Entrevista de Esther Esteban para el diario El Mundo

Su despacho del Congreso está sin completar. José Antonio Alonso, la cara y la voz de los socialistas en el Parlamento, lo ve como algo consustancial a su forma de estar en política: «Cuando dejé los ministerios de Defensa e Interior aún no los había terminado de instalar. Tal vez sea mi forma de recordar que los cargos son temporales. Me gusta ir ligero de equipaje»

Pregunta.- El consenso con el PP para la renovación del CGPJ les ha servido para recibir duras críticas. Dicen que es el órgano de los jueces más politizado desde el 78. ¿Es así?

Respuesta.- La renovación cumple las previsiones constitucionales y legales. En el fondo de algunas de las críticas lo que late es la idea de cambiar el sistema de elección parlamentario por otro corporativo. Yo soy partidario del sistema parlamentario, y desde luego nosotros hemos elegido a personas de reconocido prestigio jurídico y de orientación progresista. Dicho lo cual, una vez nombrado el nuevo Consejo acaba nuestra tarea, tal y como la Constitución establece.

P.- En resumen, que es falso que con esta elección hayan dado la puntilla a la independencia judicial.

R.- Lo que hubiera sido la puntilla es que el órgano de gobierno de los jueces hubiera seguido en funciones más tiempo. La independencia judicial está garantizada en nuestro país. Tenemos niveles tan buenos o mejores que los de cualquier país de nuestro entorno político.

P.- ¿Carlos Dívar es progresista? Porque no parece ése su perfil.

R.- En el caso de la Presidencia del Consejo, se ha optado por un perfil de persona prudente, moderada y en la idea de que introduzca una estabilidad y una paz institucional que le hace falta al CGPJ después de estos dos años. Dívar fue elegido por unanimidad de todos los vocales del Consejo, y además con una explícita expresión elogiosa de su figura.

P.- Donde las cosas no están claras es en la renovación del Constitucional. ¿Están dispuestos a aceptar personas del perfil de Hernando y López, tal y como propone el PP?

R.- Nosotros vamos a respetar las leyes y las instituciones. Una vez designados los candidatos de los parlamentos autonómicos, van a pasar por una comisión del Senado en la que vamos a exigir que los designados sean juristas de reconocido prestigio y además personas neutrales en relación a los asuntos de los que van a tener que tratar. El PP en este tema se ha comportado deslealmente, y se ha marcado un gol a sí mismo, por lo que espero que rectifique.

P.- ¿La sentencia sobre el Estatut debería producirse antes o después de la renovación del Constitucional? Porque su tardanza es sospechosa.

R.- La tarea de los jueces del Constitucional es dictar sentencia. Las formas, los tiempos y el contenido de las sentencias les compete a ellos exclusivamente.

P.- ¿Y qué pasa si finalmente el Estatut resulta inconstitucional en sus aspectos fundamentales y la Generalitat ya lo está aplicando?

R.- Los recursos ante el Constitucional no son suspensivos. Por lo demás, nosotros defendemos la constitucionalidad del Estatut y, como le digo, respetamos la tarea independiente del Tribunal Constitucional.

P.- Quien no parece estar dispuesto a cambiar es Ibarretxe, que sigue con su polémica consulta, diga lo que diga el Constitucional.

R.- El plan Ibarretxe no sólo es inconstitucional e ilegal, sino que además afecta muy negativamente a la convivencia en el País Vasco, y está introduciendo tensión en las filas del PNV. La soberanía es del conjunto del pueblo español, diga el lehendakari lo que diga.

P.- ¿Usted apostaría por pactar con el PP si Patxi López ganara las elecciones pero no tuviera mayoría para gobernar?

R.- Patxi tiene que aspirar a ganar netamente las elecciones vascas, con mayoría suficiente para formar gobierno por sí mismo. Tiene fuerza para ganar, está trabajando bien y lo de menos ahora es pensar en posibles pactos.

P.- Hablando de Euskadi, es inevitable referirse a ETA. ¿Su último atentado es una muestra de fortaleza o de debilidad?

R.- La historia de la democracia española es la historia de la derrota progresiva de ETA. Si se contempla con perspectiva histórica de 30 años, el Estado de Derecho ha ido cada vez a más y es más fuerte y el terrorismo ha ido cada vez a menos y más débil. Dicho lo cual, hay que estar prevenidos porque es una banda terrorista que se dedica a matar, a poner bombas y a violar los derechos humanos.

P.- Lo que les debilita es la unidad de los demócratas, y eso ahora, tras el fracaso de la tregua de Zapatero, está garantizado, ¿no?

R.- Zapatero lo intentó porque era su obligación, lo mismo que lo intentaron en su día González y Aznar. Salió mal, y ahora debemos seguir en la tarea policial, la acción judicial y la colaboración internacional. Creo que hay buenos fundamentos para tener esa unidad política, que nos da mucha más fuerza en la lucha contra el terrorismo. ETA y sus cómplices deben tener claro que el Estado de Derecho les perseguirá con toda su fuerza y que el único futuro de los terroristas es la cárcel.

P.- Una curiosidad personal. ¿Se siente ya más cómodo en el traje del portavoz parlamentario o aún no ha ajustado las costuras y echa de menos su etapa de ministro?

R.- No echo de menos nada. Estoy cómodo, me gusta este trabajo. Es complejo, sí, pero todos los trabajos lo son.

P.- Sea como fuere, nadie podía prever hace unos meses que el PP y el PSOE se iban a entender tan bien. ¿Qué ha cambiado en el principal partido de la oposición?

