la certeza de que quienes les gobiernan merecen crédito que han depositado en ellos.

Tenemos, entre todos, que poner fin a esta desmoralización y a este pesimismo que algunos quieren fomentar.

Tenemos, entre todos, que abrir una nueva etapa en que los casos de corrupción sean anécdotas en la vida del país.

Ese es el objetivo de la legislatura. Y del mismo modo que estamos arreglando la economía con serenidad, con buenas políticas, con dedicación y con esfuerzo, vamos a arreglar también nuestra vida política, con más reformas.

Y lo primero que tendremos que hacer es reconocer que hemos cometido errores, que pudimos hacer las cosas mejor. Yo lo he dicho, en el Congreso y en el Senado. Otros no. Lo he dicho porque sin duda hemos cometido errores y tenemos que mejorar las cosas.

Pero del mismo modo que digo esto os digo que España no es un país corrupto. Ni sus empresas, ni sus trabajadores, ni sus políticos.

He dicho más de una vez, y hoy lo quiero repetir ante vosotros, que la política es una actividad dignísima de personas que se preocupan por el bien común; cada uno con sus propuestas y sus posiciones ideológicas; cada uno con sus particulares maneras de ver la realidad, pero todos con el objetivo común de mejorarla y de mejorar la vida de sus compatriotas. Amigas y amigos, que me critiquen, ya lo hacen habitualmente. Defiendo la política y reivindico la política como la actividad noble que es porque desde el ayuntamiento más pequeño del pueblo más perdido, hasta la Presidencia del Gobierno, la política debe significar lo mismo: dedicación, exigencia y vocación de servicio.

Para que todos los ciudadanos perciban esto que os estoy diciendo, para atraer a la política a los mejores y alejar a quienes pudieran tener la tentación de buscar en la política otros objetivos que no sean el servicio público, debemos estar siempre atentos y dispuestos a mejorar las cosas.

Voy a deciros algo importante, que lo hemos reiterado y algunos no quieren oírlo, y van a negar que se haya producido pero se ha producido. Desde el primer minuto de esta legislatura el Gobierno ha venido adoptando medidas para mejorar la calidad de nuestra democracia.

No es cierto que vayamos a tomar medidas improvisadas ante la situación actual. No es cierto que hayamos descubierto ahora la lucha contra la corrupción. Todo lo contrario, hemos hecho reformas desde el primer minuto de la legislatura:

Lo primero que hicimos a la semana de llegar al Gobierno fue reducir las subvenciones a los partidos políticos y limitar las condonaciones de sus deudas y sus donaciones.

Aprobamos la ley de Transparencia, tipificamos como delito la simulación o el falseamiento de las cuentas públicas y recuperamos la responsabilidad penal de los partidos políticos.

Suprimimos las cesantías que cobraban los ex-altos cargos y limitamos los sueldos e indemnizaciones de los responsables de las empresas públicas. Lo hicimos nosotros, 30 años después de la vuelta de la democracia a nuestro país.

Ninguna de estas cosas son promesas vacías. Son realidades, reformas que ya están hechas, están en vigor y cuyos efectos iremos comprobando poco a poco. A medio plazo, pero los veremos.

Ahora nos toca avanzar en ese empeño. Tenemos que profundizar en la reformas, poner más diques y cortapisas a quienes no vienen a servir. Nos toca hacer más cosas para reconstruir la confianza que tanto necesitan los ciudadanos.

Sí así lo aprueba la junta de portavoces del Congreso de los Diputados el próximo día 27 de este mismo mes, voy a defender ante el Pleno del Congreso los dos proyectos de Ley que ya aprobó el Gobierno a principios de año para mejorar la prevención y la lucha contra la corrupción.

Me refiero a la Ley de control económico y financiero de los partidos políticos y al nuevo régimen de los altos cargos.

¿Qué suponen estas leyes?

Suponen que ningún partido político podrá recibir donaciones de empresas y que las de particulares no podrán superar una cantidad al año.

Supone que los bancos no podrán perdonar las deudas de los partidos, como hicieron con otros.

Que todos tendremos que rendir cuentas de modo mucho más exigente ante los órganos fiscalizadores y ante el Parlamento.

Que todos los altos cargos tendrán que informar anualmente del detalle de sus gastos de representación y que todos tendrán que explicar su patrimonio antes y después de su paso por la política.

Además incorporaremos nuevos elementos que no estaban previstos inicialmente, como el control parlamentario del indulto o la mejora de la iniciativa legislativa popular.

No vamos a pararnos ahí. Este mismo año, el Gobierno aprobará el Proyecto de Ley de Reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en el que se incluirán, entre otras medidas, las reformas necesarias para agilizar los procedimientos penales que se eternizan.

Los ciudadanos no pueden esperar 4, 5, 6, 10, 12 ó 14 años a que se castigue a los culpables de corrupción, pero claro, aquellas personas que son inocentes tampoco pueden esperar tanto tiempo a que se haga justicia y se reconozca su inocencia.

Plantearemos igualmente mecanismos que permitan recuperar las cantidades defraudadas en los casos de corrupción, así como la posibilidad de suspender automáticamente a todo cargo público al que se le abra juicio oral.

Estas medidas legislativas se verán acompañadas de un mayor esfuerzo en los medios y recursos para la lucha contra la corrupción como la convocatoria de nuevas plazas de fiscales – ue está en los Presupuestos Generales del Estado del año que viene–, o el refuerzo de las plantillas de inspectores de la Agencia Estatal Tributaria.

Voy a decir algo más, no tenemos que improvisar nada porque siempre ha estado en nuestro ánimo reformar todo lo reformable para mejorar la calidad de nuestra democracia. Desde el primer Debate del Estado de la Nación yo he venido proponiendo medidas de regeneración democrática y, como os acabo de decir, las hemos llevado al Parlamento para su discusión con el resto de grupos.

