“Hoy estoy aquí para recordarles a todos en nombre de España”, ha dicho Sánchez en el discurso de su visita, con la que ha querido rendir homenaje a la democracia española “derrotada por la tiranía” y a “todos aquellos que dieron lo mejor de sí mismos luchando para que eso no ocurriera”.

El presidente ha visitado los sepulcros de Antonio Machado y Manuel Azaña; en ambos ha guardado un minuto de silencio y ha descubierto una placa para “dejar allí el nombre de España y el respeto de su patria, que un día les fue negado”. Los dos murieron en Francia, lejos de su tierra.

Sánchez ha recordado la defensa de la libertad y de la democracia española y los valores de tolerancia y rechazo a los modelos totalitarios, que encarnan estas dos figuras: “Dos personas dialogantes, cultas, creativas, pacíficas y sensatas, que cualquier país decente habría querido tener entre sus ciudadanos”, ha subrayado. “España tendría que haberles pedido perdón mucho antes. Lo hace hoy, a deshora, pero lo hace con el orgullo de recuperarles para siempre”, ha dicho, asegurando que sus escritos son leídos por muchos españoles, “porque sus palabras nunca fueron de confrontación, sino de encuentro”.

Este hecho, ha señalado el presidente, “es la prueba de que España nunca ha renunciado a su libertad”, la España “unida, diversa, democrática, tolerante y en continuo progreso con la que soñó Azaña”.

El presidente ha visitado también el Cementerio de los Españoles en Argelès-sur-Mer y la zona en la playa donde estaba situado el antiguo campo de refugiados en el que, al finalizar la Guerra Civil española, decenas de miles de republicanos que cruzaron la frontera fueron confinados y para los que el presidente ha tenido también palabras de recuerdo: “Europa llegó a existir por todos ellos”.

Ante la ola de xenofobia que recorre Europa, el presidente ha alentado a “volver la vista atrás” y recordar los cientos de miles de exiliados españoles que “tuvieron que romper sus vidas por el fanatismo y la brutalidad”. Ante ello, “no cabe mirar a otra parte”, ha dicho Sánchez, recordando uno de los últimos textos que Antonio Machado escribió, un prólogo para cuatro discursos de guerra de Azaña. En este texto, afirmaba que “no había lugar para la indiferencia, no cabe pensar que el antisemitismo, la homofobia, la xenofobia y el nacionalismo excluyente son pequeños vientos sin importancia que se apagarán solos”. “Hay que honrar la libertad abrir las fronteras y crear puertos hospitalarios. Esa es la idea de Europa”, ha subrayado.

Homenaje a las mujeres del exilio

En su discurso, Sánchez ha tenido un especial recuerdo a “algunas de las mujeres más valiosas de la España de aquel tiempo” que marcharon al exilio y pasaron por Francia o se instalaron en ella: , , , , , , Dorotea Barnés, o . Mujeres a las que acompañaron miles de mujeres anónimas, “mujeres valientes, admirables y combativas”, ha dicho Sánchez, que “son un ejemplo para todos” en la lucha por la igualdad.

El presidente ha querido destacar también las palabras del discurso que pronunció Manuel Azaña el día en el que se cumplían dos años del inicio de la Guerra Civil, y que hoy día figuran sobre su sepulcro: paz, piedad, perdón. Un mensaje, ha dicho, “que debemos repetir incansablemente”, ahora que el testigo está en manos de nuestra generación.

La familia de Machado y Azaña, en la comitiva

Han acompañado al presidente del Gobierno en este viaje de homenaje al exilio la ministra de Educación y Formación Profesional, , y la de Justicia, ; María José Navarro Azaña, sobrina de Azaña; Manuel Álvarez Machado, sobrino de Antonio Machado; de Rivas, sobrino nieto de Azaña; Carmen Díaz Berzosa, presidenta de la Amical de Mauthausen; Pilar Nova, presidenta de la Asociación de Descendientes de Exilio Español; , historiador; , poeta y director del ; , escritora; , hispanista; , cantautora, y Paco Ibáñez, cantautor.