​Con una temperatura media de 23,6ºC, 0,6ºC por encima del valor promedio del período de referencia 1981-2010, termina como el decimotercer verano más cálido desde 1965 y el undécimo más cálido de lo que llevamos de siglo XXI. Las temperaturas máximas han sido 0,5ºC más altas de lo normal, mientras que las mínimas han estado 0,7ºC por encima de dicho promedio.

El verano ha sido frío o normal en el cuadrante suroccidental de la Península Ibérica, mientras que ha resultado cálido o muy cálido en el resto del país, especialmente en puntos de las regiones bañadas por el Mediterráneo.

Como episodio más destacado figura la ola de calor que tuvo lugar entre el 1 y 7 de agosto y que, a falta de datos más completos, afectó a un mínimo de 29 provincias. En el transcurso de la misma se superaron los 45ºC en zonas del sur y suroeste peninsular. El día 3 de agosto, además, fue la segunda jornada más cálida desde 1941 en el conjunto de España teniendo en cuenta la temperatura máxima. Otros dos días, el 6 y 2, ocupan la 6ª y 7ª posición entre los días con temperaturas máximas más altas para el conjunto del país desde 1941.

Es destacable también el alto número de temperaturas mínimas elevadas que se registraron. A modo de ejemplo, en -El Prat no se bajó de 27,3ºC el día 5 de agosto, lo que supone el récord de temperatura mínima más alta.

Aunque el verano no ha sido tan cálido como los de los tres años anteriores, se constata una acumulación de veranos cálidos en el siglo XXI. Un reciente estudio de Aemet señala que hay una tendencia a que los veranos sean cada vez más largos. Así, en el conjunto de España los veranos se estarían alargando, aproximadamente, unos nueve días cada diez años.

Precipitaciones

El verano de 2018 ha sido, en su conjunto, muy húmedo: los 91 litros por metro cuadrado recogidos en promedio en el conjunto del país suponen un 22% más que la precipitación media del período 1981-2010, de alrededor de 75 litros por metro cuadrado. Por regiones, el verano fue húmedo o muy húmedo en gran parte de la mitad norte y tercio este peninsulares, y algunas zonas de Canarias, y resultó seco en zonas del oeste de , de Cataluña y del centro y sur peninsulares.

Como valores de precipitación en 24 horas más destacados en estaciones principales cabe señalar los 93 litros por metro cuadrado recogidos en el 3 de junio, los 83 litros por metro cuadrado de el día 11 de julio o los 74 litros por metro cuadrado de Barcelona-Aeropuerto, entre otros.

Es destacable el carácter tormentoso de las precipitaciones a lo largo del verano. Atendiendo a las descargas eléctricas atmosféricas registradas por los sensores de la red de Aemet, puede decirse que el verano de 2018 ha sido el que más tormentas ha registrado desde, al menos, el año 2000.

La situación atmosférica durante el verano

Pool Moncloa Para encontrar las causas a un verano con temperaturas menos altas que en años anteriores y numerosos episodios de precipitaciones tormentosas hay que analizar la situación atmosférica durante la estación estival.

Así, durante los meses de junio y julio, una situación de “bloqueo anticiclónico” provocó temperaturas muy elevadas y sequía en el norte de Europa, acompañada de incendios forestales, mientras que en zonas del suroeste de la Europa las precipitaciones eran más elevadas de lo normal. En agosto, en cambio, las altas presiones se desplazaron hacia el suroeste de Europa, afectando a toda la Península, lo que ayudó, junto con un área de bajas presiones situada al sureste peninsular, a que llegara a nuestro país aire cálido de origen tropical, que sumado a la estabilidad atmosférica, dieron lugar a un mes con temperaturas elevadas.

Cambio climático

Un estudio de atribución realizado por el consorcio internacional “World Weather Attribution” señala que olas de calor como las sufridas en el norte de Europa el pasado verano son hoy el doble de probables que si las actividades humanas no hubiesen alterado el clima.

Por otro lado, y asociado al episodio de altas temperaturas de comienzos de agosto, se registraron temperaturas muy elevadas del agua superficial del mar, con valores que en el Mediterráneo llegaron a alcanzar en los primeros diez días de agosto hasta 30ºC, y 25ºC en el Cantábrico oriental, lo que suponen anomalías superiores a los 4ºC con respecto a la media.

Cada vez es más frecuente que la capa más superficial del agua del mar esté más cálida de lo normal, en concordancia con las mismas anomalías de la temperatura del aire ya suficientemente documentadas. De hecho, varios estudios han constatado el aumento de la temperatura del Mediterráneo en los últimos años. El Quinto Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) advierte de que los océanos están absorbiendo la mayor parte de la energía suplementaria que se está incorporando al sistema climático.

Resumen del año hidrológico hasta el 16 de septiembre

Durante el actual año hidrológico, que comenzó el 1 de octubre de 2017 y terminará el 30 de septiembre de 2018, las precipitaciones en el conjunto de España suponen un valor un 13% por encima de lo normal. Hasta el 16 de septiembre se han recogido 704 litros por metro cuadrado frente al promedio de 624 del período de referencia 1981-2010. Esto le confiere un carácter húmedo hasta el momento, con una gran aportación de la primavera, que fue la más lluviosa desde que hay registros.

Las precipitaciones superan los valores normales en casi toda la Península, en Mallorca y Menorca, y algunas zonas de Canarias oriental, mientras que se sitúan por debajo de los valores normales en A Coruña y , en el sureste de y norte de , en Girona, en el levante peninsular desde hasta , así como en , Formentera y el sur de Mallorca y Canarias.

Predicción para el trimestre octubre-noviembre-diciembre

La predicción meteorológica estacional está sujeta a muchas incertidumbres en nuestras latitudes, pero hay una mayor probabilidad de que el otoño alcance valores de temperatura superiores a los normales en la Península y Baleares, mientras que no hay una tendencia clara en Canarias. En cuanto a las precipitaciones, no hay una tendencia clara, salvo en Baleares, donde podrían ser superiores a las normales.