Mariano Rajoy, en su laudatio, ha glosado las virtudes de Herman destacando “su solvencia, discreción y prudencia”, unos ingredientes que, a su juicio, son necesarios para “forjar con habilidad consensos esenciales”.

El presidente del Gobierno ha destacado que Herman Van Rompuy asumió la presidencia del Consejo Europeo “en un tiempo particularmente crítico donde tuvo que hacer frente a la mayor crisis económica y financiera de la historia reciente europea”. Un tiempo “crucial en que la gobernanza global, y el euro afrontaron retos sin precedentes que afectaban incluso a su propia supervivencia”.

Van Rompuy ha tenido “determinación para capear el temporal, visión para insuflar ánimo a los tripulantes, coraje para explicar a los europeos que todos estamos en el mismo barco, que una vía de agua afecta a la navegación del barco común y por tanto a todos sus pasajeros”, ha subrayado Rajoy.

Y todo este trabajo lo ha realizado “sin alharacas, sin estridencias sin declaraciones ampulosas ni altisonantes, haciendo caso omiso a los cantos de sirena que ora le exigían ir más rápido, ora le exigían ir más despacio”, ha ponderado Mariano Rajoy.

Herman Van Rompuy encarna, según ha afirmado el presidente, “la identidad múltiple del ser europeo, esa que no borra las identidades nacionales para crear una nueva ni arranca las raíces de la que nace la savia de lo que somos, sino que superpone a ellas la común identidad europea”.