• La Plaza Urquinaona es simbólica por el recuerdo del horror vivido en durante esta precampaña y campaña, pero también por ser un lugar de resistencia en el que nos hemos reunido para iniciar marchas en estos años.
  • Esta campaña hemos visto cómo se ha vuelto a vincular el independentismo con la violencia, rompiendo uno de los mitos del nacionalismo: su supuesto amor a Cataluña. Solo desde el odio a Cataluña se puede convertir a esta ciudad maravillosa en un escaparate de violencia, fuego, barricadas y miedo para que lo vea el mundo entero.
  • El ‘Tsunami antidemocrático’ siempre lo ha sido: el 1-O intentaron imponer un voto contra la democracia y ahora están intentando impedir un voto democrático.
  • Haremos a Sánchez responsable de que haya catalanes que no pueden votar con total normalidad, libertad y tranquilidad. Suya es la responsabilidad de haber previsto lo que podía ocurrir y suya será la responsabilidad si eso ocurre este fin de semana.
  • Es responsabilidad de la imprevisión de Sánchez que unos 5.000 policías y guardias civiles desplazados a Cataluña no vayan a poder votar. Pedimos que la Junta Electoral Central permita que puedan ejercer su derecho.
  • Quiero que este cierre de campaña sea un homenaje a la resistencia democrática de Cataluña por su fuerza moral, por haber aguantado décadas de acoso nacionalista y de abandono de , de las instituciones del Estado. Mi absoluto y rotundo compromiso de que no va a volver a ocurrir.
  • La democracia no es gratis. Su defensa tiene un coste, requiere sacrificios. No se puede dar por hecha para siempre. La imagen del sacrificio es la de aquel policía nacional herido gravemente en la batalla campal de Barcelona.
  • Hay otra Cataluña y, por ello, apelo al ‘Espíritu de Urquinaona’. Tenemos que convertir este rearme moral en el germen de una nueva política constitucional.
  • Las calles son de todos; la intolerancia, solo suya. Al nacionalismo basta con plantarle cara para que retroceda: el Estado de derecho puede con todo.
  • Pido que la Resistencia democrática se convierta en una Reagrupación democrática para conseguir la Reconstrucción democrática de Cataluña. Hay que unir un voto patriótico, útil, inteligente y constitucional en torno al PP.
  • Sánchez está tramando una traición nueva al pacto del 78 en tándem con ERC: eso es la ‘plurinacionalidad’. Su hipotética victoria es una derrota de la nación española.
  • Podemos ganar. Empecemos una nueva etapa con la Constitución y con el ‘Espíritu de Urquinaona’, consigamos que Cataluña sea tierra de libertad y hagamos que esta Plaza se libre de los insultos, del miedo y de las llamas para que solo quede el latido cotidiano de la ciudad más guapa del mundo.