General de Trabajadores y Comisiones Obreras solicitan al que ofrezca la posibilidad de que el Aquarius amarre en un puerto español al menos hasta que las autoridades europeas sean capaces de garantizar un desembarco seguro de las 629 personas a bordo del barco, en los puertos más cercanos por motivos humanitarios.

CCOO y UGT consideran que debe exigir que se cumplan las obligaciones y se respeten las normas internacionales más básicas, como proteger la vida y exigir la solidaridad de todos los estados miembros, para abordar lo que sucede en las fronteras exteriores de la Unión desde el enfoque de la defensa de los derechos humanos.

Además, UGT y CCOO, reclaman a la Unión Europea que de forma inmediata, tome las medidas necesarias para que el buque Aquarius pueda desembarcar en un puerto europeo a las personas rescatadas y que éstas sean atendidas con todas las garantías, cumpliendo con las obligaciones internacionales a las que están sujetos todos los estados miembros.

Por otra parte, demandan al recién nombrado Gobierno español, especialmente al , y al , , que promuevan en el seno de la Unión una política común de migraciones, basada en el respeto a los derechos humanos y en la solidaridad y compromiso de todos los estados miembros.

La situación del barco Aquarius con 629 personas a bordo, cuestiona de nuevo el compromiso de la Unión Europea con sus valores, así como el de todos los estados miembros con los derechos humanos y con las normas internacionales.

La mal denominada crisis de personas refugiadas, reveló que, con contadas y honrosas excepciones, los estados miembros no estaban dispuestos a aceptar una política común y solidaria respecto a los solicitantes de protección internacional. Por el contrario, se ha permitido que estados como Hungría adoptaran medidas que son contrarias no solo a las normas internacionales, sino a los principios fundacionales de la Unión.

En lugar de aplicar políticas a largo plazo, abordando las causas de la migración y respetando ante todo los derechos de las personas migrantes, sean o no posibles refugiados, la UE ha optado por una solución de urgencia, los programas de reubicación y reasentamiento, y por la vergonzosa externalización de la frontera exterior, con acuerdos con Turquía y Libia.

629 personas vuelven a colocar a una Unión Europea con más de 500 millones de habitantes, en una encrucijada. Nos jugamos, una vez más, nuestro futuro: decidir que Europa queremos ser, la que abandona a náufragos en el mar, o la que acoge y proporciona ayuda humanitaria. Todo ello sin olvidar que cuatro personas han fallecido este fin de semana tratando de llegar a España.

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