Los datos del IPC correspondientes al mes de junio publicados hoy por el INE sitúan la variación interanual de los precios en el -1,0%, una décima menos que en el pasado mes de mayo. Este descenso se debe, en buena medida, a la caída generalizada del consumo como consecuencia de la paralización de la actividad económica, por lo que UGT defiende la mejora del poder adquisitivo de los salarios con el fin de estimular la demanda y contribuir a la reactivación económica. El sindicato considera que este descenso no debe servir para llevar a cabo reducciones de los salarios, ya que un posterior aumento de los precios podría dar lugar a un fuerte repunte de la inflación y, en consecuencia, una reducción del poder adquisitivo de los trabajadores. Para UGT, además, es imprescindible intervenir con medidas de carácter estructural, apostando por un cambio del modelo productivo a través del Diálogo Social.

Según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística, la variación interanual del IPC del mes de junio se ha situado en el -1,0%, una décima menos que en el mes pasado. En cambio, la variación de la tasa intermensual anual del IPC se ha situado en el 0,4%, cuatro décimas por encima de la tasa registrada en el mes anterior.

Entre los productos que más han influido en la disminución del IPC interanual se encuentra el grupo de Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una tasa anual de -1,8%, un punto por debajo de la tasa del mes de mayo (debido a la bajada del precio del pescado fresco y las patatas y sus preparados). Le sigue el grupo de Hoteles, cafés y restaurantes, con una tasa anual del 1,8%, tres décimas menos que el mes anterior, destacando que los precios en restaurantes, bares y cafeterías no han variado, al contrario de lo que sucedió el año pasado.

Respecto a la tasa de variación mensual del IPC, el grupo que ha tenido una repercusión positiva más relevante en el índice general ha sido el de Transporte, con una tasa mensual del 2,2%, debido al incremento de precios de los carburantes y lubricantes, y a pesar de que en este grupo se ha producido una reducción del precios de los automóviles, coincidiendo con la campaña lanzada por el Gobierno. El siguiente grupo con repercusión positiva en la evolución de esta tasa, es el de Bebidas alcohólicas y tabaco, con una tasa mensual del 4,3%, lo que se explica por la subida del precio del tabaco. La repercusión de este grupo sobre el IPC general de junio es de 0,115. Asimismo, tienen una repercusión positiva sobre el índice general, la Vivienda, con un 0,4%, por el incremento de los precios del gasóleo para calefacción, y el grupo de Ocio y cultura, debido al incremento de los precios de los viajes organizados, con una tasa del 0,5%. Los grupos con una mayor repercusión negativa han sido los de Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una tasa del -0,4% (fundamentalmente explicada por la caída de los precios de las patatas y sus preparados y las frutas frescas) y Vestido y calzado, con una tasa del -0,8%, debido a los precios previos al periodo de rebajas.

La inflación subyacente, que mide la variación de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, disminuye una décima respecto al mes anterior, situándose en el 0,8%. La diferencia entre el índice general y la inflación subyacente se mantiene un mes más en casi dos puntos porcentuales.

Por su parte, y según datos de Eurostat del pasado 30 de junio, la inflación anual de la Euro Zona se estima en el -0,1%, una décima menos que en el mes pasado. Por su parte, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) se sitúa, igual que el IPC nacional, en el -1,0% en tasa interanual.

Con estos datos, el diferencial con la Euro Zona, ya negativo desde diciembre de 2008, se mantiene -0,9 puntos porcentuales. Sin embargo, esta favorable evolución no proviene de una mejora de la competitividad de la economía española, sino por el mayor efecto de los componentes energéticos en nuestros precios.

Conclusiones:

Junio confirma la caída en el nivel general de los precios en nuestro país, evidenciando un mes más que la evolución de nuestros precios está muy condicionada por el comportamiento de los productos energéticos, además de la coyuntura económica y su efecto de desgaste en la confianza de los consumidores.

Dado que el descenso de la tasa de inflación se debe en buena medida a la caída generalizada del consumo, como consecuencia de la paralización de la actividad económica y de la situación del mercado de trabajo, UGT defiende una política de garantía y mejora del poder adquisitivo de los salarios, con el fin de estimular la demanda, y lograr la recuperación económica.

Si la evolución del desempleo se afianza en términos positivos, o cuanto menos no tan negativos como en meses anteriores, podemos, a través de la negociación colectiva y el mantenimiento del poder adquisitivo de los trabajadores, conseguir mejorar el nivel de confianza de la economía, aumentando con ello nuestras expectativas de consumo, consiguiendo que crezca la demanda y en parte los precios, razón de más para confiar en que la negociación colectiva mejore los salarios de los trabajadores, frente al actual posicionamiento de la patronal al respecto. En este sentido, dado el ritmo de variación de los precios, se produce un incremento de los salarios reales, lo que no debe utilizarse para llevar a cabo reducciones de los salarios nominales, pues dada la coyuntura, un aumento de los precios del petróleo (como ya sucediera en el año pasado) podría devenir en un fuerte repunte de la inflación y, consecuentemente, en reducciones de salarios reales y de poder adquisitivo de los trabajadores, entrando de nuevo en la espiral hacia la caída del consumo y la demanda internas, haciendo difícil de esta manera la recuperación de la actividad económica y, con ella, la del empleo.

A pesar de los distintos paquetes de medidas que están ofreciendo resultados positivos, sobre todo en lo concerniente a frenar la destrucción de empleo, es necesario intervenir con medidas de carácter estructural, con el objetivo de transformar el modelo productivo en el que se ha basado nuestra economía en el pasado, que se ha manifestado claramente inapropiado e insostenible, y que es responsable, en gran medida, de la situación por la que atravesamos: debemos apostar por una base industrial sólida que invierta en I+D+i, por mejorar el sistema educativo y por vincularlo más y mejor al sistema productivo, además de consolidar y ampliar el sistema de protección social.

Esta apuesta por el cambio de modelo productivo debe enmarcarse en el proceso de diálogo social, que ahora más que nunca adquiere la máxima relevancia porque, junto con las actuaciones y medidas orientadas a activar la economía y el empleo en el corto plazo, el Gobierno y los interlocutores sociales han de desarrollar y profundizar el proceso de diálogo social reforzado sobre política industrial, energética y medioambiental, I+D+i, educación, sanidad, infraestructuras y vivienda, entre otras materias, con el fin de avanzar hacia el objetivo compartido de cambiar nuestro modelo productivo. Por tanto, UGT insta a todas las partes a intensificar los trabajos para avanzar hacia el acuerdo.

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