Ya sabemos, repito, que a algunos no van a apoyar nada de los que podamos proponer. Nada.

Ya sabemos que hay quien ha juzgado y condenado a nuestro partido, al conjunto de las instituciones españolas y hasta el sistema político que ha permitido la mayor etapa de bienestar de nuestra historia.

Vamos a reivindicar a las instituciones españolas, nuestro sistema político y al Partido Popular.

Ya sabemos que otros van a decir que todas estas reformas son irrelevantes, a pesar de su magnitud no tiene precedentes en nuestro país, igual que las económicas.

Ya sabemos lo que hay. A estas alturas nos conocemos todos, no somos tantos en España, sólo 46 millones.

Yo voy a tomar la iniciativa. Voy a defender estas reformas, porque son las que nos pide la sociedad española.

Vamos a aprobarlas y ponerlas en marcha cuanto antes. Nos encantará hacerlo con el concurso de otros grupos políticos. Me encantaría. Intentaremos hacerlo con las aportaciones de todos, creo que con algunos podemos aprobarlo, pero si no es posible, lo haremos con nuestros votos que para eso los tenemos y nos los han dado los españoles.

Nosotros vamos a dar una respuesta. Y que cada cual asuma su responsabilidad.

Nosotros sabemos cuál es la nuestra, cuál es nuestra tarea y nuestro objetivo. Y no vamos a fallar.

Insisto, nos encantará ir con más grupos en este empeño, ir acompañados. Pero si tenemos que ir solos, lo haremos.

Quiero deciros alguna cosa más sobre este asunto.

Este partido ha llegado a ser tan grande y tan importante, porque siempre ha sabido estar pegado al pulso de la sociedad española. Siempre

hemos tenido la habilidad y la sensibilidad de saber estar con la gente: con sus problemas, sus inquietudes y sus aspiraciones.

Hoy sintonizar con la sociedad española nos exige dar una respuesta tan exigente como esté en nuestras manos a los casos de corrupción.

Es cierto que no somos jueces, ni podemos dictar condenas, pero sí debemos velar porque no se rompa esa relación de confianza con las personas que confiaron en nosotros y nos dieron su voto.

Este partido, en todos los casos que hemos ido conociendo, ha actuado con contundencia y con proporcionalidad. No podemos hacer demagogia y colocarnos donde la inmensa mayoría de la sociedad española que distingue, y muy bien, no está.

En esta cuestión el PP ha ido marcando con hechos un camino de exigencia que no tiene vuelta atrás.

Jueces, fiscales, policías o inspectores de Hacienda están haciendo su trabajo con total libertad, y no voy a decir nada de lo que pasaba antes, pero lo están haciendo con total libertad y sin cortapisa de ningún tipo. Sin duda hemos podido cometer errores, pero España es un Estado de Derecho donde las instituciones funcionan.

Y quiero trasladaros una última reflexión sobre este asunto:

No todo consiste en mejorar las leyes. Hay rincones donde la ley no puede llegar, pero a los que también tenemos que atender. Me estoy refiriendo a la ejemplaridad de nuestras conductas, porque más allá de cumplir la ley eso es lo que los ciudadanos esperan de nosotros: que seamos ejemplares en nuestra forma de conducirnos en la vida pública.

Y ahora, antes de terminar, permitidme que le dedique un minuto a hablar de Cataluña y de lo que mañana va a pasar allí.

El pasado 12 de diciembre, el Presidente de la Generalitat convocó – de forma unilateral– a un referéndum de autodeterminación para el 9 de noviembre de 2014. Ese mismo día, por la tarde, y delante del presidente del Consejo Europeo, dije: “Ese referéndum no se va a celebrar. Es ilegal y no se va a celebrar”. Y así ha sido.

Lo de mañana, se le podrá llamar con se le quiera llamar, pero ni es un referéndum, ni una consulta legal ni es nada que se le parezca y no voy a calificarla. Lo que sí puedo decir es que no produce efecto alguno.

Porque eso demuestra lo que otros sabemos que es España, una democracia, un Estado de Derecho en el que todos, los primeros los gobernantes, están sometidos al imperio de la ley, eso es la democracia.

No se puede obviar ni la Constitución, ni la soberanía nacional ni la ley, y lo que conviene es que, a partir del próximo lunes, se recupere la cordura y hablemos dentro del marco de la Constitución y la Ley. De mejorar la riqueza y bienestar de los ciudadanos y de atender a las preocupaciones de su día a día.

Tened la tranquilidad de que, mientras yo sea presidente del Gobierno, la Constitución se cumplirá. Mientras yo sea presidente del Gobierno, la Soberanía Nacional estará a salvo. Mientras yo sea presidente del Gobierno, nadie romperá la unidad de España.

Me queda una cosa por decir. Quien crea que esta legislatura se está terminando, se equivoca. Queda más de un año para las próximas elecciones legislativas y, hasta el último minuto, vamos a continuar trabajando para cumplir con nuestro compromiso con los españoles. Para cumplir nuestro compromiso expuesto ante la representación de la Soberanía Nacional, en la Sesión de Investidura del 20 de diciembre de 2011.

Nos queda, todavía, mucho camino por recorrer. Tenemos una firme convicción sobre lo que hay que hacer. Tenemos claras las prioridades. Sabemos que podemos hacerlo y no vamos a cejar hasta conseguirlo.

Estoy convencido de que las dificultades serán grandes, pero también de que nuestro empeño, el de todos, será mayor.

Y, una vez más, os convoco hoy a ese compromiso con España y los españoles.