En 2018, UNICEF respondió a 285 emergencias humanitarias en 90 países, a través de las cuales proporcionó apoyo vital a millones de niños. Algunas de estas crisis son:

87 crisis sanitarias, como el brote de ébola en República Democrática del Congo.

68 crisis sociopolíticas, como los conflictos violentos en Siria, Yemen y el noreste de Nigeria.

80 desastres naturales, incluidos terremotos y fenómenos meteorológicos extremos como sequías e inundaciones.

22 crisis nutricionales, incluidos niveles de emergencia de desnutrición infantil en países como Sudán del Sur y Yemen.

Aunque el número de crisis a las que UNICEF dio respuesta se redujo respecto a 2017, las crisis prolongadas se han vuelto cada vez más complejas; algunos países afectados por conflictos se enfrentan a emergencias dentro de la propia emergencia, y a mayores peligros para niños que ya son vulnerables.

“Cuando los países están asolados por el conflicto y el desastre, los niños siempre están entre los más vulnerables”, asegura , director de Programas de Emergencia de UNICEF. “Nuestro trabajo de respuesta humanitaria consiste en salvar las vidas de los niños, mantenerlos seguros y, después, ayudarles a reconstruir sus vidas. Estamos allí antes de que golpee la crisis, y nos quedamos mucho después de que el mundo deje de prestar atención”.

La respuesta humanitaria de UNICEF es posible gracias a la estrecha colaboración con aliados nacionales, así como a las generosas contribuciones de donantes privados, empresas y gobiernos.

“El apoyo de los gobiernos, de las empresas y de los ciudadanos de todo el mundo ha sido indispensable para permitirnos llegar a millones de niños de la manera más rápida y eficiente posible”, añade Fontaine. “Pero las necesidades siguen siendo enormes. Los fondos sostenibles y a largo plazo permiten a UNICEF ser más estratégico y predictivo, tanto para poder responder de manera eficaz donde las necesidades son más grandes como para unir la acción humanitaria con los programas de desarrollo”.

Durante 2018, UNICEF y sus aliados lograron algunos resultados humanitarios clave, como por ejemplo:

Proporcionaron a 3,6 millones de niños apoyo psicosocial.

Dieron acceso a agua potable a más de 43 millones de personas.

Proporcionaron a 3,4 millones de niños tratamiento contra la desnutrición aguda grave.

Vacunaron contra el sarampión a 19,6 millones de niños de 6 meses a 15 años.

Proporcionaron educación formal y no formal, incluido aprendizaje temprano, a 6,9 millones de niños en edad escolar, y ayudas en efectivo a 2,4 millones de hogares.

Además, UNICEF envió 85 cargamentos de vacunas a 19 países, y distribuyó más de 24,7 millones de dosis de vacunas.

En 2019, UNICEF ha hecho un llamamiento por valor de 3.900 millones de dólares (3.400 millones de euros) para apoyar el trabajo por los niños durante las crisis humanitarias. Las necesidades en algunas zonas se han incrementado debido a los efectos del cambio climático, como se ha visto recientemente tras los ciclones en Mozambique, donde UNICEF y sus aliados se han comprometido a ayudar a los niños y sus familias a rehacer sus vidas. Hasta la fecha, todavía hay déficits importantes de financiación. A 31 de mayo, el llamamiento de emergencia de UNICEF para 2019 había recibido solo el 24% de los fondos necesarios, lo cual afecta potencialmente a la ayuda humanitaria donde más se necesita.