La Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, presentó el pasado 13 de febrero, ante el Consejo Nacional del Clima, la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia, un documento que recoge una serie de políticas y medidas para mitigar el cambio climático y paliar sus efectos adversos, con el fin de dar cumplimiento a los compromisos de España en el marco del Protocolo de Kyoto. También se hicieron públicos, entre otros documentos, el Informe sobre Escenarios Climáticos Regionalizados para España y los resultados del Programa de Trabajo 2006 del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático - Evaluación del impacto en recursos hídricos, biodiversidad y zonas costeras. La Estrategia formará parte de la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible y abordará diferentes medidas que contribuyan al desarrollo sostenible en el ámbito de cambio climático y energía limpia, facilitando iniciativas públicas y privadas encaminadas a incrementar los esfuerzos en todas sus vertientes y desde todos los sectores.
La Estrategia es el principal instrumento que en 2007 va a permitir abordar los objetivos que se marcó el Gobierno en el último Plan Nacional de Asignación II (reducir las emisiones desde el nivel actual hasta un incremento máximo del 37% en el promedio anual 2008-2012 respecto a 1990) mediante medidas adicionales que posibilitarán continuar con lo que en 2006 parece ya evidente que ha representado un cambio de tendencia en la evolución de las emisiones. La Estrategia incluirá como principales objetivos asegurar la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en España, dando especial importancia a las medidas relacionadas con el sector energético; contribuir al desarrollo sostenible y al cumplimiento de nuestros compromisos de cambio climático; e impulsar medidas adicionales de reducción en los sectores difusos (transporte, residencial, comercial, institucional, agrario, residuos y gases fluorados).
La adaptación al cambio climático es una prioridad en el conjunto de actuaciones nacionales, debido a la gran vulnerabilidad de España ante los efectos adversos del cambio climático. Por dicho motivo, se puso en marcha el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), el cual es un marco de referencia para la coordinación entre las administraciones públicas en las actividades de evaluación de impactos, vulnerabilidad y adaptación.
También con el objetivo de luchar contra el cambio climático, el pasado 9 de febrero la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, informó al Consejo de Ministros sobre la propuesta de la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia, revisada por el Grupo Interministerial del Cambio Climático y la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos.
Posteriormente, el 13 de febrero, fue presentada ante el Consejo Nacional del Clima para ser sometida a consideración. Asimismo, el documento ha estado sometido a información pública, cuyo plazo ya ha concluido, con el objeto de que todos los interesados pudieran aportar comentarios. Una vez consultada y consensuada por las Comunidades Autónomas y demás miembros del Consejo Nacional del Clima, la Estrategia se materializará en un Plan de Acción que está previsto que se presente a finales de este año, con un presupuesto comprometido y un cálculo de las reducciones de CO2 que supondrán todas las medidas propuestas.
La Estrategia pretende convertirse en el texto de referencia sobre el que coordinar las políticas de cambio climático con las Comunidades Autónomas y los municipios, por lo que se ha propuesto a las CCAA firmar un Protocolo de Colaboración para realizar estudios conjuntos sobre impacto, vulnerabilidad y adaptación en los sectores de agricultura, salud y turismo. Para el desarrollo de este trabajo conjunto se ha propuesto la constitución de un grupo de trabajo que, dependiente de la Comisión de Coordinación de Políticas de Cambio Climático, coordine los trabajos técnicos sobre la base, entre otras, de los resultados proporcionados por las áreas del Plan Nacional de Adaptación en las que ya se han producido avances.
En la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia se establece un conjunto de medidas para la consecución de los objetivos, junto con un sistema de seguimiento y una serie de indicadores. En especial se han elaborado medidas para aquellos sectores que peor comportamiento han tenido en el inventario nacional de GEI desde 1990.
En concreto, para el sector difuso (transporte, residencial, residuos, etc.) la Estrategia marca requisitos de eficiencia energética en el alumbrado público y en los aparatos de aire acondicionado. También propone eliminar las calderas domésticas de carbón para 2012. Asimismo, dedica todo un apartado al transporte sostenible, sobre el que el Gobierno se compromete a elaborar una Ley de Movilidad Sostenible y potenciar el transporte de mercancías por ferrocarril, así como lograr para 2020 que el 90% de la población se sitúe a menos de 50 kilómetros de una estación de una red ferroviaria.
En relación con la energía limpia, el Gobierno asume los objetivos marcados recientemente por la Unión Europea en materia de energías renovables, lo que supondría alcanzar para el 2020 un 20% de energía primaria a través de fuentes renovables; que el 10% de carburantes del mercado sean biocarburantes y que el 37% de energía eléctrica sea producida por renovables.
Para dar ejemplo dentro de este conjunto de medidas, el Gobierno se propone para 2007 que todos los edificios de la Administración General del Estado aborden un programa de auditoría energética y de planes de ahorro y eficiencia energética, así como la incorporación progresiva de más utilitarios limpios en las flotas de vehículos oficiales y el uso de biocarburantes. Se trata de recomendaciones que se pretenden extender al resto de administraciones públicas.
La Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, presentó los resultados del Programa de Trabajo 2006 del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático - Evaluación del impacto en recursos hídricos, biodiversidad y zonas costeras.