R.- Los hechos siguen acreditando que el PP no ha cambiado nada. Y esto que han hecho con el Constitucional lo deja muy claro. Están en una operación de puro maquillaje que se les está empezando a deshacer. Sigue siendo un partido que en su oferta política y en su oferta económica es extremadamente conservador, y eso es algo que nadie debe olvidar en este país.

P.- Muchos creen que el Gobierno mintió sobre la crisis para ganar las elecciones y eso ya les está pasando factura, según las encuestas.

R.- No, rotundamente no. Ningún gobierno del mundo pudo prever que la crisis fuera tan intensa y tan rápida, y el PP tampoco. La prueba de que el PP no ha cambiado es que vuelve a sus viajas tácticas y acusan a un proyecto político democrático de haber mentido a los ciudadanos para llegar al gobierno.

P.- Las medidas económicas de Zapatero son, según los expertos, más efectistas que efectivas, y eso es un mal asunto, ¿no?

R.- Eso no es cierto. El Gobierno ha tomado medidas de inyección de liquidez, por ejemplo, les ha devuelto a los ciudadanos 6.000 millones de euros para este año, medidas para las pequeñas y medianas empresas, para ampliar el plazo de las hipotecas… En total ha tomado unas 50 medidas. Más y mejor encadenadas que cualquier otro gobierno de Europa, y eso es demostrable, no es subjetivo. Por otra parte, el Gobierno ha elaborado unos presupuestos austeros y responsables que respetan el gasto social y son un buen instrumento para hacer frente a la crisis económica.

P.- ¿Usted cree que el encuentro entre Zapatero y Rajoy será algo más que una foto, otra escena inevitable del sofá?

R.- Ya veremos. Hasta ahora, el señor Rajoy está más interesado en desgastar al Gobierno que en arrimar el hombro para sacar a España de la crisis. Ha hecho un discurso de destrucción de la confianza en el Gobierno, y realmente está destruyendo la confianza en la economía española. Y con ese comportamiento no se va a ningún lado. Espero que lo corrija.

P.- Hombre, admita que el responsable de la política económica es el Ejecutivo, y no se puede tener la misma vara de medir con él que con la oposición.

R.- Es cierto que el Gobierno tiene la responsabilidad de gestionar la política económica, pero también la oposición tiene que hacer aportaciones en positivo. Y el señor Rajoy no ha hecho ni una.

P.- De entrada, los datos del paro son terribles, el mayor aumento de los últimos 30 años.

R.- Tenemos la máxima sensibilidad para las personas que se quedan sin empleo y la ayuda a las mismas es una de nuestras prioridades. El dato es malo, evidentemente, aunque debo recordar que nuestro país tiene 20 millones de empleos y que los trabajadores desempleados están más y mejor cubiertos que nunca debido a la acción positiva del Gobierno en los últimos cuatro años.

P.- El panorama para ustedes es negro. Las encuesta ya les sitúan por debajo del PP y el presidente se iguala en popularidad a Rajoy.

R.- Quedan tres años de legislatura, y eso en política es una eternidad. Las encuestas tienen que ser recibidas como lo que son, un indicativo que sólo sirve para tomar nota. Y la estamos tomando, créame.

P.- ¿Tiene ya el apoyo de CiU y el PNV para sacar adelante los Presupuestos?

R.- Vamos a negociar sin prejuicios de ningún tipo, con todos los grupos políticos, para sacarlos adelante. Y, de entrada, hay una actitud positiva de varios grupos.

P.- ¿Cuál va a ser el precio del apoyo del PNV o de CiU?

R.- Los Presupuestos tienen un eje central: el capítulo de austeridad en los gastos corrientes y el mantenimiento de gastos sociales y de infraestructuras. Los gastos destinados a eso hay que respetarlos. A partir de ahí, toda negociación es un tira y afloja. Pero sería excesivo y prematuro hablar de precios, aunque la negociación será compleja.

P.- ¿Tiene garantizado el voto de UPN para los Presupuestos? Porque eso puede ser el fin de la relación de los navarros con el PP. ¡Menuda jugada maestra la suya!

R.- Respetamos lo que haga UPN. Yo no he hablado con ellos, pero no hay que olvidar que UPN es un partido soberano y libre para decidir.

P.- Esta semana sabremos si el juez Garzón es o no competente para abrir una causa general sobre el franquismo y el asunto de las fosas. ¿Usted qué cree?

R.- Las familias que tienen a sus familiares enterrados no se sabe dónde tienen todo el derecho del mundo a que esas personas sean enterradas con dignidad. En cuanto a la iniciativa judicial, respeto la decisión que tomen los tribunales, lo que diga el juez Garzón o quien sea, pero políticamente creo que tenemos que hacer un esfuerzo para ayudar a enterrar a esas personas con dignidad.

P.- ¿Qué tal ha caído entre sus señorías la propuesta de Bono de congelar los sueldos y rebajar los viajes internacionales de los diputados?

R.- Bien. A nosotros nos parece muy bien la propuesta de congelación de salarios de los diputados por razones obvias de austeridad.

P.- Lo que no parece tan ejemplar es recortar las sesiones para que los diputados trabajen menos.

R.- Yo creo que los diputados trabajan, y se ganan el salario, sin duda. Su trabajo no sólo consiste en asistir a los plenos, sino atender a su circunscripción. Creo que al nuevo sistema de control del Gobierno hay que darle tiempo a ver si funciona. Bono propuso una formula para agilizar la tarea parlamentaria, démosle un poco de tiempo, pero si no funciona estaríamos dispuestos a cambiarlo. No hay problema.