Las cuatro áreas prioritarias en 2006 de los documentos de progreso presentados por la Ministra son la elaboración de escenarios climáticos regionalizados para España, base común para el desarrollo del resto de los trabajos; el establecimiento de las premisas metodológicas para la evaluación de impactos e integración de medidas de adaptación en recursos hídricos, teniendo en cuenta distintos escenarios climáticos y de demanda; la integración de medidas de adaptación al impacto de cambio climático en el litoral en el Plan Director de Costas; y los avances en la evaluación de impactos en la biodiversidad en España, tanto en la elaboración de la lista de taxones más amenazados como a través del establecimiento de las premisas metodológicas y las redes de observación en parques nacionales, representativos en un programa conjunto (Fundación Biodiversidad, Organismo Autónomo Parques Nacionales, Instituto Nacional de Meteorología y Oficina Española de Cambio Climático).
Los datos preliminares disponibles apuntan a un significativo cambio de tendencia en las emisiones de gases de efecto invernadero durante 2006, que viene a confirmar las señales puestas de manifiesto durante 2005. De hecho, 2005 mostró ya una reducción de la intensidad económica de nuestra economía, es decir, el consumo de energía primaria creció menos que el PIB por primera vez en los últimos años.
Según los datos suministrados por la patronal eléctrica UNESA, en 2006 las emisiones del sector se redujeron en un 7,8% respecto a 2005, con una disminución en términos absolutos de más de ocho millones de toneladas. A esta reducción contribuyó el incremento de la producción hidroeléctrica y nuclear respecto al año anterior pero también la notable moderación en el consumo, que se situó en +2,5%, significativamente por debajo del incremento del PIB. No hay que olvidar que el sector eléctrico representa aproximadamente una cuarta parte de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) producidas en España.
Otros indicadores, como el consumo de gas natural en usos distintos del eléctrico o el consumo de carburantes en el transporte dan, igualmente, señales de moderación.
Todo ello permite anticipar que en 2006 las emisiones habrán mostrado una clara estabilización, o incluso una reducción, respecto al año anterior.
Entre los resultados del Programa de trabajo 2006 del Plan Nacional de Adaptación destaca, por su valor transversal, la presentación del Informe sobre Escenarios Climáticos Regionalizados para España, cuya elaboración ha sido coordinada por el Instituto Nacional de Meteorología (INM) y en el que han participado un importante conjunto de académicos expertos.
Para el Informe presentado se han utilizado fundamentalmente las técnicas ya desarrolladas y las bases de datos actualmente existentes y se ha hecho uso de resultados provenientes de los proyectos del 5º Programa Marco de la Unión Europea relacionados con modelización climática, regionalización dinámica y estadística y estimación de extremos. Para la realización de esta primera fase el INM ha contado, aparte de sus propios recursos, con la colaboración de la Universidad de CLM y la Fundación para la Investigación del Clima (FIC).
Los primeros datos que se desprenden indican que, a lo largo del siglo XXI, los incrementos de temperatura previstos para España se sitúan aproximadamente en el doble de lo que recientemente Naciones Unidas ha estimado para la temperatura media del planeta. Se puede afirmar, con un alto grado de probabilidad, que para el último tercio del siglo XXI (periodo 2071-2100), las temperaturas máximas experimentarán en promedio anual un aumento de entre 5 y 8 grados en las regiones interiores de la Península Ibérica para el escenario de emisión SRES A2 (emisiones altas), siendo este aumento más atemperado en las regiones próximas al litoral. Las temperaturas mínimas experimentarán aumentos ligeramente menores.
Sin embargo, el aumento de las temperaturas, tanto máximas como mínimas, no es uniforme a lo largo del año mostrando los mayores cambios en los meses veraniegos y los menores en los meses invernales. Un escenario de emisiones más respetuoso con el medio ambiente, como el SRES B2, rebajaría alrededor de 2 grados estas proyecciones para las temperaturas máximas.
El comportamiento de la precipitación, tanto en términos de medias anuales como de su distribución mensual, es más incierto y muestra una gran dependencia de las fuentes de datos. La tendencia no es tan consistente como en el caso de la temperatura, sin embargo todas las proyecciones apuntan a una reducción de la precipitación en la mitad sur de la Península Ibérica de hasta el 40%. Muchos modelos indican también una reducción más pequeña en la mitad norte, pero para esta zona la proyección no es tan robusta al haber discrepancias entre los diferentes modelos y métodos de regionalización.
El Ministerio de Medio Ambiente tiene prevista la elaboración de la II fase del Informe sobre Escenarios Climáticos Regionalizados para España, en la que se procederá a desarrollar nuevos métodos básicamente relacionados con la regionalización dinámica.
Además, se formará un grupo de trabajo en el INM en modelización climática que permita desarrollar metodologías específicamente adaptadas a las características del área de interés.
En la II fase, asimismo, se intentará incorporar a los grupos universitarios nacionales que trabajan en este campo, ya que su experiencia de trabajo y los resultados por ellos obtenidos hasta el momento son de indudable interés para alcanzar los objetivos del proyecto.
Grupo de Comunicación La Cerca